A solas con Damián De Santo: del incendio en sus cabañas y la denuncia por usurpación a la crisis de Polka

Radicado hace dos décadas en la localidad cordobesa de Villa Giardino, este año las llamas casi devoran su complejo. Aunque se sintió en el infierno no perdió su paraíso

"Alfredo Alcón dijo una vez: 'Cuando Damián te saluda y te pregunta cómo estás, te mira a los ojos, y de verdad te pregunta cómo estás. Y hasta que no le contestás, no se va. No pregunta cómo estás y sigue viaje'. Me definió ahí, enseguida. No lo hago por interés"
"Alfredo Alcón dijo una vez: 'Cuando Damián te saluda y te pregunta cómo estás, te mira a los ojos, y de verdad te pregunta cómo estás. Y hasta que no le contestás, no se va. No pregunta cómo estás y sigue viaje'. Me definió ahí, enseguida. No lo hago por interés"

Aunque Damián De Santo no formó parte del elenco de Montaña rusa, entrevistarlo es casi subirse a una de estas atracciones. Una charla/entrevista con el actor es casi casi como una función gratuita de stand up mezclada con filosofía de barrio y definiciones de vida. De Santo cuenta con una característica poco frecuente. Es actor pero además es una persona con cosas por decir. Y permítame el lector una infidencia, además las dice de una manera tan graciosa que esta cronista no podrá menos que llorar de risa -literal- para terminar pensando que a veces este sí es el oficio más lindo del mundo.

La entrevista comienza con la pregunta acerca de cómo es su situación luego del incendio que en septiembre vivió en sus cabañas de Córdoba. Las imágenes que trascendieron lo mostraban intentando detener desesperado unas llamas que parecían querer devorarlo todo. Fue tan dramática la situación que, entre los múltiples llamados de solidaridad que recibió, estuvieron los de Adrián Suar, Gustavo Yankelevich y Sebastián Ortega, todos productores que lo contrataron como actor, pero lo reconocen como buen tipo.

“Estaba tomando mate en una de las cabañas a las 9 de la mañana. Miraba el incendio atento pero despreocupado porque estaba yéndose para otro lado. Pero viró el viento y las llamas empezaron a avanzar 400 metros por minuto. A la hora lo teníamos en mi casa, ahí abajo. Con Joaquín, mi hijo, corrimos a las cabañas. Tiramos agua con la hidro pero era lo mismo que nada, casi como tirar piedras. El fuego devoró el quincho del complejo y la llamarada iba a prender fuego la casa”. El momento no podía ser más desesperante. La impotencia era tan fuerte como el fuego amenazante. En solo unos minutos se habían congregado doscientos vecinos tratando de ayudar, pero nada alcanzaba. Entonces apareció un salvador con nombre y apellido: Hernán Vázquez y con la verdadera “agua bendita”.

"La gente ayudó mucho con lo que podía, yo estaba a tres metros de distancia y no podía sostener la respiración" (InfoCordoba )
"La gente ayudó mucho con lo que podía, yo estaba a tres metros de distancia y no podía sostener la respiración" (InfoCordoba )

“Con su avión hidrante me salvó la casa. Fuimos hasta las cabañas y había un pequeño foco en un lateral, pero lo apagamos enseguida”, cuenta el actor todavía conmovido y sigue: “gracias a la solidaridad de la gente, a Hernán y a su avión lo apagamos”. Uno se imagina la desesperación del momento, por eso cobra más fuerza la lección que la naturaleza dejó. “Al otro día estaba todo el pasto quemado, pero en los lugares que habían quedado verdes florecían las glicinas, las verbenas. Después de un par de lluvias volvió a estar todo verde y las sierras están bellas. No parecía que había pasado todo lo que había pasado”. Y desdramatiza: “Qué poeta, eh”.

En el relato del actor hay esperanza pero también un gran realismo. “Había bomberos pero pocos porque estaban designados a otros focos. No se preveía que se incendiara Villa Giardino”, localidad donde hace veinte años habilitó su complejo. Por eso vuelve a agradecer la solidaridad de los vecinos y el compromiso de Hernán Vázquez.

“Hernán Vázquez con su avión nos salvó la casa. No nos pasó nada gracias a él (Foto: InfoCordoba )
“Hernán Vázquez con su avión nos salvó la casa. No nos pasó nada gracias a él (Foto: InfoCordoba )

De Santo cuenta que, como a casi todos, la pandemia lo encontró en una situación difícil. Luego de la temporada invirtieron en mejoras previendo un 2020 con varios fines de semana largos y otros eventos. Pero el aislamiento cambió todo. Aunque su estructura es chica se vio obligado a pagar los salarios de los cinco empleados estables del lugar y afrontar otros gastos sin ingresos. “Para campearla vendí un lote y nos ayudó que gente que había hechos depósitos por reservas no pidió el reintegro”. Es ahora que esta cronista espera escuchar un pedido de subsidios o una rebaja de impuestos. Pero no. De Santo sabe que “si nos bajan los impuestos, por ejemplo municipales, no se ayuda a la dinámica del pueblo. Lo que yo dejo de pagar lo pagan otros”.

