“Villa 31 y Barrio Parque. El onceavo dorado”, un cuento de Gabriela Cabezón Cámara

Infobae Cultura reproduce esta historia oscura e inquietante de la gran narradora argentina. El relato forma parte del libro “Buenos Aires Noir”, una antología de cuentos policiales compilados por Ernesto Mallo y publicado por Alfaguara. #CuentosEnInfobae

"El mundo prometido a Juanito Laguna", de Antonio Berni
"El mundo prometido a Juanito Laguna", de Antonio Berni

Mirás por la ventana la autopista que fluye gris, lisa como un río de los nuestros la autopista ahí abajo dorada en la misma luz que vos y los autos también dorados casi hasta perderse adentro de la luz de la autopista, ahí tan cerca pero tan lejos de la nafta en la cabeza, Ariel, la ves como una línea circularse, abrirse, bifurcarse, hermosa en esa luz y tanto más abajo de tu piso, tan silenciosa la autopista a esta distancia que no es mucha pero es toda la que pudiste hacerte por ahora. Pronto va a ser mucha, te vas a ir muy lejos, tanto Ariel que a lo mejor hasta extrañás pero qué vas a extrañar ni mierda, pensás mientras mirás, mejor planeás alturas nuevas para tu mirada te pasás horas ahora desde el once, ese piso que supiste conseguir: escalaste, Ariel, hasta acá arriba, hasta esta mesa con su tiza ambarina, limpia, la presentís cristalina ahí flotando sobre el vidrio de tu mesa de diseño, estás feliz en tu burbuja, concentrado en tu trabajo adentro de la luz, vivís hace dos días iluminado en el onceavo, y la autopista es limpia y cristalina y dorada como la tiza que está apoyada ahí, sobre su propio reflejo flota la tiza, la ves ingrávida suspendida sobre sí misma en la luz suave amarilla, como si navegara y se la vislumbra apenas como se debe vislumbrar a los fantasmas en el Ártico ahí donde creés que vas ir donde tal vez vayas ¿por qué no? Ha de ser limpia Alaska y habrá pinos y esos perros feroces y peludos que arrastran los trineos, vas a tunear tu trineo planeás desde ahí arriba que le vas a hacer un degradé del rojo al amarillo para avanzar como fuego sobre el hielo tirado por los perros, te vas a casar con una gringa y van a vivir en un bosque cerca de un pueblito y vos vas a hachar hermosos pinos para Navidad aunque si vivís en un bosque ¿por qué habrías de cortarlo? No querés matar nada, nada más, ni un arbolito: le vas a colgar los adornos al que tengas más cerca de la puerta y se acabó, que brillen ahí las luces de colores en lo blanco ¿será blanca blanca la nieve? blanca como cualquier plantilla de cualquier programa antes de escribir nada o será ambarina como la tiza que sigue ahí flotando sobre sí, levitando en la mesita, gozando de tanta ingravidez como le cabe hasta que la bajes, tenés ahí esperando al Victorinox que te compraste para el viaje, rojo con su cruz blanca más o menos al lado del Zippo plateado, todo brilla seco acá arriba, Ariel, seco y limpio y ordenado, juntaste tus cositas, casi nada, lo que te compraste para el viaje, ropa nueva compraste: medias calzoncillos camisas remeras jeans, todo de marca, todo ahí nomás en el shopping Alcorta. Se asustaron un poco cuando entraste, te cachearon, pero enseguida te la pusiste a la ropa y saliste como un señor y los pibes no te reconocieron, ya no eras más del barrio, te pidieron unos pesos pa la birra y les diste y te fuiste a tomar tu propia birra al Malba, una alemana te pediste y pensaste que así, que más o menos así, lleno de plazas y museos donde te traten como a un rey habrá de ser con vos el extranjero, aaaah así, sí, como en una película vas a andar por las calles en Nueva York vas a empezar a correr por las mañanas en el Central Park porque así se hace la buena vida, levantándose antes de ir a trabajar para correr aunque uno sea el presidente de la Nación, no, no, el presidente no, ese vive en Washington y es negro y vos no, por eso te vas a poder ir, porque vos no sos negro, no sos de ahí, no pertenecés, te querés ir desde que naciste, entonces vas a correr y vas a tomar café en vaso por la calle en pleno invierno entre la nieve te vas a sacar los guantes y te vas a calentar las manos con el café mientras te sale vapor de la boca cada vez que la abrís, vas a andar por ahí como en las películas pero con las pandillas no vas a andar, vas a estar solo en Nueva York, vas a empezar otra vez, ésta es la última que hacés y no te van a agarrar, vas a vivir tranquilo qué suerte que no te hiciste los tatuajes que se hacen