Cinco objetos que generan desorden en el placard y dónde conviene guardarlos

La acumulación de calzado, carteras, productos de higiene, objetos misceláneos y prendas sin rotación puede saturar el armario aunque haya poca indumentaria, y la sugerencia es reubicarlos según uso y contexto

Armario de madera con camisas colgadas, ropa doblada en estantes, cajas de tela, bolsos, sombreros y zapatos ordenados.
Los organizadores profesionales recomiendan retirar cinco categorías de objetos del placard para reducir el desorden y recuperar espacio (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un placard puede parecer lleno incluso cuando la cantidad de ropa no explica la falta de espacio.

Parte del problema está en los objetos que se acumulan allí por comodidad o falta de alternativas. Organizadores profesionales recomiendan retirar cinco categorías de artículos que generan desorden en el placard y asignarles un lugar según la frecuencia y el contexto en que se usan.

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La medida no exige que cada hogar siga una regla rígida. En viviendas con poco almacenamiento, el placard puede cumplir varias funciones. La diferencia está en separar los objetos por zonas, evitar que se mezclen con la ropa limpia y priorizar los elementos de uso cotidiano.

1- Los zapatos de uso diario funcionan mejor cerca de la puerta

Zapatera de madera con calzado variado junto a puertas interiores, dos felpudos y un perchero de pared con abrigos.
Los zapatos de uso diario conviene guardarlos cerca de la puerta para liberar el placard y evitar que la suciedad llegue a las habitaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los zapatos suelen ocupar estantes, cajas y el piso del placard, aunque gran parte de ellos se utiliza al salir de casa. Por esa razón, una zapatera o un mueble próximo a la entrada permite concentrar allí el calzado de uso frecuente y reduce el traslado de suciedad hacia las habitaciones.

La organizadora profesional Jamie Hord, fundadora de Horderly, recomienda que las botas y otros modelos resistentes, junto con los pares que se usan con regularidad, queden cerca de la puerta. El placard del dormitorio puede reservarse para el calzado de ocasiones especiales o de otra temporada.

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Esta distribución también ayuda a diferenciar los pares que están disponibles para el uso diario de aquellos que requieren una conservación más cuidadosa. Si no hay sitio en el recibidor, una alternativa es usar un módulo vertical detrás de una puerta o un organizador cerrado que mantenga el calzado separado de la ropa.

2- Los bolsos conviene guardarlos donde se preparan las salidas

Perchero de madera con bolso, mochila, paraguas y abrigo sobre un banco con cestas de almacenamiento en un recibidor de tonos neutros.
Los bolsos, paraguas y abrigos de uso frecuente funcionan mejor en la entrada porque facilitan las salidas sin revolver el placard del dormitorio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los bolsos suelen terminar colgados de perchas, apilados sobre prendas o almacenados en estantes altos, espacios que muchas veces resultan poco prácticos. Su función está ligada a las salidas, por lo que un perchero, un mueble de entrada o un armario cercano a la puerta puede resolver mejor su guardado.

Jill Czarnik, fundadora de The Tribalist, incluye los bolsos, paraguas y abrigos de uso frecuente entre los artículos que deberían estar a mano antes de salir. La propuesta permite preparar una salida sin recorrer el dormitorio ni revolver el placard.

Cuando la colección es amplia, la separación entre bolsos cotidianos y modelos de uso ocasional puede evitar que el sistema vuelva a saturarse. Los de todos los días pueden ir en la entrada, mientras que los destinados a eventos, viajes o determinadas estaciones pueden conservarse dentro del dormitorio, preferentemente en cajas, fundas o estantes definidos.

3- Los productos de belleza sin protección pueden dañar la ropa

Armario de madera con camisas y chaquetas en perchas, prendas dobladas y una caja transparente con frascos de crema y champú.
Los productos de belleza como champú, perfume o crema pueden dañar la ropa si se guardan sin protección dentro del placard (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los envases de champú, loción, perfume o crema representan un riesgo cuando se guardan directamente junto a textiles. Una tapa floja, un frasco roto o una pérdida de líquido pueden manchar telas y obligar a retirar varias prendas para limpiar el espacio.

Por eso, los productos de belleza sin encapsular deberían permanecer en el baño, dentro del botiquín, debajo del lavabo o en un armario destinado a ropa blanca y artículos de higiene. Esa ubicación además facilita controlar las existencias antes de reponerlos.

Hord aconseja que, si la falta de lugar obliga a conservar productos de baño en el placard, se recurra a recipientes que contengan un posible derrame. Un contenedor hermético de plástico ofrece una barrera frente a líquidos y evita que los productos queden dispersos entre la ropa.

La misma lógica puede aplicarse a cosméticos, aceites corporales y perfumes. Aunque ocupen poco volumen, la ausencia de una caja o bandeja con borde puede convertirlos en una fuente de desorden y en un riesgo para las prendas.

4- Los objetos sin categoría necesitan una zona separada de las prendas

Interior de un armario organizado con estantes de juegos de mesa, cajas, ropa colgada en perchas, contenedores de plástico y una silla plegable.
Los objetos sin categoría, como juegos de mesa, papeles, cables o herramientas, necesitan recipientes y zonas definidas para no invadir el placard (Imagen Ilustrativa Infobae)

Juegos de mesa, artículos de limpieza, sillas plegables, papeles, cables o herramientas pequeñas suelen llegar al placard cuando no tienen otro destino. El resultado es un revoltijo de objetos que dificulta acceder a la ropa y hace que el espacio pierda su función principal.

En hogares con pocos armarios, sacar por completo estos elementos puede ser imposible. La recomendación es delimitar zonas: los productos de limpieza en una caja cerrada sobre el suelo, los juegos de mesa en estantes superiores y los objetos pequeños en recipientes etiquetados. De esa forma, cada categoría queda separada de las prendas limpias.

La clave está en no dejar artículos sueltos. Una superficie libre suele convertirse rápidamente en un punto de acumulación. Asignar un contenedor y un lugar fijo a cada grupo de objetos permite reconocer qué pertenece al placard y qué necesita trasladarse o descartarse.

5- La ropa sin uso ocupa espacio y puede generar frustración

Tres pilas de ropa doblada sobre una cama blanca, un armario de madera abierto y una caja de cartón con la palabra donar en el suelo.
La ropa sin uso ocupa espacio en el placard y puede separarse para donar, vender, reciclar o guardar fuera de la rutina diaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

El elemento que más espacio consume en un placard es, precisamente, la ropa que no se usa. Prendas que ya no quedan bien, compras que nunca se estrenaron o piezas reservadas para una ocasión imprecisa pueden llenar perchas y cajones durante años.

Czarnik sostiene que en Estados Unidos muchas personas usan las prendas entre siete y diez veces antes de desprenderse de ellas. La cifra refleja que una parte relevante del guardarropa puede tener una rotación baja o nula.

Una revisión útil consiste en identificar qué se utilizó durante la última temporada, qué necesita arreglo y qué ya no responde a las necesidades actuales. Las prendas que permanecen por culpa, expectativa o indecisión pueden separarse para donar, vender, reciclar o guardar temporalmente fuera del placard mientras se toma una decisión.

El objetivo no es conservar un armario vacío, sino mantener disponible la ropa que efectivamente forma parte de la rutina. Con el calzado, los bolsos, los productos de higiene y los objetos misceláneos fuera de las áreas destinadas a prendas, el placard puede recuperar espacio y hacer más simple la organización diaria.

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