8 señales que indican que el pasto está en mal estado y cómo resolverlas

Expertos en paisajismo y manejo de césped identificaron los problemas más comunes que afectan a un jardín, desde manchas marrones hasta raíces cortas, y explicaron las soluciones específicas para cada uno

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Ilustración de jardín con césped dividido en seco y verde, aspersor regando la parte verde, una manguera blanca, arbustos, flores y árboles en el fondo.
El método SWAP ordena el diagnóstico del césped en cuatro frentes de mantenimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un pasto en mal estado suele mostrar señales visibles como manchas marrones o amarillas, zonas ralas, agujeros o una textura esponjosa. Según The Spruce, esos cambios suelen apuntar a fallas en el suelo, el riego, la aireación o el control de plagas.

El experto en paisajismo Greg Cuoco, director ejecutivo de The Difference Landscapes, resumió ese equilibrio en un esquema que llama SWAP: salud del suelo, calendario de riego, aireación y manejo de plagas. Cuoco advirtió que un césped debilitado o estresado casi siempre obedece a un problema en una de esas áreas.

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Infografía sobre el método SWAP para revitalizar céspedes con ilustraciones de cuidado del pasto, riego, aireación, control de plagas y eliminación de malezas.
La salud del suelo define la capacidad del pasto para sostener color y densidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

1. Manchas marrones y amarillas

Una de las señales más evidentes es la aparición de manchas irregulares en tonos amarillos o marrones. Para empezar a corregirlas, Cuoco recomienda rastrillar esas zonas, airearlas, resembrarlas y añadir tierra vegetal para favorecer el crecimiento.

Si eso no funciona, el problema puede estar bajo la superficie. Cuoco explicó que las manchas irregulares en forma o tamaño pueden indicar plagas y requerir insecticida. Añadió que, si una mancha marrón se levanta con facilidad, puede tratarse de una infestación de larvas en las raíces. También señaló que, cuando las manchas siguen un patrón, puede haber hongos, caso en el que mencionó fungicidas, bicarbonato o aceite de neem.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El calendario de riego se ajusta según tipo de suelo, clima y estación del año. (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Exceso de fieltro

El fieltro forma parte normal del pasto y consiste en una mezcla de materia orgánica acumulada. El problema aparece cuando esa capa crece demasiado. “Una pequeña cantidad es un compost saludable, pero más de 1/2 pulgada de fieltro privará al suelo y a las raíces de nutrientes y agua necesarios”, dijo Cuoco.

Para mantenerlo en un nivel adecuado, aconseja retirar ese exceso, por lo general, una vez al año. Cuoco también recomienda rastrillar, fertilizar, cortar el césped, regar con regularidad y airear.

Vista baja desde atrás de dos pies descalzos sobre césped verde brillante con gotas de rocío, iluminados por el sol.
Las huellas que tardan en desaparecer en el césped señalan una textura esponjosa asociada con exceso de fieltro o riego demasiado frecuente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Textura esponjosa

El especialista en césped Dan Deins, propietario y operador de Natural Green Lawn Spraying, señaló que las zonas que se sienten esponjosas o aplastadas suelen indicar que algo no va bien. Conviene prestar atención si las huellas tardan en desaparecer o si las malezas empiezan a dominar ciertos sectores.

Atribuye ese problema, a menudo, a una acumulación de fieltro o a un riego excesivo. Para evitarlo, recomienda retirar el exceso de materia acumulada y airear el terreno. Cuando la causa es el agua, el ajuste pasa por fijar un calendario de riego constante. Si hace falta, también sugiere instalar un drenaje para impedir que el césped empapado arruine el patio.

Vista trasera y baja de pies descalzos caminando sobre hierba verde. Se observa el talón de un pie dando un paso, rodeado de hojas de pasto.
La aireación mejora la entrada de agua y nutrientes hacia la zona radicular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

4. Malezas por todas partes

Unas pocas malezas no suelen representar un problema grave, pero la situación cambia cuando se extienden por todo el terreno. Cuoco advirtió que compiten con el césped por nutrientes, agua y luz solar.

La solución depende del tipo de invasora que haya aparecido. Cuoco puso como ejemplo los dientes de león, que pueden apuntar a un suelo compactado y exigir aireación. Para retirar cualquier maleza, aconseja atacar tanto la planta como el sistema de raíces. Si el problema persiste, añade que puede ser momento de recurrir a herbicidas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El manejo de plagas se apoya en señales visibles y revisión bajo el tepe. (Imagen Ilustrativa Infobae)

5. Pasto ralo o zonas desnudas

Las áreas con pasto débil o sin cobertura suelen frustrar incluso cuando hubo esfuerzo previo para mantener un césped denso. Cuoco recomienda hacer una prueba de suelo para conocer el pH e identificar carencias de nutrientes. A partir de ese resultado, propone aplicar el fertilizante o el compost adecuado. También aconseja airear y respetar el calendario de corte correspondiente al tipo de césped.

El riego también entra en esa corrección. En lugar de varios riegos breves a lo largo de la semana, Cuoco sugiere un remojo más profundo que aporte alrededor de 1 a 1,5 pulgadas de agua por semana para favorecer un crecimiento más uniforme.

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El exceso de fieltro limita el acceso a nutrientes y agua en la base del césped. (Freepik)

6. Césped marchito y quebradizo

Aunque el riego parezca suficiente, puede no estar adaptado al césped. Cuoco señaló que eso puede traducirse en pasto marchito o con aspecto quebradizo. Su recomendación es fijar un calendario según el tipo de suelo, el tipo de césped, el clima y la época del año. También precisó que conviene regar más en primavera y verano, y menos en otoño e invierno.

El horario también importa. Cuoco recomienda hacerlo entre 4:00 y 10:00 de la mañana, sobre todo en los meses más calurosos, porque más tarde la humedad se evapora con rapidez. Un buen punto de partida es revisar la rutina de riego y comprobar si los aspersores dejan zonas sin cubrir o riegan de más. Añadió que a veces levanta una pequeña sección de tepe para revisar el estado de las raíces y ver qué ocurre bajo la superficie.

El olor a césped recién cortado es un grito de auxilio para las plantas (Imagen con Inteligencia Artificial)
La textura esponjosa suele asociarse con acumulación de materia orgánica o hidratación excesiva (Imagen con Inteligencia Artificial)

7. Larvas o agujeros

Los agujeros repartidos por el césped son otra señal clara de problemas. Pueden indicar mal drenaje del suelo o una capa gruesa de fieltro. También mencionó la presencia de hormigas u otros insectos, que en algunos casos apunta a problemas de fondo como podredumbre de raíces o exceso de humedad. Añadió que un cambio de color, como una pátina grisácea, o una textura blanda pueden delatar larvas y otras plagas que atacan desde abajo.

Deins recomendó tratamientos orgánicos como nematodos beneficiosos para las larvas o té de compost para mejorar la salud del suelo. También dijo que ajustar la altura de corte y variar el patrón de siega puede ayudar a que el césped se recupere.

Primer plano hiperrealista de suelo agrícola en corte con capas de tierra, raíces de pasto visibles y materia orgánica, sobre un fondo de campo rural desenfocado.
Revisar las raíces permite detectar estrés hídrico, compactación o daño por larvas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

8. Raíces cortas

Si el césped no gana altura, puede faltarle agua o nutrientes. Cuoco advirtió que unas raíces más cortas vuelven al pasto más sensible a la sequía y a las altas temperaturas.

Para conservar una longitud saludable, recomienda no cortar de más en verano y mantener un riego constante. También insiste en evitar el riego por la tarde.

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