La Ley de Voorhees: la ciencia detrás de las persecuciones lentas inspirada en “Viernes 13”

Un estudio matemático, publicado en la revista Royal Society Open Science, revela por qué, en el tráfico urbano, avanzar despacio pero sin pausas suele ser tan eficaz como la velocidad, tal como ocurre con el emblemático villano de Jason en el cine de terror

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Jason Voorhees, personaje principal de la franquicia de cine de terror 'Friday The 13th', y responsable de instalar la superstición del "viernes 13" en la sociedad contemporanea - crédito Paramount Pictures
La Ley de Voorhees explica por qué en el tráfico urbano los conductores lentos alcanzan a los más rápidos, como sucede en las películas de terror

El fenómeno de los asesinos implacables en el cine de terror ha dejado una huella persistente en la cultura popular, especialmente por el auge del subgénero slasher durante las décadas de 1970, 1980 y 1990.

Títulos como La matanza de Texas, Halloween y Viernes 13 sentaron las bases de una fórmula narrativa en que un asesino enmascarado persigue incansablemente a sus víctimas. En este marco, Jason Voorhees, protagonista de la saga Viernes 13, trascendió la pantalla e inspiró una teoría científica sobre la movilidad urbana.

La denominada Ley de Voorhees toma su nombre de este personaje, célebre por alcanzar siempre a sus víctimas aunque solo avance a paso firme. De acuerdo con un artículo publicado en la revista de divulgación científica National Geographic España, la teoría busca explicar por qué, en determinadas condiciones, las personas que se desplazan más lentamente pueden alcanzar a quienes, en apariencia, van más rápido.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio de Conor Boland, de la Universidad de la Ciudad de Dublín, aplica modelos de física para analizar la dinámica del tráfico urbano moderno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta conexión entre ficción y ciencia muestra cómo elementos culturales sirven de referencia para analizar fenómenos cotidianos, trasladando la persistencia de Jason en el cine a las calles de cualquier ciudad.

Propuesta científica de Conor Boland: explicación y fundamentos de la Ley de Voorhees

La Ley de Voorhees es obra de Conor Boland, de la Universidad de la Ciudad de Dublín. Su propósito es analizar por qué los conductores más lentos consiguen alcanzar a quienes circulan a mayor velocidad en entornos urbanos.

Boland nombró la teoría en honor al personaje de la máscara de hockey de Viernes 13, dado que el asesino siempre atrapa a sus víctimas aunque solo camine. Los resultados de su investigación se publicaron en la revista científica Royal Society Open Science.

Jason Voorhees, el asesino serial de la saga Friday 13th
La investigación subraya que la infraestructura vial y los obstáculos urbanos igualan las velocidades, favoreciendo el avance pausado y constante (Friday 13th)

Boland aplicó modelos de física de materiales para desgranar las dinámicas del tráfico contemporáneo. Sostiene que la infraestructura vial… actúa como un nivelador natural, eliminando cualquier ventaja temporal obtenida mediante adelantamientos o excesos de velocidad. Así, la estructura de la ciudad y los obstáculos recuerdan a los elementos de un bosque que detienen a los protagonistas de las películas slasher.

Boland ofrece un ejemplo concreto: “En la saga cinematográfica Viernes 13, el personaje principal, Jason Voorhees, siempre atrapa a sus víctimas. Ellas corren, y aunque él solo camina, siempre aparece justo detrás de ellas”. Este paralelismo ilustra cómo, en el tráfico urbano, la regularidad y la constancia pueden resultar más efectivas que la velocidad o la agresividad al volante.

Modelos físicos y dinámica del tráfico urbano: cómo los obstáculos y la infraestructura igualan velocidades

El análisis científico demuestra que las señales de stop y los semáforos funcionan como mecanismos que nivelan las diferencias de velocidad entre vehículos. Estos elementos urbanos, al igual que los obstáculos en las películas de terror, impiden que la ventaja obtenida por un coche veloz se mantenga a lo largo del trayecto.

Ilustración de un hombre atlético corriendo sobre raíces en un bosque sombrío, mientras Jason Voorhees con máscara y machete camina por un camino liso.
La teoría toma inspiración de Jason Voorhees, el asesino de Viernes 13, célebre por su capacidad de atrapar a sus víctimas sin apresurarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

A través de sucesivos ciclos de luces rojas, la distancia ganada por el vehículo más rápido se reduce frente al que mantiene una marcha pausada pero constante.

El modelo matemático desarrollado por Boland señala que la probabilidad es un factor más relevante que la pericia o la rapidez del conductor. La ventaja fluctúa de manera irregular y, debido a las detenciones obligatorias, suele desaparecer. En síntesis, la infraestructura vial de las ciudades modernas favorece el avance pausado, anulando los beneficios temporales de la aceleración.

En palabras sencillas, la Ley de Voorhees plantea que, en escenarios urbanos saturados de semáforos y tráfico, no es posible eludir la presencia de vehículos más lentos. Igual que en las escenas de persecución del cine slasher, la estructura del entorno impone límites insalvables al intento de huida.

Papel de la psicología y la percepción en la experiencia vial

Una imagen dividida: a la izquierda, un auto deportivo rojo en trafico con semaforo rojo; a la derecha, un auto clasico oxidado en una carretera rural.
La ciencia demuestra que la sensación de inevitabilidad en el tráfico urbano se debe más a percepciones subjetivas que a la mala suerte real (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además de los datos numéricos, el estudio subraya la influencia de factores psicológicos en la percepción de los conductores. El sesgo de negatividad determina que las personas recuerden con mayor claridad los momentos en que son alcanzadas después de intentar distanciarse. Este fenómeno crea una ilusión de inevitabilidad, reforzando la impresión de que siempre se pierde la ventaja.

“Psicológicamente, el patrón errático y los momentos frecuentes de ventaja cero destacan mucho más que las victorias”. Así, los encuentros visuales repetidos con otros vehículos en los cruces urbanos generan un impacto desproporcionado en la memoria de quienes intentan huir del tráfico denso. Esta percepción subjetiva intensifica la sensación de frustración, aunque la estadística indique lo contrario.

Resultados del estudio sobre dinámica vial y percepción de inevitabilidad

La conclusión principal del trabajo de Boland es que no existe fatalidad ni mala suerte en estos encuentros viales recurrentes. La estadística pura demuestra que, tras superar un semáforo, la ventaja esperada suele ser equivalente a la que se tenía previamente. En realidad, nada se pierde, más allá de la percepción subjetiva de progreso.

El modelo confirma que la estructura de las ciudades actuales favorece el desplazamiento pausado y constante sobre la aceleración brusca. Por tanto, intentar escapar de vehículos más lentos en entornos urbanos densos resulta inútil, del mismo modo que huir corriendo de un asesino enmascarado en el cine de terror suele ser un esfuerzo condenado al fracaso.