
Un insólito intercambio entre dos hermanas españolas y un hacker un que había tomado control de una de sus cuentas en las redes sociales se hizo viral en TikTok La usuaria @arigatochill compartió un video en el que, junto a su hermana, logró contactar al responsable del ataque cibernético mediante una videollamada. Lo que comenzó como un intento de recuperar la cuenta terminó convirtiéndose en una conversación inesperada, llena de humor y peticiones inusuales.
De acuerdo con el video publicado en la red social, las hermanas intentaron persuadir al hacker para que les devolviera el acceso a la cuenta, argumentando que una de ellas la necesitaba para promocionar su trabajo como aprendiz de tatuadora. Durante la conversación, una de las jóvenes le dijo al hacker: “Soy pobre, amigo. No tengo dinero. Perdona, soy pobre. Si tuviese dinero, te enviaría dinero. Pero no tengo dinero, confía en mí”. Estas palabras, acompañadas de risas, marcaron el tono distendido de la interacción.
El hacker, lejos de mostrarse hostil, respondió de manera relajada y continuó la conversación con las hermanas. En un momento, incluso comentó que le gustaba una de ellas, a lo que la usuaria aclaró que no era su amiga, sino su hermana, y la incluyó en la videollamada. Las hermanas aprovecharon la oportunidad para insistir en la devolución de la cuenta, explicando que era fundamental para el trabajo de una de ellas. “Hola, queremos la cuenta de vuelta, por favor. Necesitamos la cuenta. Ella está haciendo tatuajes y necesita la cuenta, que está aprendiendo. Cuando hagamos los mejores tatuajes del mundo, te damos el dinero. Por favor”, le dijeron al hacker.
El tono de la conversación, que en otras circunstancias podría haber sido tenso, se mantuvo ligero y lleno de bromas. Finalmente, el hacker accedió a devolverles la cuenta, lo que provocó una reacción de alegría en las hermanas. “Gracias, amigo. Eres el mejor. Bueno, no eres el mejor, pero ahora lo eres”, le dijeron, celebrando su decisión.
En medio de la conversación, las hermanas aprovecharon para hacer preguntas al hacker sobre sus motivaciones y métodos. “¿Pero quién eres? ¿Por qué? ¿Por qué haces esto?”, le preguntaron. El joven respondió que él no era quien realmente quitaba las cuentas, sino que esa tarea recaía en otra persona que se encontraba en la misma habitación. Este detalle añadió un nuevo nivel de intriga a la historia, sugiriendo que el hacker formaba parte de un grupo o red más amplia.
La interacción no terminó ahí. Una de las hermanas, entre risas, expresó su interés en aprender las habilidades del hacker y le hizo una petición inesperada: “Bueno, pues quiero aprender a hacer esto. ¿Puedes hacérselo a mi ex novio?”. El hacker, sorprendido pero divertido, respondió: “Venga, te voy a enseñar. Te llamo luego”.
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