El dólar entró a Venezuela sin permiso formal, pero con la bendición tácita del poder. En 2018, cuando el bolívar ya no alcanzaba ni para el pan, el régimen de Nicolás Maduro dejó de combatir el uso de divisas extranjeras. La legalidad no cambió, pero la práctica sí: millones comenzaron a transar en dólares sin temor a represalias. El Estado, asfixiado por la hiperinflación y la crisis que ellos mismos generaron, optó por mirar a otro lado.
Sin haber una dolarización oficial, se convirtió en el instrumento de supervivencia de buena parte de la población. Pero esa tolerancia, que surgió como una estrategia de emergencia, se convirtió ahora en blanco de persecución. Esta vez, no por usar dólares, sino por decir en cuánto se cotizan fuera del mercado oficial.
PUBLICIDAD
En las últimas semanas, el régimen venezolano activó una campaña represiva contra quienes publican el precio del dólar paralelo, el tipo de cambio que emerge del libre mercado, sin intervención estatal. El detonante: el aumento abrupto de la brecha entre el dólar oficial —controlado por el Banco Central de Venezuela (BCV)— y el paralelo, que llegó a superar el 50% a mediados de este año.

El contexto explica el movimiento. Tras meses de relativa estabilidad, sostenida por fuertes inyecciones de divisas del BCV —coincidentes con la campaña electoral de Maduro—, las reservas comenzaron a escasear. Y con el vencimiento de las licencias temporales que permitían a empresas petroleras estadounidenses operar en Venezuela, el flujo de dólares hacia la economía se redujo drásticamente. La cotización paralela subió. Los precios también. Y el régimen, en lugar de ajustar la política monetaria, optó por castigar a quien reflejara esa distorsión.
PUBLICIDAD
El 28 de mayo, Diosdado Cabello anunció la detención de una veintena de personas. Dijo que se trató de una investigación “silenciosa” y que los arrestados eran responsables de fijar el valor del dólar paralelo a través de portales y redes sociales. Poco después, la Fiscalía imputó a Carlos Pérez, administrador de la cuenta “Monitor Dólar”, uno de los indicadores más consultados del país. Los cargos fueron desproporcionados: terrorismo, asociación para delinquir, legitimación de capitales, captación indebida y oferta engañosa.

Las páginas dejaron de funcionar. Las cuentas fueron eliminadas. El mercado negro, lejos de desaparecer, quedó sin termómetro visible.
PUBLICIDAD
Este episodio marca un giro autoritario que recuerda los tiempos del control cambiario más estricto, vigente entre 2003 y 2018. En aquellos años, divulgar el precio no oficial del dólar podía significar una condena. Ahora, el régimen vuelve sobre sus propios pasos. El dólar, que alguna vez elogió como “válvula de escape”, volvió a ser retratado como “dólar criminal”. Así lo llamó Maduro en marzo pasado, resucitando la retórica de la “guerra económica”.

La paradoja es evidente: se persigue a quienes muestran el síntoma, no a quienes provocan la enfermedad.
PUBLICIDAD
En la práctica, los efectos se sienten en la calle. Comerciantes, consumidores y profesionales enfrentan un panorama opaco, sin referencias claras, sin saber a qué tipo de cambio operar.
“Me querían cobrar 86 dólares en bolívares por algo que costaba 60 si pagaba en efectivo”, relata Eleazar Armas, escolta en Caracas. “Pregunté por qué y me dijeron que ese era el valor oficial, que no podían usar otro”.
PUBLICIDAD

La ley obliga a cobrar según el dólar del BCV, pero la realidad impone otros cálculos. Muchos comerciantes aplicaban un promedio entre la tasa oficial y la paralela. Otros usaban el valor del euro como referencia. Algunos daban descuentos por pago en efectivo o vía Zelle, que sigue siendo el método más común para transferencias en dólares.
“Pierdo yo como comerciante si uso solo el oficial”, dice Nelson Martínez, de 30 años. “Pero ahora nadie se atreve a decir cuál es el precio real”.
PUBLICIDAD
El economista Luis Vicente León advirtió que eliminar las referencias del mercado paralelo no corrige el desequilibrio. La falta de confianza en el bolívar y la escasez de divisas alimentan la existencia de un dólar no oficial, que no desaparece porque se borre una página.
Aaron Olmos, profesor del IESA, coincide: “La brecha no va a desaparecer de la noche a la mañana. Puede disminuir momentáneamente por el miedo, pero la gente buscará otras formas de establecer precios”.
PUBLICIDAD

Con las detenciones y el cierre de las plataformas, el valor del dólar paralelo dejó de estar a simple vista. En su lugar, proliferan los cálculos a puerta cerrada, los precios cruzados con tasas implícitas y las cifras que viajan de teléfono en teléfono sin fuente clara.
En los comercios, en las casas, en los grupos de mensajería, la pregunta sigue siendo la misma: ¿a cuánto está el dólar hoy?
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La nueva política cambiaria de Delcy Rodríguez no logra frenar la devaluación del bolívar en Venezuela
A pesar de los ajustes, expertos advierten que continúan las mismas fallas que ensanchan la brecha entre la tasa oficial y la paralela
Venezuela y Estados Unidos buscan ampliar la conectividad aérea y las exportaciones de energía
La ministra de Transporte venezolana, Jacqueline Faría; se reunió con el encargado de negocios norteamericano en Caracas, John Barrett

El crudo testimonio de Miguel Moreno, 209 días preso en Venezuela: “Nos secuestraron, éramos rehenes políticos”
El periodista español, de 34 años, relató cómo fueron los duros días tras las rejas en El Rodeo

La frontera venezolana, territorio bajo sombra: “El narcotráfico define rutas, silencios y alianzas”
El abogado y defensor de derechos humanos Juan Bautista García Escalona alerta que en la zona limítrofe lo que está en juego no es solo la seguridad regional, sino la integridad del país y la capacidad del Estado para ejercer soberanía real



