“¡Papá!”: el emotivo y sorpresivo reencuentro con su hija de un militar que llegó del Congo tras una misión de la ONU

El uniformado llegó a su casa de Uruguay tras estar más de un año en el exterior. El gobierno estudia qué futuro tendrán los cascos azules

Guardar
Un militar uruguayo se reencuentra con su hija al volver de una misión en el Congo de más de un año (San José Ahora)

(Desde Montevideo, Uruguay) - El soldado uruguayo Freddy Mardones llegó a su casa de San José de Mayo –a 90 kilómetros de Montevideo– de sorpresa. Su hija no esperaba que llegara en ese momento tras una misión en el Congo que se extendió durante un año y dos meses como casco azul del Ejército uruguayo.

Mardones ingresó con pasos lentos por el fondo de su casa y vestido de militar. Cuando su hija lo vio, fue imposible para ambos contener la emoción. “¡Papá!”, gritó la niña cuando vio a su padre en el patio de la casa, corrió a abrazarlo y no pudo evitar llorar. Padre e hija estuvieron varios segundo abrazados, como quedó reflejado en el video que publicó el medio local San José Ahora.

“¡Qué grande que estás!”, le dijo el militar a su hija, sorprendido por el crecimiento que tuvo en 14 meses.

El emotivo reencuentro de un militar con su hija tras volver del Congo
Freddy y su hija se reencuentran tras más de un año de misión en el Congo

Lo más lindo que vas a verás hoy. Freddy y su hija se fundieron en un abrazo luego de un largo tiempo sin verse. Freddy es un militar de San José que hoy se reencontró con su hija y familia luego de un año y dos meses de misión en la República del Congo”, dice la publicación del medio de esa ciudad.

La madre de la menor, Lucía Caballero, escribió en su cuenta de Facebook que nunca había visto a su hija emocionada de esa manera. Y contó cómo fueron las siguientes horas del reencuentro. “No hay quien la despegue hasta estos momentos”, contó la mujer. Además, señaló que la niña llora “a cada rato” y cada vez que ve el video que se hizo viral.

El fin de la misión en el Congo

Las misiones de paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el Congo finalizarán gradualmente durante 2024. Tras 24 años, los soldados que apoyan a la población civil y al gobierno del país lo abandonarán por un pedido de las autoridades, quienes consideran que su permanencia para evitar conflictos armados internos ya fue suficiente, informó en diciembre el semanario Búsqueda.

La misión en este país era la más importante para el ejército uruguayo, que desplegaba más de 800 efectivos en ese destino. Los funcionarios comenzaron con los viajes hacia allí en 2001 y significaba para ellos un sueldo mensual que duplica lo que el Estado uruguayo les paga.

Cascos azules uruguayos de misión en el Congo
Cascos azules uruguayos de misión en el Congo

Este cambio fue acordado entre ambas partes y supone una transformación completa de las misiones de paz de Uruguay dentro de la ONU. “Naciones Unidas está planteando hacer una salida transitoria, o mejor dicho, una transición ordenada de la misión, pero notoriamente esto va a tener una consecuencia directa en nuestro caso”, anunció el ministro de Defensa de Uruguay, Javier García, en una comparecencia al Congreso.

Uruguay mira otros posibles destinos para esos funcionarios. En septiembre, por ejemplo, Malasia invitó a 30 militares a hacer ejercicios de operaciones de paz que incluyeron la ejecución de puestos de control de ruta, seguridad de instalaciones y escolta VIP. Entre febrero y marzo de este año, en tanto, otro grupo de militares viajará a Nepal para cumplir con procedimientos similares.

El gobierno uruguayo, a su vez, prepara una unidad militar de vanguardia, con nuevos equipamientos y entrenamiento internacional, de forma que sea capaz de operar de inmediato en países que estén en conflicto.

Cascos azules Uruguay
El gobierno uruguayo propone una mayor rotación de los cascos azules para promover la participación de mujeres (Crédito: Ministerio de Defensa Nacional)

Uruguay es el decimocuarto país del mundo que más tropas aporta a las misiones de paz de la ONU. Por año, son más de 1.000 los cascos azules desplegados en el mundo y es, también, el país que más mujeres envía dentro del continente. Sin embargo, en términos absolutos hay una gran desproporción entre géneros: solo el 6,1% de las militares enviadas son mujeres.

Otro de los planes del gobierno era promover que más mujeres participen como cascos azules. Para lograrlo, el Ministerio de Defensa planteó a la ONU la posibilidad de hacer un plan de prueba para que los viajes sean de seis meses. Las autoridades identificaron como una barrera relevante para que las mujeres no participen a la duración que tienen este tipo de trabajos en el exterior.