Cientos de personas colmaron una playa en Montevideo para celebrar a la diosa Iemanjá

A pesar de que no se dieron ubicaciones específicas de dónde se juntarían los grupos umbandistas, la Playa Ramírez fue la más concurrida

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Cientos de personas se juntaron
Cientos de personas se juntaron en la Playa Ramírez en Montevideo para celebrar a la diosa del mar umbandista, Iemanjá Foto: Ángel Camarano en Twitter

Es el segundo año consecutivo que quienes son fieles a la religión umbandista en Uruguay celebran el día de Iemanjá, la diosa del mar, en plena emergencia sanitaria debido a la presencia del coronavirus.

Este 2 de febrero, a pesar de las medidas que tomaron las agrupaciones de la religión para evitar las aglomeraciones, se congregaron durante toda la jornada cientos de personas en distintas playas del país para presentar ofrendas a Iemanjá.

En febrero de 2021 la cantidad de muertes e ingresos a cuidados intensivos por covid-19 se había disparado en Uruguay lo que generó una suspensión forzosa de la celebración religiosa y otros eventos culturales importantes como el Carnaval.

Desde los colectivos se pide
Desde los colectivos se pide evitar utilizar envases plásticos en las ofrendas para no dañar la naturaleza que el propio culto honra Foto: Playa Ramírez - Josema Caraballo

Para esta ocasión, el grupo Atabaque, una institución federada afroumbandista, informó que se harían los rituales “sin avisos públicos de ubicaciones para no favorecer las aglomeraciones peligrosas, en la intimidad del núcleo familiar religioso”. Además de no convocar la asistencia a playas puntuales, en horarios específicos, se recomendaron medidas como la distancia, la higiene de manos y el uso de mascarilla.

La referente del grupo, la Mae Susana Andrade, quien también es diputada por el Frente Amplio, apuntó a que el colectivo religioso tomara sus precauciones debido a que la variante ómicron aumentó notablemente el número diario de contagios de la enfermedad en Uruguay.

Para el festejo de 2022,
Para el festejo de 2022, el grupo Atabaque, una institución federada afroumbandista, informó que se harían los rituales “sin avisos públicos de ubicaciones para no favorecer las aglomeraciones peligrosas, en la intimidad del núcleo familiar religioso” Foto: Punta del Este - Marcelo Umpiérrez en Twitter

No va a bajar Iemanjá a ponernos un tapabocas, tenemos que tomar conciencia de que somos una religión que busca el bienestar de la gente en vida, en el pasaje terrenal”, dijo Andrade el miércoles pasado y remarcó que Uruguay está “regado de costas” y que no hay necesidad de “agolparse” en una sola playa.

Sin embargo, cientos de personas aparecieron en la Playa Ramírez, una playa en el centro de la costa montevideana que es elegida todos los años por los afroumbandistas y los simpatizantes de la religión para celebrar a Iemanjá. Allí se presentaron con sus vestimentas blancas tradicionales, sus collares celestes que hacen alusión al mar y a la diosa y con sus ofrendas para acercar al agua.

Acompañaron otros rituales como los cantos, la danza llamada kapoeira, ritos de sanación y limpieza espiritual. Las ofrendas, por otra parte, suelen ser maíz, frutas como coco, sandía o uvas verdes, velas o flores celestes y blancas (los colores de la diosa). En parte, esto se debe a que desde los colectivos se pide evitar utilizar envases en las ofrendas para no dañar la naturaleza que el propio culto honra.

Con el miedo de la
Con el miedo de la pandemia presente, la Mae Susana Andrade considera que es necesario que las aguas “sigan limpiando el mundo de impurezas y contagios” Foto: Playa Ramírez - Josema Caraballo en Twitter

“El africano tribalizado cuando el culto a Iemanjá surge, en la Nigeria milenaria en un río, no tenía plástico para ofrendar, entonces reivindiquemos eso”, dice Andrade.

La Mae indicó que, si el año pasado se recolectó comida para las ollas populares durante el 2 de febrero, este año se está ayudando en los templos de la religión, dispuestos en casas de algunos fieles. Este martes, el día previo a Iemanjá, Andrade presentó su libro llamado “Macumberos”, que intenta derribar mitos sobre la comunidad afroumbandista en Uruguay.

Con el miedo de la pandemia presente, Andrade considera que es necesario ahora “más que nunca” que las aguas “sigan limpiando el mundo de impurezas y contagios” y que el 2 de febrero continúe siendo una fiesta “de integración” con un mensaje universal.

“Nos parece una ocasión importante de un pedido común de salud, de bienestar. Para entregarle nuestra fe, devoción, amor y que nos brinde sus cuidados, su amor y salud, sobre todo. Alegría para las familias, que no falte el pan, que haya trabajo y mucha fuerza para enfrentar el día a día”, comenta.

Con información de EFE

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