todos los tuyos en la tumba vos la cruz gamada la llevás en el corazón les explicaste que ibas a tener que trabajar pero que para siempre eras de ellos que te habían salvado ahí en la tumba donde al grito de rubia casi te hace su esposa el negro capanga de los rochos, pero vos no, vos sos el hacker de los blancos para eso estudiaste en la prisión sos el as en la manga de los arios sudacas cuando no funcionan ni los tiros ni las facas vos siempre estuviste para algo más y lo supiste y ellos también y ahí tenés la valijita que tiene todo lo tuyo, la ropa ordenada como te enseñó tu mamá y una foto de ella y de tu hermana una sola porque todas las demás murieron con cada teléfono que perdiste o se te cayó y cada computadora que corrió la misma suerte o se rompió, en fin, se murieron las fotos y ellas dos también en un tiroteo de esos peruanos narcos del orto hijos de puta con la yuta de mierda hija de puta, ya van a ver, qué pena no verles las caras entre los cascotes pero qué cascotes no va a haber cascotes y no querés pensar en eso ahora querés creer que en algún lugar están tu mamá y tu hermana y están orgullosas de verte ahí respirando el aire purificado del piso onceavo de ese hotelazo de siete estrellas mientras terminás tu trabajo, probablemente no les gustaría lo que estás haciendo ahora, no se rompió el lomo tu mamá laburando para que seas un delincuente pobrecita limpiando las casas de los ricos que vivían ahí nomás y que la dejaban entrar porque era rubia aunque villera y cualquiera adivina una tragedia ahí: una injusticia, una caída, los rubios no nacen en la villa se caen los rubios pero saben siempre que no son de ahí vos lo supiste siempre pero además tu mamá te llevó al colegio cada mañana de tu vida y se sentó con vos y con tu hermana cada noche a revisarles la tarea, te dan ganas de llorar, así no podés trabajar te parás te vas al baño ese hermoso de mármol que tenés hace unos días, te lavás la cara te mirás al espejo te gustás ahí, te quedan bien el marco del espejo el mármol el corte de pelo la afeitada el algodón bueno de la remera que también brilla un poco, todo promete un futuro luminoso, todo, Ariel, te quedás tranquilo vas a parecer uno más ahí en el extranjero te tenés que concentrar tal vez llegó el momento de bajar la tiza de su levitación ambarina como el sol que ya está bajando ahí sobre la villa de mierda y te da un poco de pena te enternecés ahora que te fuiste, que ya estás tan lejos aunque la veas por la ventana toda retorcida en falsa escuadra una casita arriba de otra cada una con su propio eje apiladas en un equilibrio que es casi un milagro como si quisiera dios que vivieran ahí todas amontonadas las casitas como si las líneas no pudieran ser rectas como si hubiera algo reñido con la rectitud en la naturaleza de los bolitas de mierda que empezaron a construir en altos para la familia que se agranda como si les esperara algo que pueda llamarse vida a esos pobres mierdas que viven respirando la nafta que cae de la puta autopista del orto que vista desde abajo no es limpia y llena de luz como vista de arriba: de abajo la autopista es una cloaca oscura caen la nafta y el aceite y cae la basura que tiran los hijos de puta que van adentro de esos autos que pasan para otro lado se van para otro lado mejor y a la villa la ven de arriba de costado dos minutos a ciento cincuenta kilómetros por hora. Igual se ve hermosa desde acá la autopista y la villa te da un poco de pena como si sólo de lejos ya en otra parte, ido, y ya la villa a punto de caer porque se va a caer un poco y se va a morir alguna gente ahí esta noche porque la autopista tan hermosa no sabés si no se les cae encima aunque te dijeron que no, que si se moría alguno era un accidente, que sólo querían sacarlos de ahí, agrietarles las parecitas esas de bosta que tienen, hacerles temblar un poco las torres retorcidas sin cimientos que se alzaron, tal vez sea cierto y estás pensando boludeces porque te estás yendo y así yéndote te dan hasta ternura las líneas torcidas de las casas de los bolitas de mierda que se sostienen como de milagro pensás mirándolas y te vuelve a dar pena y pensás en el Arno y en la Jennifer que te quiere aunque vos siempre le dijiste que no iba a ser tu mujer porque te ibas a ir de ahí y que no te la ibas a poder llevar porque vos no querías ser de la villa y no te podías casar con una negra de mierda como ella aunque te quiera y te quiere y