Por Sergio Federovisky

El Parque Nacional Los Alerces está ubicado en la Provincia de Chubut, en el Departamento Futaleufú. Fue creado en 1937 con el objeto de proteger fundamentalmente los bosques de alerces. En marzo de 2015, un incendio devastó mil trescientas hectáreas. Al año siguiente otro incendio devoró mil setecientas hectáreas más. En total las llamas arrasaron con tres mil hectáreas de las doscientas sesenta y tres mil que ocupa el área protegida.

Para el biólogo Martín Izquierdo, que trabaja en el departamento de Conservación de Los Alerces, los incendios fueron intencionales porque se quemó todo en forma muy pareja sin dejar parches, característica que dejan los incendios por descuido o de origen antrópico. Además la floración de la caña coihue en los años anteriores, dejó mucho material seco en la zona facilitando la expansión del fuego con gran rapidez.

Voluntarios plantaron semillas de ciprés y coihues en el Parque Nacional Los Alerces
Voluntarios plantaron semillas de ciprés y coihues en el Parque Nacional Los Alerces

Los efectos de un incendio incluyen la destrucción parcial o total de la vegetación, seguida por un proceso de erosión cuya intensidad depende de las condiciones atmosféricas previas y posteriores al incendio. El costo de un incendio de bosques es muy elevado, no sólo desde el punto de vista humano, cuando las llamas arrasan con vidas, viviendas, ganado y otras infraestructuras, sino para el ambiente. Hay especies que rebrotarán, pero nunca el sitio será como antes del fuego.

Quienes primero actúan en la emergencia para apagar el fuego son los brigadistas. Después se trabaja en el post fuego, restaurando las diferentes áreas afectadas. Como parte del Plan Nacional de Restauración de Bosques llevado adelante por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS), durante tres días voluntarios de distintos sitios del país junto a investigadores y responsables del Estado Nacional plantaron, en el faldeo del Cerro El Dedal, 4000 plantines de semillas de especies nativas de ciprés y coihues provenientes de la zona.

El Plan Nacional de Restauración de Bosques fue llevado adelante por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS)
El Plan Nacional de Restauración de Bosques fue llevado adelante por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS)

Las especies nativas son aquellas que se encuentran dentro de su área de distribución natural o histórica. Están sujetas a miles de años de adaptación a las condiciones locales, acostumbradas al clima y al tipo de suelo de su región. El ciprés de la cordillera es una conífera nativa que crece en suelos poco profundos y con grandes pendientes, desempeñando importantes funciones como la protección del suelo, la regulación del ciclo hidrológico y el marco paisajístico de las localidades cordilleranas. El coihue, por su lado, es una especie forestal pionera que coloniza áreas desprovistas de vegetación.

Para Diego Moreno, secretario de Política Ambiental, Cambio Climático y Desarrollo Sustentable de la SAyDS, quien participó junto a los voluntarios, “la reforestación es una actividad muy relevante porque impulsa la restauración de los bosques nativos, y sobre todo porque se trata de una articulación del Estado con el sector privado y la sociedad civil para recuperar bosques en áreas críticas degradadas”.

La plantación que se realizó bajo la supervisión de personal del Parque Nacional Los Alerces y de la Dirección Nacional de Conservación de la Administración de Parques Nacionales,
La plantación que se realizó bajo la supervisión de personal del Parque Nacional Los Alerces y de la Dirección Nacional de Conservación de la Administración de Parques Nacionales,

Además de la plantación que se realizó bajo la supervisión de personal del Parque Nacional Los Alerces y de la Dirección Nacional de Conservación de la Administración de Parques Nacionales, también se llevó a cabo la remoción manual de especies exóticas invasoras peligrosas como la retama, que según explicó Izquierdo fue favorecida por la ocurrencia del fuego, lo que aumentó mucho su distribución hacia el bosque. “Al crecer en forma muy densa, tapa todo e impide la recuperación del bosque en ese lugar”, explicó.

La Asociación de Amigos de la Patagonia se hará cargo de que los árboles plantados lleguen a adultos y que brinden los servicios ambientales necesarios para que el ecosistema recupere su estructura, composición y diversidad de especies del ecosistema original.

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