
Las personas se construyen a partir de lo que vivieron, sintieron, valoraron y perdieron. Este proceso abarca desde los bienes materiales hasta el amor. A pesar de las separaciones, la viudez y las malas experiencias, siempre permanece la ilusión de sentir nuevamente esa sensación única que implica estar enamorado.
Esto les sucede tanto a los simples mortales como a las estrellas de Hollywood. En los últimos meses, surgieron nuevas parejas entre varias celebridades “senior”: Liam Neeson (73) y Pamela Anderson (58); Meryl Streep (76) y Martin Short (75) o Tim Burton (66) y Monica Bellucci (60), entre otras.
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Estas figuras, la mayoría de más de 60 años, iniciaron relaciones sentimentales que desafían el viejismo, los estereotipos y la idea de que el amor es propio solo de los jóvenes. Estas estrellas han apostado a nuevas oportunidades y se han reinventado luego de experiencias personales intensas, una decisión a la que muchas personas de más de 60 a menudo no suelen atreverse.
¿Qué implica iniciar una relación amorosa después de los 60?
El doctor José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor, explicó a Infobae:

“La posibilidad de conocer a alguien, de sentir que esa persona despierta una serie de emociones, impulsos, deseos, curiosidades… hace sentir a un individuo vigente, vivo, saludable, que tiene un lugar en el otro y que el otro puede tener un lugar en uno. Una relación amorosa implica no solamente el atractivo y la consagración de la ternura y el placer, sino que también testimonia que uno está presente, con proyecto y con capacidad de dar y recibir. Y de disfrutar“.
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Por su parte, la doctora Graciela Moreschi, médica psiquiatra y escritora, explicó a Infobae que uno de los principales beneficios a nivel emocional o mental que pueden experimentar las personas que inician una relación amorosa en la edad madura es volver a sentirse como una persona completa.
“Una de las cuestiones más duras de la vejez es que la identidad como hombre o mujer puede ir declinando. Se suele asumir el rol de madre, abuela, amiga, pero se pierde la identidad sexual. Recobrarla implica recuperar la autoestima y sentirse pleno”.
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Y destacó que la vida sexual no se pierde en la vejez, independientemente de tener o no un compañero o compañera sexual.
“La vida sexual puede estar asociada a la autosatisfacción, mientras haya orgasmos y actividad en los órganos genitales que brindan satisfacción, la vida sexual sigue presente. Si bien no es un tema socialmente muy hablado ni estimulado, la función sexual puede perderse y llevar a la deserotización”.
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Además, la psiquiatra completó: “Cuando se comparten la sexualidad y el afecto con otra persona, sea del género que sea, el vínculo de pareja suma y el amor implica compartir y ser estimulado por el otro. Es un acto de humildad y plenitud saber necesitar del otro. Negarse a toda posibilidad sexual puede llevar a la deserotización y a una menor actividad hormonal, aunque tanto hombres como mujeres siguen teniendo actividad hormonal en la madurez. El afecto puede estar presente a través de la familia o amigos, pero lo característico de la pareja es la función sexual compartida".

Desafíos, miedos y viejismo
Para la doctora Moreschi, uno de los principales desafíos del viejismo es no creer posible el desarrollo de una pareja en la madurez.
“Muchas personas encuentran pareja, pero es fundamental darse permiso y creer que es posible. Respecto a los hijos, en la actualidad suelen sentirse más tranquilos si hay una pareja, porque la responsabilidad no recae completamente en ellos. Hoy, para muchos hijos es un alivio y un orgullo saber que sus padres están acompañados”, destacó la experta.
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Según el doctor Abadi, toda relación implica un desafío, en el sentido de tomar el riesgo de iniciar algo nuevo con alguien que no conocemos previamente, que iremos conociendo.
“Porque si hay algo que es importante en una relación amorosa, cualquiera sea la edad, es ir transitándose de un modo que se pueda saber quién es el otro y darse a conocer uno. Abrirse al otro. Los desafíos son los avatares, eventualmente, si hubo situaciones que no fueron elaboradas, traumas que no fueron trabajados y que se repitan en una nueva relación”.
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Y continuó: “Pero pienso que el principal desafío que se tiene, y que es muy importante, es terminar con el prejuicio de que no es nuestro tiempo. Que nuestro tiempo ya pasó. El obstáculo del prejuicio y el autoimpedimento son muy importantes y el desafío es vitalizante y si es inteligente, si es un optimismo lúcido, genera realmente lo que debemos definir como una felicidad posible”.
Cómo influyen las vivencias pasadas
Las experiencias del pasado siempre influyen, pero lo determinante es la interpretación que cada persona hace de sus vivencias, no los hechos en sí mismos, opinan los expertos.
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“Si se generalizan experiencias negativas, esto puede inhibir el inicio de nuevos vínculos. No se trata solo de lo que ocurrió, sino de cómo se lee esa parte de la vida. Esa lectura puede llevar a repetir patrones o proyectar lo vivido, no solo en la elección de la pareja, sino también en el propio comportamiento. Las experiencias de separación o viudez enseñan cómo se conecta la persona y también qué conductas propias influyeron en las relaciones previas, ya que los vínculos siempre se construyen de a dos”, explicó la doctora Moreschi.

Por su parte, el doctor Abadi destacó que lo importante es cómo enfrentamos ese dolor.
“Lo básico frente al dolor del ayer es haberse permitido sufrirlo cuando había que sufrirlo; llorarlo cuando había que llorarlo, pero también tratar de significarlo y entenderlo de un modo que se pueda hacer una elaboración inteligente de eso para poder superarlo, para no repetirlo, para convertirlo en experiencia útil. Y en ese sentido, que sea un recuerdo desprovisto de esa carga química que le da como una vigencia presente. Fue ayer y hoy, con lo que aprendí, puedo intentar algo distinto”, remarcó el psiquiatra.
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La recomendación final
Al alcanzar la madurez se han atravesado distintos ciclos, como haber estado casado o no, tener hijos o no, o haber enfrentado un divorcio. Después de esas vivencias, cada persona suele tener un mayor conocimiento de sí misma.

La serenidad y la calma aumentan con los años y aportan un valor y una seguridad que pueden cambiar la forma en las que se enfrentan las relaciones y los vínculos amorosos en esta etapa.
Ante el deseo, los expertos recomiendan a atreverse a vivir la experiencia.
La doctora Moreschi aconsejó mantenerse abierto a la vida y a los vínculos, sean en pareja o no. “Hay personas que eligen no tener pareja y esa decisión es válida, pero no debería implicar renunciar al deseo ni a la vida sexual”.
Por su lado el doctor Abadi afirmó: “¿Una recomendación final? Estar despierto, mirar, buscar, curiosear. No tengas miedo a peligros imaginarios, alcanzan con los reales”.
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