eso no se lo dijiste y se lo quedó al Arno a tu perrito el Arno que te cuidó a vos cuando pasó lo de tu hermana y lo de tu vieja y te lamía cuando llorabas y se te quedaba sentadito al lado cuando volcabas aunque estuvieras volcado toda la noche o corría y le iba a ladrar a la Jenny que entendía y salía a rescatarte aunque lloviera y aunque toda la villa fuera una pista de remo de soretes. Te estás yendo a la mierda bajá la tiza del cauce de luz de la ventana sacala de esa levitación dejá de flayear que flota en el aire y hacete una raya que sea tan hermosa como la autopista ahora sí, ahí va mejor, que se bifurque, qué bien hiciste en comprar el Victorinox, que se circule que te lleve rauda al norte al río que te lleve al Delta que te haga navegar que te llene la cabeza de esa luz dorada que hoy parece detenida ahí arriba entre la autopista y el cielo que tenés pegado a la cabeza en el onceavo piso está bien la merca te llenó de fuerza de luz fría otra vez pensás en Alaska en una gringa se te da la gana de una gringa ahora mismo podés pedir una se te engorda la pija mirando el book del hotel hay varias rubias rubísimas te dijeron que podías gastar todo lo que quisieras lo chequeaste en tu computadora todavía no llegaste a ver de dónde salía tanta guita pero tenés doscientos cincuenta mil dólares para gastar sólo te falta terminar el trabajo ahora y así llamás a la rubia que te la está poniendo dura como un bate de béisbol te gusta pensar eso estar ya un poco allá tenerla como un bate nada de estar al palo estás duro como un gringo de vacaciones en La Paz te falta poco conectar todo que los circuitos estén listos para activarse juntos para que les caigan las instrucciones como por naturaleza como si tuvieran masa y cayeran para abajo que caigan todas juntas a las horas señaladas en los dispositivos que tienen no te importa quiénes algunos otros que andan por ahí hoy te fijaste en el desayuno si había otros como vos estrenando vida en el hotel más caro de Buenos Aires con vista al río y a los trenes y a la villa que se vaya a la mierda la villa te peinás otra raya chiquita mejor vas despacio que esta tiza es un veneno es de la pura la mera merca la blanca blanquísima aunque sea ambarina como si la hubieran cocinado en amaneceres selváticos y no en las cocinas miserables donde la habrán hecho chiquita la raya y seguís trabajando y de vez en cuando alzás la vista de la pantalla y ves el sol que ya está coloradísimo casi caído también este día donde tiene que caer tanto ya está terminaste te merecés una buena raya te la hacés quebrada en zigzag tembloroso como edificio de bolita lo pensás y te da risa y te servís un vaso de ese Dalmore 18 años que te esperaba en la habitación junto a la tiza y al book lleno de rubias esos gringos sí que saben tratar a la gente qué hermosura te baja por la garganta y sentís que todo vale la pena que nunca pasó por tu garganta nada semejante te preguntás por qué no irte a Escocia ahora que te resta nomás esperar a que tus arios vuelvan con tu pasaporte nuevo uno que sirve para viajar a Estados Unidos y a Inglaterra y a donde se te cante el culo te dan ganas de fiesta una rayita más y otro trago de ese whisky que es dorado también como si te estuvieras tomando el sol de la autopista brindás al cielo mirá mamá estoy tomando lo mismo que tomaría tu abuelo vieja querida lo logramos mirame mamá otra raya más y estás duro como la Torre de Londres inderrumbable tenés ganas de ponerla de que alguna gringa vea tu Big Ben que se lo meta entero en la boca y los ojos se le desorbiten de tanta poronga abrís el book de los gringos la pija te sigue creciendo sentís que nunca la tuviste así llamás al conserje del hotel le decís que te mande a Barbie te dice que está ocupada le decís que te deje de joder que te mande a la rubia más rubia que encuentre ya o que suba él mismo a chuparte la pija o que vas a bajar vos y lo vas a ensartar como si fuera un pollo al espiedo el tipo se ríe te dice que le des quince minutos dale macho que te rompo todo le decís y sabés que tenés que bajar un poco o vas a acabar solo arriba de la cama así que te hacés otra raya y abrís la computadora y te metés a ver de dónde sale la guita o de quién son los dispositivos te metés a ver qué mierda estás haciendo no encontrás casi nada te cuesta apenas llegás a ver que los dispositivos, que son veinte como ya sabías, están todos abajo de la autopista todo a lo largo de