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Después de varios meses de espera, finalmente las cinco familias refugiadas sirias llegaron este jueves a Uruguay, cerca de las 11:30, tal como estaba previsto.

El primer grupo, compuesto por 42 personas, arribó al aeropuerto internacional de Carrasco de la capital uruguaya de Montevideo en un vuelo de la aerolínea Air France.

La mayor parte de ellos son niños y adolescentes, el principal requisito que exigieron las autoridades uruguayas a la hora de realizar la selección. El grupo está integrado por cinco familias: una de 14 integrantes, otra de 12, dos familias con seis integrantes cada una, y una última, de cuatro, informaron en los últimos días fuentes del Gobierno.

El presidente de la República, José Mujica, encabezó la delegación que aguardaba a los refugiados que buscan escapar de la guerra civil de su país. Además del mandatario, estuvieron presentes el canciller Luis Almagro y el secretario de Derechos Humanos de Presidencia, Javier Miranda.

También formaron parte de la delegación el actor uruguayo Osvaldo Laport, embajador de Acnur, y cuatro intérpretes.

La llegada estuvo rodeada de un estricto operativo de seguridad que impidió el ingreso de la prensa a la Base Aérea vecina al aeropuerto, a donde fueron trasladados apenas llegaron.

El grupo partió el martes pasado desde el Líbano, acompañado de médicos, tres traductores, representantes de la Cancillería uruguaya y el secretario de Derechos Humanos de Uruguay, Javier Miranda.

Ya en suelo uruguayo, serán trasladados a un hogar de los hermanos Maristas de Uruguay, donde según el plan vivirán durante dos meses. Durante este período, recibirán clases de español y se buscará que conozcan la cultura uruguaya, además de capacitar a los adultos para que puedan sumarse al mercado laboral.


El 69 por ciento de los uruguayos está de acuerdo con la llegada de las familias sirias, según una encuesta de la consultora Cifra difundida el jueves por el semanario Búsqueda.


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"Una vida tranquila y en paz"

Ubicada a aproximadamente media hora del centro de Montevideo, en un barrio humilde, la casa de 14 habitaciones y amplios salones comunes está rodeada de un parque arbolado y canchas de fútbol.

En la zona, la mayoría de los vecinos sabe de la llegada de los refugiados, de la cual se enteraron a través de los medios de prensa.

"Me parece bien" que el país reciba a estas familias, dijo Fernando Silva, un empleado de 44 años, que se manifestó "contento por la gente que viene".

A su vez, Claudia Rodríguez, un ama de casa de 41 años, confía en que los refugiados sirios puedan salir adelante en Uruguay. "Después de todo lo que han sufrido, pienso que acá se les puede dar una vida tranquila y en paz, que pueden tener una vida normal, como todos", señaló.

Por su lado, Víctor Agostini, de 45 años, precisó: "Todo el mundo tiene que colaborar con esa gente, porque son pacifistas, como todos nosotros"; mientras que Matías González, de 17 años, destacó: "Son niños y necesitan ayuda del Uruguay, y eso lo podemos dar".

Menos optimista es Manish, un indio de 30 años que instaló su empresa en el barrio y advierte que no es una zona segura para los recién llegados.

Las instalaciones de los maristas "podrían ser un buen lugar" para quedarse un tiempo, pero el barrio "no es muy seguro", sostiene, recordando que hace un año le dispararon y robaron cuando iba en su auto.

William Emilio Araújo, albañil de 60 años, cree, en tanto, que "todos los países deberían hacer lo mismo" que Uruguay y recibir a refugiados de guerra.


 AFP 163
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"Se puede"

Uruguay es el primer país de la región en implementar un plan de reasentamiento de este tipo, que elaboró en coordinación con Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y con el respaldo de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

El ambicioso programa -que implica ayudar a las familias a conseguir trabajo y vivienda y asistirlas durante dos años- le costará al país sudamericano entre 2,5 y 3 millones de dólares.

En una segunda etapa, está prevista la llegada de otros 80 refugiados a fines de febrero de 2015.

"Es un programa de reasentamiento, no de migración. Pueden regresar cuando quieran a Siria", explicó en una entrevista reciente Javier Miranda, secretario de Derechos Humanos de Uruguay.

Al igual que el presidente Mujica, Miranda confía en que otras naciones repliquen la experiencia. "Hay una voluntad de Uruguay, no de dar ejemplo, sino de decir 'anímense, se puede'", expresó.

Tras más de tres años de sangrienta guerra civil y el más reciente avance de los

, el número de refugiados sirios

ya superó los tres millones,

según cifras de Acnur.