Por qué el furor por las fotos ochentosas creadas con IA despierta nostalgia y puede idealizar un pasado que muchos no vivieron

Especialistas consultados por Infobae señalan que los retratos retro que circulan en redes sociales expresan la búsqueda de previsibilidad y vínculos cercanos frente a un futuro que muchas personas perciben como incierto

Una mujer con peinado abultado y sudadera de colores posa frente a un fondo azul y rosa con líneas luminosas que simulan rayos láser.
La inteligencia artificial transforma selfies actuales en retratos inspirados en la estética de los años 80 (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una selfie actual puede viajar cuatro décadas en pocos segundos. La nueva tendencia en redes sociales convierte fotos recientes en retratos con look de los años 80: peinados con volumen, ropa fucsia y turquesa, maquillaje intenso, luces de neón y textura de película analógica.

El fenómeno circula principalmente en Instagram, sobre todo a través de historias y cadenas de “Add Yours”. Por ejemplo, alguien publica una foto ochentosa y agrega un sticker con la frase “Mostrá tu versión de los 80”. Quienes ven la historia pueden tocarlo, subir su propia imagen y sumarse a la cadena.

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Esta semana, las redes se vieron repletas de imágenes de ese estilo. También se sumaron los famosos: de Araceli González y Marcelo Tinelli a Ángel de Brito, Georgina Barbarossa y Evangelina Anderson, las figuras locales se divirtieron recreando estilos icónicos y causaron furor.

Cómo hacer la foto con look de los años 80

Los usuarios cargan una foto en una herramienta de inteligencia artificial y piden una versión inspirada en esa década. La clave es solicitar que conserve los rasgos del rostro y transforme el vestuario, el fondo y la iluminación.

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Se debe elegir una imagen nítida, con buena luz y el rostro despejado. Luego, hay que cargarla en la herramienta y detallar el estilo buscado: ropa, peinado, accesorios, maquillaje, escenario y tipo de iluminación. Si el primer resultado altera demasiado la cara o incorpora objetos actuales, se puede pedir una nueva versión.

Un prompt posible es:

“Transformá esta foto en un retrato de estudio realista inspirado en la estética de los años 80. Conservá mi rostro, mis facciones, mi expresión, mi edad aparente y mi tono de piel. Vestime con una remera oversize fucsia y turquesa, jeans oscuros de tiro alto, cinturón ancho negro, aros grandes y pulseras. Sumá un peinado voluminoso con flequillo, sombras celestes y labios rosados. Ubicame frente a un fondo con humo suave y rayos láser en tonos azul, rosa y violeta. Usá iluminación intensa de estudio, colores saturados, foco suave y textura de película analógica. Quitá celulares y objetos contemporáneos. La imagen debe parecer una sesión fotográfica auténtica de mediados de los años 80”.

Mujer con peinado voluminoso, suéter azul de punto con figuras geométricas y pulseras coloridas junto a la marquesina de un teatro.
Las herramientas de inteligencia artificial permiten modificar el vestuario, el fondo y la iluminación de una foto reciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más que un filtro, la tendencia construye una escena nueva. Para algunos, tiene el encanto de una foto de revista; para otros, despierta la nostalgia de álbumes familiares, canciones y colores asociados con una época que parece lejana, aunque vuelva a aparecer cada vez que una imagen se enciende en la pantalla.

La nostalgia por los años 80 detrás de una foto creada hoy

Una sonrisa amplia, un peinado alto, sombras celestes y una remera de colores fuertes pueden convertir una selfie en una escena que parece salida de un álbum familiar. Las imágenes creadas con inteligencia artificial recuperan una estética reconocible, aunque muchas veces apelan a una época que una parte de quienes participan de la tendencia no vivió.

Para el médico psiquiatra, psicoanalista y psicogerontólogo Alejandro Bègue, integrante del Capítulo de Envejecimiento Humano de la Asociación Psicoanalítica Argentina, el atractivo de estas fotos trasciende el juego visual. “La foto no es la foto, es el anhelo por una época donde había previsibilidad, donde había menos incertidumbre y donde había ganas de vivir el futuro”, dijo a Infobae.

