Niños sirios jugando a la pelota en un país en guerra (EFE)
Niños sirios jugando a la pelota en un país en guerra (EFE)

Maher Addis fue uno de los refugiados sirios que llegó a Uruguay como parte de un programa que llevó a cabo el Gobierno de José Mujica (2010-2015) a través del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Esa administración tuvo la iniciativa de acoger a familias de refugiados, siendo la mayoría de ellos, niños, mujeres y jóvenes. Dicho proyecto contó con la aprobación del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha trabajado en Uruguay para la selección, planificación de la llegada y adaptación de esas familias.

Sin embargo, los sirios no la pasaron bien en Uruguay, y los problemas se fueron sucediendo con el correr de los años. Uno de los que retornó a su nación es Addis, quien en diálogo con el periódico uruguayo El País -desde Damasco, Siria-, dijo: "Allá en Uruguay, un kilo de pan cuesta dos dólares. Acá, un dólar, quince kilos de pan. Y mucho más rico".  Afirmó que está feliz, a pesar de la guerra, y que "nunca más" volvería a Uruguay.

El drama de la guerra en Siria provocó la huida de miles de personas del país (AFP)
El drama de la guerra en Siria provocó la huida de miles de personas del país (AFP)

El sirio es el padre de una de las cinco familias que llegó a Montevideo en octubre de 2014, pero a ellos les resultó imposible permanecer en Uruguay, y hace un mes retornaron a su país.

"Acá estoy en Siria. Bajo la guerra. Muy bien acá. Muy feliz. Tú sabes: (en) Uruguay (es) imposible vivir allá, muy difícil, muy caro. Los comerciantes son Alí Babá y los cuarenta ladrones", expresó.

En la conversación con el periódico uruguayo fue muy crítico del programa planteado por el gobierno del Frente Amplio. Dijo que fue un desastre y que en ningún momento se pensó seriamente en sus preocupaciones. Contó que cuando se les propuso su llegada a Montevideo les habían pintado un país totalmente diferente.

La ciudad de Duma en ruinas (AFP)
La ciudad de Duma en ruinas (AFP)

Por eso explicó que no sintió la necesidad de informarles a las autoridades que se volvía a su país. "No hablar con nadie. Ellos traer al Uruguay y después dejarnos como en la calle con un poco de ayuda y nada más. Después yo quedé muy enojado con ellos y después cortar toda la ayuda", explicó con un español muy entrecortado y esforzándose para que lo entiendan.

"No es que no me guste, es que no se puede vivir", comentó; y remarcó los problemas económicos que tuvieron. "Acá en Siria, con un dólar tengo 10 kilos tomate. Championes (sic) por cinco dólares. ¿Quiere originales? Diez dólares. Todo barato acá. Vivir muy bien. Ahora acá en mi país estoy mucho más libre. Más que en Uruguay. Casi que se terminó guerra. El problema es a veces no trabajar, pero vivir bien. En Uruguay no tenía para el desayuno. A veces la guerra se hace complicado. Solo a veces. Pero se está terminando", argumentó.

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