
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), organismo público desconcentrado de carácter técnico que opera dentro de la órbita del Ministerio de Economía, publicó hoy el segundo informe de resultados denominado “Estudio sobre el impacto del COVID-19 en los hogares del Gran Buenos Aires” en donde exploró las consecuencias en los hábitos y situación emocional de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires y partidos del conurbano bonaerense entre agosto y octubre de 2020.
En lo que respecta a hábitos, los datos más impactantes que se desprenden de la investigación dan cuenta que el 60,4% de los participantes del estudio manifestó cambios a la hora de cómo se ejercitan, en donde el 45,5% de los participantes de la encuesta dejó o disminuyó la práctica de actividad física a partir de la pandemia y un 14,9% comenzó o intensificó dicho ejercicio.
Un 93% manifestó haber incorporado el uso del barbijo o tapabocas para salir de su casa y el lavado de manos con jabón con más frecuencia que antes de la pandemia; mientras que con respecto a las dificultades para conciliar el sueño, un 33,5% mencionó tener más dificultades para dormir que antes de la irrupción del virus SARS-CoV-2, y entre aquellos que pertenecen a hogares con disminución de ingresos, este valor alcanzó al 39,9%.

A su vez, se informó que más del 75% declaró haber incorporado las tres medidas de distanciamiento social tales como evitar saludos de manos, besos o abrazos con personas que no pertenecen al hogar, evitar participar en grupos con más de 10 personas -como reuniones familiares, fiestas y eventos- y reducir la frecuencia para hacer compras en negocios o comercios.
Más de la mitad, es decir un 56,3% de la muestra, expresó sentir más ansiedad que antes de la pandemia. Según detalla el INDEC, este porcentaje es algo más elevado en los hogares donde disminuyó el ingreso familiar (62,4%).
La tenencia de equipamiento informático en los hogares de niños, niñas y adolescentes incidió en la realización de clases virtuales en materia educativa. En los hogares que disponían de PC, notebook o tablet, la participación en las clases virtuales alcanzó al 76,9% en primaria y al 75,9% en secundaria. Esto duplica los porcentajes alcanzados por los hogares que carecían de este equipamiento: 37,1% en primaria y 39,8% en secundaria.
Del estudio realizado se desprendió el dato que alrededor de tres cuartas partes de los hogares con niños, niñas y adolescentes que asistían a los niveles primario y secundario aumentaron el tiempo frente a las pantallas (TV, PC, notebook, tablet o celular) desde el inicio de la pandemia (excluyendo el tiempo dedicado a las tareas escolares).

Hábitos y situación emocional
En esta área del informe, los investigadores explicaron que incluyeron preguntas vinculadas a la realización de actividad física, la incorporación de medidas de distanciamiento social y prácticas de higiene. Asimismo se indagó acerca de cómo la persona se sentía en relación a la ansiedad y si sufría dificultades para dormir.
La realización de actividad física se abordó dada su importancia en la salud y en la prevención de enfermedades, como así también por los importantes beneficios para el cuerpo y la mente.
Ejercicio físico
Para conocer los cambios que se produjeron en un contexto de aislamiento social, se consultó al encuestado por la realización de actividad física de al menos 10 minutos en la semana previa a la consulta (sea intensa o moderada, caminata o hacer deporte). También se preguntó si en el período anterior a la pandemia realizaba ejercicio al menos una vez en la semana. En estos casos, se preguntó por variaciones en la intensidad de la actividad física.
Un 60,4% de los respondentes manifestó cambios relacionados con la práctica de actividad física a partir de la pandemia: el 45,5% dejó o disminuyó su actividad física, mientras que el 14,9% comenzó o intensificó dicha actividad.

Distancia social
Respecto de la adopción de las medidas de distanciamiento social para prevenir la COVID-19, se consultó acerca de la implementación de tres prácticas: evitar saludos de manos, besos o abrazos con personas que no pertenecen al hogar; evitar la participación en grupos de más de diez personas, tales como reuniones familiares, fiestas y eventos y reducir la frecuencia con la que se hacen compras en negocios o comercios.
Más del 75% de los respondentes declaró haber incorporado todas las medidas consultadas, sin presentarse diferencias significativas por lugar de residencia. Entre las edades, se aprecia una leve diferencia entre los adultos mayores en la adopción de dichos comportamientos.
Higiene
Para indagar sobre las medidas de higiene adoptadas, se consultó por el uso de barbijo o tapabocas para salir de sus casas y el lavado de manos con jabón con más frecuencia que antes de la pandemia.
De manera casi unánime, el 93,0% manifestó haber incorporado ambas prácticas a partir de la pandemia. Si se analiza por lugar de residencia, se observa una leve diferencia de los habitantes de CABA (94,0%) frente a los de partidos del conurbano bonaerense (92,6%). En lo que respecta a la edad, aquellos de 40 a 59 años fueron los que manifestaron haberlas incorporado en un 94,3%, mientras que los adultos de 60 años y más alcanzaron un 91,2%.

Situación emocional
Más de la mitad de los hogares del AMBA (56,3%) manifestó sentir más ansiedad que antes de la pandemia, registrándose variaciones según el lugar de residencia. Para quienes residen en los partidos del conurbano, este valor ascendía al 57,8%; y para las personas residentes en la CABA, al 51,7%. Si comparamos entre varones y mujeres, son estas últimas quienes manifestaron un aumento mayor del nivel de ansiedad en comparación con los hombres (61,5% y 46,8%, respectivamente). Respecto de la edad, se observa que los niveles de ansiedad tendieron levemente a descender con las generaciones: entre los participantes del estudio más jóvenes (18 a 39 años), un 60,2% declaró haber sentido más ansiedad; entre los de mediana edad (40 a 59 años), un 56,4%; y en los adultos mayores los valores alcanzaron al 53,2%.
Conciliar el sueño
El 33,5% manifestó tener más dificultades para dormir que antes de la pandemia. Entre los residentes de los partidos del conurbano, este valor asciende al 34,7% y entre los de CABA alcanza al 29,9%. Si comparamos por sexo, las mujeres aumentaron sus dificultades para dormir en mayor medida (37,6%) que sus pares masculinos. Respecto de la edad, son los más jóvenes (36,5%) y los adultos de 40 a 59 años quienes respondieron haber sufrido más dificultades (36,9%).
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