
El encrespamiento del pelo no se corrige solo con hidratación: ELLE recoge la explicación de Viktoria Petrova, fundadora del Método Molecular y directora del Salón de Peluquería Molecular Viktoria Petrova, quien lo vincula a alteraciones en la estructura capilar y a una respuesta irregular frente a la humedad ambiental.
Según el medio citado, para reducir el frizz hay que proteger y reparar la fibra capilar antes de centrarse en la hidratación, con un diagnóstico personalizado según el tipo de pelo. Petrova sostiene que el problema depende de la porosidad, del estado de la cutícula y de cómo cada pelo intercambia agua con el ambiente.
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La peluquera define el problema como “un fenómeno físico que ocurre cuando la fibra capilar pierde uniformidad estructural y responde de forma descontrolada a la humedad ambiental”, según recoge el medio.

A su juicio, el pelo está formado principalmente por queratina y cuenta con una capa lipídica que actúa como barrera frente al intercambio de agua. Cuando la cutícula está sana, sus escamas mantienen una superficie relativamente uniforme y regulan ese intercambio.
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Si esa arquitectura se altera por procesos químicos, radiación ultravioleta o estrés mecánico, la fibra gana porosidad. Entonces, el agua entra de forma desigual y aparecen tensiones internas que cambian la forma del pelo.
La especialista también rebate la idea de que todas las melenas necesitan lo mismo. Su planteamiento parte de un diagnóstico individual, porque el diámetro, la densidad, la forma de la fibra y la porosidad hacen que el encrespamiento no se manifieste igual en todos los casos.
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Cómo varía el encrespamiento según el tipo de pelo
En el pelo fino, Petrova explica en ELLE que el diámetro reducido y el menor número de capas de cutícula hacen que estas fibras “reaccionan de forma exagerada a las variaciones ambientales incluso cuando la fibra está en buen estado”.
En ese grupo, el error más frecuente consiste en recurrir a fórmulas demasiado nutritivas o densas. Esos productos, advierte, “saturan sin resolver el problema de fondo”.
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En el pelo grueso, la experta señala que hay más capas de cutícula y un córtex más denso. Ese rasgo puede volverse en contra cuando una cutícula irregular o deteriorada absorbe grandes cantidades de agua del ambiente de forma asimétrica.
Petrova resume ese mecanismo con una idea recogida por el medio citado: “esa densidad puede ser un problema cuando una cutícula irregular o deteriorada absorbe grandes cantidades de agua del ambiente de forma asimétrica, generando tensiones internas que distorsionan la fibra y producen encrespamiento”.
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Reparar la fibra antes de hidratar

Sobre el pelo rizado, la peluquera sostiene que su sección transversal no es circular, sino ovalada. Eso dificulta que los lípidos naturales del cuero cabelludo recorran la fibra y deja medios y puntas con menos protección.
Esa configuración también favorece zonas de tensión mecánica donde la cutícula tiende a levantarse. El resultado, según Viktoria Petrova, es una absorción irregular del agua ambiental, con encrespamiento, pérdida de definición del rizo y volumen no deseado.
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La experta añade un matiz sobre otro tipo de cabellos: “A diferencia de los rizados, donde un cierto volumen puede convivir con la geometría de la fibra, en estos cualquier zona de porosidad o fallo en la alineación se percibe de inmediato como frizz”. En esos casos, el encrespamiento indica que algo no funciona bien en la fibra.

Petrova también subraya que los pelos decolorados figuran entre los que más frizz presentan. A la falta de hidratación se suman la porosidad desigual y una mayor vulnerabilidad a la radiación ultravioleta por contener menos melanina.
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La especialista advierte de que aplicar un solo producto sobre una fibra con niveles distintos de porosidad da un resultado desigual. Por eso recomienda revisar raíces, medios y puntas y reparar primero con aminoácidos de bajo peso molecular, péptidos de queratina hidrolizada, ceramidas, filtros de radiación ultravioleta y antioxidantes, antes de pasar a la hidratación.
La idea de fondo, según la explicación recogida por ELLE, es que el control del frizz depende menos de sumar cosméticos que de mantener la fibra en condiciones de resistir la humedad. El cuidado, en esa lógica, empieza en la estructura del cabello y no en una solución única para todas las melenas.
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