Suburra da nombre a un barrio popular de la Antigua Roma. Y ese término también se emplea en la jerga italiana para definir aquellos lugares que son escenario de violencia, crímenes y delincuencia. Al fin, que tienen mala fama. Barrios canallas.
Conocidas ambas circunstancias, la nueva serie de Netflix define la trama desde el título mismo: se llama Suburra, sangre en Roma. Pero entonces habrá que hacer una excepción. Porque esta ficción poco tiene de mala fama… Va camino a convertirse en una de las grandes producciones de este 2017.

Basada en una novela escrita por el juez y novelista Giancarlo de Cataldo que se convirtió en best-seller, y también fue llevada al cine (en 2015, con una coproducción de Netflix y la RAI), Suburra se inspira en un escándalo de corrupción real, que se inició en 2008 por la venta de terrenos de un pueblo costero cercano a Roma. Y muestra un costado oculto de la ciudad fundada por Rómulo y Remo, aquella que "no puede gobernarse", como explica un personaje. "A lo sumo, se administra", dice. Peor: "Así sucede desde hace dos mil años".
En diez capítulos se cuenta lo que sucede en siete días consecutivos luego de que un capo mafia busque concretar un sueño magnánimo, en clave criminal, claro: levantar en la costa del mediterráneo un paraíso del juego similar a Las Vegas. Pero no le resultará fácil. La competencia es feroz; deberá enfrentarse a otros mafiosos. Y los intereses son muchos; también lidiará con políticos y miembros eclesiásticos. Porque en Suburra, el Vaticano también juega su papel.

La historia de Suburra, que se destaca por su ambientación, está narrada a partir de tres jóvenes delincuentes (interpretados por Alessandro Borghi, Giacomo Ferrara y Eduardo Valdarinini) que buscan ganarse el respeto. Pero en un elenco coral, con una gran cantidad de personajes, las historias se van cruzando hasta encontrar su sentido. Las escenas de acción no abundan, no se derrochan (aquí no se dispara por disparar), pero son intensas y precisas. Lo mismo sucede con el erotismo. Porque en Suburra, en el Vaticano también hay sexo.

Estrenada a principios de octubre, la primera temporada ya está disponible en Netflix. "Desde ahora, debes pedirme permiso hasta para ir al baño", advierte un mafioso en un diálogo de Suburra. Pero quien se siente frente al televisor o la notebook, ni pensará en ello. Al poner Play a la serie, ya no querrá levantarse de su asiento.

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