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Qué hacer y cómo evitar que una gaviota robe la comida

No actúan por azar: observan a las personas, leen señales visuales y deciden qué atacar. La ciencia explica por qué el fenómeno crece en zonas costeras y cuáles son las conductas que lo favorecen

Ilustración de una calle concurrida en una ciudad costera del Reino Unido, donde gaviotas observan una caja de pescado con patatas fritas decorada con ojos, y personas caminan.
Estudios sobre fauna urbana en el Reino Unido indican que las gaviotas eligen qué comida robar a partir de lo que observan en los humanos (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Lo que parece un robo oportunista tiene una arquitectura conductual documentada: las gaviotas observan a las personas antes de decidir qué comida atacar, y ajustan su comportamiento según lo que ven manipular, consumir o mirar. Los estudios sobre fauna urbana costera en el Reino Unido muestran que estas aves no actúan por impulso, sino a partir de señales visuales que leen del entorno humano.

El fenómeno se registra cada vez con mayor frecuencia en playas, paseos marítimos y zonas turísticas. Lo que muchos turistas interpretan como un accidente molesto responde, en realidad, a un patrón de conducta que los investigadores llevan años documentando en poblaciones de gaviotas urbanas. La evidencia acumulada indica que ciertas aves han incorporado la actividad humana como una fuente de información para localizar alimento.

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Cómo eligen qué comida robar

Uno de los trabajos más citados en este campo se desarrolló en Brighton, ciudad costera del sur de Inglaterra. El equipo evaluó si las gaviotas podían usar la conducta de una persona para decidir entre distintas opciones de comida disponibles en el suelo. La investigadora sostuvo un paquete de papas fritas de un color determinado mientras dejaba a la vista otros envases de colores distintos.

El resultado fue contundente: en el 95% de los casos, las aves eligieron el paquete del mismo color que observaron en manos de la persona, según recogió la BBC en su cobertura sobre el comportamiento de estas aves. Las gaviotas no respondieron al olor ni a la distancia, sino a la señal visual que les dio el humano.

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Un joven con camiseta azul sostiene una galleta en un muelle de madera mientras una gaviota de alas extendidas picotea la galleta. Playa y mar al fondo.
Las gaviotas urbanas detectan señales visuales, comparan objetos y modifican su conducta según lo que una persona tiene en la mano o consume (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese comportamiento es una forma de aprendizaje social, un mecanismo por el que un animal obtiene información sobre su entorno a partir de lo que observa en otro individuo, ya sea de su propia especie o de otra. En este caso, la gaviota transfiere ese mecanismo a los humanos: si una persona elige y manipula un alimento, eso lo convierte en una opción probable. La lógica es funcional y no requiere experiencia previa con ese alimento específico.

El efecto del contacto humano sobre la comida

Una investigación anterior de la Universidad de Exeter, publicada y disponible en el repositorio académico PMC, exploró una variante del mismo fenómeno. El experimento expuso a gaviotas urbanas a dos objetos alimentarios idénticos: uno había sido tocado por el investigador, el otro no.

De las 24 aves que picotearon alguno de los alimentos, 19 eligieron el que había sido manipulado por una persona. El estudio descartó que esa preferencia fuera casual: cuando los objetos presentados no eran comida, el patrón no se repitió de la misma manera. Esa diferencia permitió al equipo delimitar el fenómeno: las gaviotas no siguen cualquier señal humana, sino las que se asocian con alimento.

Según informó la BBC, los autores describieron ese comportamiento como evidencia de que las gaviotas urbanas usan la conducta de las personas para localizar comida de forma más eficiente. La combinación de espacios turísticos con alta densidad de alimento disponible y una especie capaz de leer señales humanas explica, en parte, por qué el robo de comida se ha vuelto tan frecuente en zonas costeras.

Qué pasa cuando la gaviota siente que la miran

Gaviota blanca y gris vuela con un trozo de sandía roja en su pico, goteando. Una mujer rubia, con la boca abierta, la mira desde una mesa de restaurante.
The Conversation señaló que la elección de alimentos en gaviotas expresa una forma de aprendizaje social basada en la observación de otro individuo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El vínculo entre gaviotas y humanos no opera en un solo sentido. La misma BBC recogió investigaciones sobre cómo cambia la conducta de estas aves cuando perciben que alguien las observa directamente.