la villa de mierda y te preguntás si el sonido de ultrafrecuencia que va a sonar en todos no será un activador de una bomba de las que generan explosiones gigantescas te dijeron que no que sólo van a fisurar las columnas que sostienen la autopista que con eso alcanza para tener que evacuar esa villa de mierda y demolerla pero no puede ser pero por qué no por qué mierda te van a pagar 250 mil dólares vos sabés que no te los pagan por nada bueno pero tampoco es bueno hacer caer lentamente una autopista y te servís otro whisky y golpean la puerta y abrís con un poco de temor y ves a ese hembrón tremendo y pensás que con semejante belleza nada tan malo puede pasar en el mundo y te bajás la bragueta y a ella se le desorbitan los ojos nomás y te dice que nunca, nunca, never in the life, había visto nada igual papito que si no querés ser actor porno y vos que no me digás pelotudeces le arrancás la ropa te dice que te va a salir carísimo que a la tarifa normal le acabás de agregar mil dólares de pilcha pero que ya se dio cuenta de que para un tipo como vos una luca más o menos no es una chota es la que tenés ahí cállate le dijiste y se la metiste en la boca no habías tenido antes a una rubia arrodillada ahí la tenés le mirás el pelo las orejas blancas la ahogás un poco le llenás la boca de guasca ella se la traga y sabés que eso es otro billete y no te importa la ponés a caminar en bolas se hacen unas rayas y te la seguís cogiendo pero ya no te podés concentrar pensás en ese sonido que se va a activar en los dispositivos pensás que no va a ser lento que van a volar todo a la mierda que te dijeron que ahí donde estaba la villa van a hacer un paraíso pensás que sí, que es eso, que siempre lo supiste que no te engañó nadie que no podés tener hijos con ella porque los genes negros ganan siempre y vos no vas a criar negritos pero que garchás mejor con la Jenny que por ahí te la podés llevar para garchar nomás que se ligue las trompas la hija de puta del orto salí de acá le decís a la rubia que te dice que sí, que no hay problema, que se va encantada pero que le tenés que pagar igual le tirás los billetes se tiene que agachar para agarrarlos te dice que sos un drogadicto hijo de puta y que te vayas a la mierda la empujás casi en bolas al pasillo le revoleás las pilchas te vestís te hacés otra raya te metes la tiza en el bolsillo agarrás la amex negra pensás que al Arno también te lo podés llevar a Alaska le decís al conserje que si preguntan por vos volvés en diez minutos y empezás a correr y te das cuenta de que te siguen en un auto y tenés miedo de no llegar la llamás a la Jenny corriendo le decís que salga de la villa que corra a Retiro que lo lleve al Arno la Jenny te dice que va, que va por el camino de siempre los del auto se te están acercando tranquilos te parece que te están dejando llegar a la villa casi es la hora paran seguís corriendo sabés que si los hijos de puta paran es porque es mejor parar porque está por activarse todo lo que armaste pero seguís corriendo ya saliste de la zona del hotel cruzás la cuadra que se mete en la villa los ves venir Jenny atrás el Arno hecho una flecha llega a vos te salta te pasa la lengua por toda la cara como si hubiera sabido que casi te habías ido para siempre y corrés hacia la Jenny y le agarrás la mano y la arrastrás y no entiende nada pero te sigue porque es así la Jenny y te suena la alarma del reloj y corrés más rápido y no parás nunca más parás salís volando a quinientos kilómetros por hora y no llegás a ver el color naranja de la explosión porque los reventó a los tres contra una de las columnas de hormigón de la autopista sólo llegaste a abrazarlos a los dos y a pensar que los cuidaste y a recordar la cara del gringo el jefe de los jefes de los jefes de los arios de la tumba lo habías visto en la deep web era un nazi como vos pero más blanco uno que trabajaba de nazi un mercenario al mejor postor seguro que la guita que no te llegaste a gastar era de la corporación inmobiliaria que ya había construido en otras ciudades arrasadas como la villa los abrazaste Ariel te fundiste abrazado en la luz naranja de la explosión. Todos muertos, Ariel.

'Villa 3 y Barro Parque. El onceavo dorado', de Gabriela Cabezón Cámara, en "Buenos Aires Noir" (Alfaguara)
'Villa 3 y Barro Parque. El onceavo dorado', de Gabriela Cabezón Cámara, en "Buenos Aires Noir" (Alfaguara)

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