Bègue ubicó esa sensación en el contraste con el presente, atravesado por una circulación constante de información y cambios tecnológicos. “En los encuentros era donde se vivía la vida”, afirmó, al recordar una forma de vínculo en la que las conversaciones no quedaban mediadas de manera permanente por dispositivos y plataformas.

Cuatro personas lucen vestimenta colorida, peinados voluminosos y fondos con luces de neón inspirados en la estética de la década de 1980. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Evangelina Anderson, Marcelo Tinelli, Ángel de Brito y Georgina Barbarrosa se sumaron al trend (Imagen Ilustrativa Infobae)

El especialista sostuvo que las fotos ochentosas remiten a una vida con ritmos distintos. “Los cambios de la cultura y los cambios de la tecnología, la velocidad a la que sucedían, nos permitían comprender el cambio. Teníamos tiempo de adaptarnos a ese cambio”, explicó.

También planteó que la tendencia puede expresar una incomodidad frente a la aceleración de la vida cotidiana. “La hipervelocidad del presente, de la cual los que nacieron en este siglo no se dan cuenta y les parece lo normal, en los ritmos del humano no es saludable”, señaló.

Para Bègue, la nostalgia también se vincula con formas de relación que hoy parecen más difíciles de sostener. “La conexión que hay entre las personas hoy no es ni el 10% de genuina, de intensa, de afectivamente vinculada, que es lo que había en los 80”, afirmó.

El psiquiatra advirtió que, detrás de una imagen con luces de neón, ropa llamativa y textura analógica, puede aparecer una preocupación más profunda. “Hoy el futuro da miedo”, resumió.

La angustia del presente y la idealización del pasado

La tendencia propone algo más que un filtro: crea una escena completa a partir de una imagen actual (Imagen Ilustrativa Infobae)
La tendencia propone algo más que un filtro: crea una escena completa a partir de una imagen actual (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nostalgia suele seleccionar escenas y dejar otras afuera. Conserva el color de una prenda, la música de una fiesta o una foto de vacaciones, pero puede omitir problemas económicos, conflictos familiares y temores que también formaban parte de la vida cotidiana.

La licenciada Ana Corniglio advirtió sobre esa operación emocional. “La sensación de estar perdido en la angustia del mundo nos lleva a idealizar una época pensando que era mejor”, explicó a Infobae. Según planteó, la expansión de las redes sociales y la falta de contacto presencial influyen en ese deseo de volver atrás: “La sensación de tocarse, de olerse, de volver a esas sensaciones”.

En una línea similar, la licenciada Sandra Lazo observó que el colorido de la estética ochentosa puede funcionar como contrapunto de un presente que muchas personas perciben con inquietud. “Nos permite gozar de la música, del pop, del jopo, de los colores, para no enfrentar la angustia de este presente tan raro, tan caótico”, expresó.

Dos mujeres y dos hombres con ropa brillante, peinados abultados y prendas de mezclilla posan en una discoteca con bola de espejos.
Detrás de una selfie con luces de neón y maquillaje intenso puede aparecer el deseo de volver a un tiempo percibido como más previsible (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lazo vinculó esa angustia con las guerras, la inteligencia artificial, el desempleo y las dudas sobre el futuro. “En los años 80 vivimos el inicio de la democracia, la libertad, el juicio a las juntas. Había un montón de valores de libertad que hoy no vemos”, señaló.

La licenciada Liliana María Revuelta también asoció el retorno de esta estética con el clima de apertura de aquellos años. “En los años 80 fue una época de florecimiento después de una década donde no se podía hablar”, afirmó a Infobae. En su mirada, el regreso a los colores, la música y la creatividad expresa un intento de recuperar esa sensación, aun cuando resulte imposible repetirla.

“Uno quiere volver a eso, pero no se logra. Entonces volvemos a los colores, a la creatividad de aquellos años”, dijo Revuelta.

Una foto generada con inteligencia artificial puede durar apenas unas horas en una historia de Instagram. Sin embargo, antes de compartirse, deja una escena privada: alguien mira su rostro con ropa de otra década y reconoce algo más que un cambio de peinado. Tal vez vea una fantasía de tiempo detenido. Tal vez, como describió Bègue, el deseo de volver a un momento “donde había ganas de vivir el futuro”.

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