Laura Kelley, investigadora de la Universidad de Exeter, y Madeleine Goumas, del Centro de Ecología y Conservación de esa misma universidad, evaluaron por separado cómo cambia la conducta de estas aves según perciban o no que alguien las observa. En el experimento de Goumas, publicado en la revista Biology Letters, los investigadores colocaron una bolsa de papas fritas en el suelo y midieron cuánto tardaban las gaviotas en acercarse cuando el experimentador las miraba directamente versus cuando desviaba la vista. El resultado: las aves tardaron en promedio 21 segundos más en aproximarse cuando sentían la mirada de una persona sobre ellas.

Kelley, por su parte, probó una variante: colocó envases con ojos de juguete adheridos junto a envases sin ninguna marca visual. Las gaviotas evitaron o demoraron el acercamiento a los envases con ojos, un comportamiento que los investigadores asociaron con la misma lógica: la percepción de vigilancia activa una respuesta de cautela.

El mecanismo involucrado se conoce como sensibilidad a la dirección de la mirada: la capacidad de un animal para detectar hacia dónde mira otro individuo y ajustar su conducta en consecuencia. En el caso de las gaviotas, un ojo orientado hacia ellas parece activar una respuesta de cautela que reduce la probabilidad de acercamiento. La respuesta no fue idéntica en todos los ejemplares: algunos evitaron la zona por completo, otros simplemente demoraron el intento.

En una playa soleada, una gaviota mira un envase de papas fritas con una expresión de perplejidad, sobre una mesa de madera. El océano se ve al fondo.
Las gaviotas argenteas han incorporado la actividad humana como una fuente de información para localizar alimento en zonas turísticas y paseos marítimos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vale aclarar que el fenómeno no involucra a todas las aves por igual. En el experimento de Goumas, solo 27 de 74 gaviotas se aproximaron al alimento, y apenas 19 completaron el intento. Menos de un tercio de las aves observadas demostró la audacia necesaria para intentar el robo, lo que indica que una minoría dentro de la población concentra la mayor parte de los incidentes en zonas turísticas.

Qué hacer (y cómo evitar) un robo de comida

Los estudios permiten trazar recomendaciones concretas a partir de la conducta documentada. La BBC y los equipos de investigación involucrados señalan las siguientes pautas:

1. No exponer la comida visiblemente. Las aves usan señales visuales para identificar alimento. Un envase abierto, un alimento en la mano o un plato a la vista funcionan como una señal que activa el interés.

2. Evitar comer en zonas con presencia activa de gaviotas. El acto de comer es, en sí mismo, una señal. El experimento de Brighton mostró que la manipulación humana de comida es suficiente para dirigir la elección de las aves.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Menos de un tercio de las gaviotas intenta robar comida, pero las que lo hacen operan con una lógica documentada: observan, eligen y actúan cuando nadie las mira. (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Mantener contacto visual con el ave si se aproxima. La evidencia sobre sensibilidad a la dirección de la mirada sugiere que una gaviota que percibe que la observan tiene mayor probabilidad de desistir.

4. No alimentarlas ni arrojar restos. Más allá de los efectos inmediatos, ese comportamiento refuerza la asociación entre presencia humana y disponibilidad de alimento, lo que agrava el fenómeno en el tiempo.

5. Apoyar la espalda contra una pared o estructura cuando se come al aire libre. Kelley documentó que las gaviotas suelen aproximarse desde atrás, donde la persona no puede verlas. Quitar ese ángulo ciego reduce significativamente el riesgo de un robo exitoso.

6. No agitarse ni intentar ahuyentarlas con movimientos bruscos durante el robo. Una vez que el ave inició la maniobra, el movimiento puede generar una respuesta de defensa. La conducta recomendada es cubrirse y proteger la comida sin reaccionar de forma exaltada.

El aumento de estos comportamientos en zonas costeras tiene también una dimensión poblacional. Según recogió la BBC en agosto de 2026, las gaviotas argenteas —la especie más frecuente en estos incidentes— atraviesan un declive en sus hábitats naturales y se desplazan hacia entornos urbanos y turísticos, donde sustituyen su dieta marina por comida humana.

“Esto sugiere que solo recurren a la comida humana cuando realmente no tienen otra opción”, señaló Kelley. Un estudio publicado en Bird Study en 2023 encontró, además, que la tasa de éxito de estos robos ronda el 50%, lo que convierte a esta estrategia en una de las más rentables documentadas entre aves urbanas. El pico de intentos se registra entre las 12 y las 13 horas, coincidiendo con el horario de almuerzo de los turistas.

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