El régimen castrista y el aparto de inteligencia cubana es parte imprescindible del origen de la crisis en Venezuela y la represión en Nicaragua, según aseguró en entrevista con Infobae la activista Rosa María Payá, quien también analizó críticamente el proceso de reforma constitucional convocado por las autoridades de la isla.

"Nosotros no podríamos hablar, no se entendería, no se concibe un colapso de la democracia venezolana o el destape de la represión en Nicaragua sin la participación y coordinación del castrismo", subrayó la líder del movimiento Cuba Decide, quien urgió a los países de la región a tomar una postura más firme contra el régimen cubano por el ahogo de las libertades civiles.

"La realidad es que los pueblos que vivimos sometidos a las dictaduras necesitamos acciones y no solamente gestos. La solidaridad internacional se comprueba y se evidencia en acciones", exclamó la opositora de 29 años, hija del activista Oswaldo Payá, quien fue jefe del Movimiento de Liberación Cristiana hasta su muerte, ocurrida en 2012 en La Habana bajo circunstancias denunciadas por su familia como un asesinato.

Payá se presentará este sábado en Buenos Aires en la conferencia por el Día Internacional de la Democracia
Payá se presentará este sábado en Buenos Aires en la conferencia por el Día Internacional de la Democracia

En ese sentido, Payá destacó, también en referencia a las crisis del chavismo y sandinismo, que "se requiere valor por parte de los gobiernos democráticos de la región y de sus representantes para enfrentarse a esta avanzada de los autoritarismos", y apuntó contra el castrismo como "uno de los factores desestabilizadores y nocivos que ha vivido" América Latina en las últimas décadas.

"En el momento en que la comunidad internacional esté lista para condenar al régimen cubano y apoyar al pueblo en su derecho a decidir su futuro, a caminar hacia la democracia, en ese momento estaremos más cerca de lograr una estabilidad democrática en la región", insistió.

Reforma constitucional

La Asamblea Nacional de Cuba aprobó en julio un borrador de cambios a la Constitución de 1976 y en agosto abrió un inusual proceso de debate público, el cual el castrismo celebra como un hecho de democracia participativa, mientras que la oposición denuncia como fraude.

Para Payá, el poco optimismo registrado en encuestas sobre el proceso se explica en que "el pueblo cubano tiene una sabiduría, que tiene que ver con 60 años de dictadura, en la cual se ha experimentado que nada que venga del partido comunista, de la cúpula del poder, se traduce en bienestar y mejoras".

(Video: "Están proponiéndole un fraude al pueblo cubano")

Además, la opositora apuntó que el proceso abierto de consulta no basta para legitimar el proyecto, ya que "está viciado de origen".

"Ha sido escrita por la cúpula del Partido Comunista de Cuba y no ha nacido de la decisión soberana de la ciudadanía de darse una nueva Constitución, acordada por delegados elegidos en elecciones libres y plurales", lamentó, y resumió que "independientemente del texto, que es muy malo, el proceso es ilegítimo".

Al respecto, Payá apuntó que el texto de la reforma "parte por consagrar como irrevocable el sistema económico, político y social en Cuba", lo que, aseguró, es "una condena a cadena perpetua del comunismo irrevocable".

Aunque el proyecto incluye enmiendas que allanarían el camino para el reconocimiento de las pequeñas empresas privadas y de los derechos de la comunidad LGBT, la activista evitó resaltar posibles avances que se desprendan de la reforma. "No importa cuán bueno pueda ser un artículo u otro, todo el texto está sometido a la voluntad del Partido del Comunista de Cuba, con lo cual es una gran trampa. Sería caer en la trampa ponerse a rescatar una línea u otra cuando en realidad están proponiéndole un fraude al pueblo cubano", consideró.

Por ello, la plataforma Cuba Decide, junto a otras organizaciones opositoras, ha convocado a una campaña de desobediencia civil para obligar al gobierno comunista a una consulta popular. No obstante, reconoció que para la población no sería sencillo manifestar su disidencia en las asambleas barriales. "Hay un aparato de inteligencia cuyo objetivo fundamental es vigilar y reprimir a la población y a cualquiera que tenga una visión alternativa o contraria al sistema. Por supuesto que levantar la mano en una asamblea es un acto de valor en medio de una dictadura criminal", lamentó.

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