
La felicidad es un bien anhelado por todos, pero que muchas veces parece inalcanzable. Cuando todo parece confluir en ella, puede perderse de vista por mucho tiempo y quizá luego regresar. Pero, ¿cómo lograr una vida feliz?
De acuerdo a Aristóteles, se consigue realizando acciones virtuosas, basadas en el pensamiento, la justicia y la razón. Por otro lado, Albert Einstein opinaba: “Una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica”. Mientras tanto Gandhi afirmaba que este estado de plenitud se logra cuando existe armonía entre lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace.
José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor, asume el desafío de repensar el concepto y habla de una felicidad “posible”, que se puede anhelar y alcanzar. “Muchos hablan de la felicidad en términos utópicos, mágicos, ajenos a la labor que hacen. Pero existe una felicidad posible. Se logra en base a tres puntos principales”.

Y describió: “El primero es realmente querer encontrar la felicidad. Existen dos términos diferentes, el desear y el querer y entre medio de ellos se encuentra la voluntad. Esta pone en marcha la tenacidad, el impulso, las ganas de alcanzar lo que uno quiere. No se trata de sacrificio, sino de esfuerzo”, expresó el médico.
El otro punto, dijo, es buscar activamente lo que uno anhela y quiere y el tercer punto es interés y amor por el semejante y el mundo. “Esto significa tener registro e involucrarme con el otro, en un plano afectivo y de compromiso. No hay felicidad sin un vínculo positivo con el semejante. Para esto hay que desactivar el narcisismo, que encierra y empobrece”.
Y remarcó: “La felicidad está ligada a un concepto de empatía, compasión y generosidad. Dar al otro me enriquece y me hace feliz”.

Para ampliar estos temas, José Abadi brindará el curso presencial y virtual “La felicidad sí es posible, condiciones y obstáculos”, en la Universidad Argentina de la Empresa Belgrano (UADE), los sábados 18 y 25 de mayo y el 1 de junio a las 16,30.
“Serán charlas donde desarrollaré varios conceptos clave para hacer de la felicidad posible, no tanto una opción sino un derecho entusiasmante y un —me animo a decirlo— deber. En la primera de las tres charlas, que serán muy participativas, haremos un vuelo amplio sobre las condiciones como interés y amor por el semejante y el mundo. La segunda charla será sobre la felicidad posible y los vínculos y la tercera sobre la relación con distintas disciplinas y el mundo de hoy”, afirmó el experto.
Respecto del tema, en diálogo con Infobae, Abadi destacó que muchas veces la gente cree que la felicidad es ajena a vivir pérdidas, frustraciones o tristezas, sin embargo, para él esto sería absurdo: “No hay que negarlas sino transitarlas, en condiciones de poder integrarlas a nuestra vida, sin que invadan y ocupen nuestra alma de un modo completo y definitivo. Así, la felicidad posible incluye el dolor y el sufrimiento, el asunto es cómo los transitamos. Para esto es muy importante amar y ser amado, el compromiso y el sentirnos acompañados”.

Lo que nos impide ser felices
De acuerdo a Abadi, existen dos obstáculos importantes para lograr la felicidad: la voracidad y la envidia. “Es esencial disolver la voracidad, el ‘quiero todo para mí y solo para mí’, ese hambre que empacha”, destacó.
“El otro punto que hay que trabajar mucho es la envidia, porque obstaculiza la posibilidad de aprender, disfrutar, crecer y amar”, dijo Abadi y definió así a esta barrera para la felicidad: “En la envidia mi única preocupación es que el otro no tenga lo que a mí me falta”, sentenció. En su lugar, el médico propuso “admirar al que tiene para aprender y tener yo también”.
La felicidad como un camino
Muchas veces se habla del destino y cabe preguntarse si la felicidad llega por un golpe de suerte o luego de un arduo trabajo para conseguirla. Abadi opinó que “la felicidad posible no es un puerto de llegada, sino una manera de vivir”.

Y añadió: “Buscar lo que amo y transitar las adversidades no son escalas sino que la manera de viajar por la vida. No hay que esperar que llegue la felicidad, sino ir a buscarla. Para ello es importante también ocuparnos de ser buenos amigos de nosotros mismos”.
Otra ayuda de lograrlo es a través del ocio. “El ocio es una manera de cultivar el ser (no el tener), estar en una situación de serenidad, entrar en relación con nosotros mismos, con nuestro mundo interno y encender los radares de alerta que nos permiten captar cosas que no veíamos. La experiencia interna con nuestro ser interior y la captación del mundo exterior ayudan a alcanzar ese estado de felicidad”.
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