Un inmigrante venezolano asesinó a puñaladas a una joven embarazada en la ciudad ecuatoriana de Ibarra, frente a la pasiva mirada de varios policías y decenas de transeúntes, lo que motivó el anuncio de medidas migratorias por parte del presidente Lenín Moreno y una ola de ataques xenofóbicos en la localidad.

El hecho se produjo la noche del sábado en una calle transitada de la ciudad, cercana a la frontera con Colombia por donde han ingresado miles de venezolanos, huyendo de una grave situación económica y política.

El hombre, armado con un cuchillo, mantuvo como rehén a la joven -que era su pareja, pero estaban distanciados- por más de una hora, alertando a los policías que la mataría si no lo dejaban escapar. Los uniformados lo acorralaron, pero no tomaron pasos para neutralizarlo. Finalmente, y tras múltiples amenazas, la acuchilló varias veces.

La víctima, identificada como Diana Carolina Ramirez Reyes, fue trasladada a un hospital, pero falleció por graves heridas en el tórax.

Tras las críticas de la población a la actuación de los agentes, la ministra del Interior, María Paula Romo, señaló: "La policía tiene la obligación de actuar para evitar delitos y más todavía cuando se trata de proteger una vida. Necesitamos respaldar el trabajo de la policía". Sin embargo, luego tomó un tono más duro con los uniformados, al señalar que el crimen "debió ser evitado con el uso de la fuerza".

El homicida, identificado como Yordy Rafael L. G, fue arrestado y quedó bajo disposición judicial.

Ola de ataques

El hecho en Ibarra desencadenó gestos de xenofobia y el rechazo de la ciudadanía, que llegó a agredir con pedradas a migrantes venezolanos, quienes empezaron a abandonar esa localidad andina.

"La gente nos grita obscenidades. Por el problema de anoche ya no nos quieren ver, nos lanzaron piedras. Por uno pagamos todos", dijo el venezolano Juan Pablo Rúa en declaraciones divulgadas por el diario ecuatoriano El Universo. Numerosos inmigrantes decidieron tomar a pie la ruta Panamericana Norte, que conduce hacia la frontera con Colombia, añadió.

Pobladores desalojaron a los extranjeros de parques donde dormían, quemaron pertenencias de algunos de ellos y los persiguieron hasta el norte de la ciudad para exigirles que la abandonen.

En las redes sociales, se multiplicaron las voces que apuntaron contra el presidente Lenín Moreno, al considerar que sus medidas alentaron la xenofobia en un delicado contexto.

El mandatario anunció que creará brigadas para "controlar la situación legal de los inmigrantes venezolanos", en un comunicado difundido bajo el lema "Todos somos Diana", vinculando la presencia de refugiados con el aumento de los crímenes.

"Ecuador es y será un país de paz. No permitiré que ningún antisocial nos la arrebate", añadió Moreno.

Daniel Regalado, presidente y representante legal de la Asociación Civil Venezuela en Ecuador AC, que cuenta en el país con 125.000 afiliados, lamentó: "A raíz de la ceguera y acto deplorable de esta persona (el homicida), están tomando medidas fuera del marco legal contra ciudadanos que no tienen nada que ver con lo sucedido".

Regalado confirmó que las redes sociales se han convertido en la plataforma de "duras reacciones contra ciudadanos venezolanos de bien" y en ese sentido pidió "que no se debe generalizar".

(Con información de Reuters, EFE y AFP)

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