Sí es crítico y pide reglas más claras para trabajar. “No se puede cometer errores en medio de una tormenta”, grafica y argumenta que “se podría haber habilitado la actividad hotelera en septiembre con todos los protocolos de seguridad y no se hizo. Se tardó mucho en dar pautas. Si estás organizado, la cosa funciona”. Cuenta que en su complejo, por ejemplo, ya se establecieron normas para no compartir la piscina cubierta y también un sistema de conos para respetar distancias. “A cada huésped le vamos a tomar la temperatura, pedir la declaración jurada ‘Cuidar verano’, cuando se limpian las cabañas no puede haber ningún ocupante, pero mi complejo es chico. La situación se complica en los hoteles grandes” y vuelve a remarcar que “si todo está organizado, todo funciona”.

Cumpliendo con todos los protocolos se prepara para la temporada.
Cumpliendo con todos los protocolos se prepara para la temporada.

Allá por marzo, cuando empezó el aislamiento, a los De Santo también se les suspendió el mundo. “Mi mujer, Vanina, tenía una gira por Italia y Nueva York, dos lugares tranquilitos tranquilitos”, dice y se ríe. “Imaginate que se suspendió todo”. Su hijo mayor, que estudia en Córdoba, decidió pasar el aislamiento con ellos. Así que, a falta de huéspedes De Santo dijo “taza taza cada uno a su cabaña” y cada miembro de la familia se instaló en una y Camilo, el hijo adolescente, “pivoteaba”. “Para la Play se iba con el hermano y si quería estar tranquilo con la madre, a las cinco nos juntábamos para tomar mate o charlar.”

Además de los problemas con las llamas, el actor enfrentó otro mal trago. Un joven lo acusó de usurpar los lotes donde construyó su complejo de cabañas. Lejos de esquivar el tema, responde: “Estoy muy tranquilo, en la zona suele haber este tipo de conflictos. Nosotros ya tuvimos un encuentro con esta persona y hace tiempo que pedimos que nos llame para sentarnos y hablar. Está todo en la Justicia, donde se debe resolver, y no en el ámbito mediático”. El actor aclara que le ofrecieron varias alternativas a esta persona “pero no aceptó ninguna”. Cuando se le pregunta si no cree que por ser “famoso” se le pide una compensación económica mayor y también descabellada, el actor no lo afirma pero tampoco lo descarta.

Después de los temas urgentes vienen los importantes y es ahí donde la charla se pone linda. De Santo está obligado a ser feliz por prescripción médica. La historia es así. Desde chico cargaba con una úlcera de duodeno, que empeoró a los 17. Consultó un doctor que le recetó ser feliz. Hacer lo que le gustara, seguir el propio deseo. Ya sabemos que la felicidad no se vende en farmacias, pero De Santo encontró su propia dosis.

"Verdad Consecuencia" fue la segunda serie, emitida también por El Trece entre 1996 y 1998. Los protagonistas eran Fabián Vena,
Emilia Mazer, Andrea Pietra, Antonio Birabent, Valentina Bassi, Damián De Santo y Carlos Santamaría
"Verdad Consecuencia" fue la segunda serie, emitida también por El Trece entre 1996 y 1998. Los protagonistas eran Fabián Vena, Emilia Mazer, Andrea Pietra, Antonio Birabent, Valentina Bassi, Damián De Santo y Carlos Santamaría

Lo primero que hizo fue abandonar su decisión de ser biólogo marino y seguir su deseo: la actuación. No fue fácil. En el medio fue preceptor, manejó camiones de una empresa de transporte, limpió vidrios, vendió medias, perfumes truchos y ropa interior bicolor. También tuvo una empresa de inyección de siliconas contra la humedad de cimientos y fue jefe de cuentas corrientes en un banco. Sin olvidar que fabricó bombas caseras. No, no fue un pichón de Unabomber. Con palos de escobas que simulaban explosivos creó un reloj artesanal que se vendía como regalo empresarial.

Los oficios cambiaban pero no el deseo. Estudiaba teatro, participaba en distintas puestas y llegó la televisión. Pequeños papeles en Aprender a volar y Canto rodado. Hasta que el muchacho con cara de bueno demostró que podía actuar de malo. Encarnó a un drogadicto irreversible en El Sheik , a un metebombas en Poliladron y a un violador en Zona de riesgo.

No fue fácil que lo dejaran encarnar personajes oscuros. Un productor le dijo “tenés cara de buen tipo”. “Me fui a mi casa, me puse ropa medio rota, aparecí con barba, un gorrito de lana, primero no me reconoció y después se mató de risa”. Y esa técnica nunca la cambió. “Salgo a hacer las compras, ando siempre que doy vergüenza. Ahora, cuando me produzco, genero sensación. Cinturón de cuero, perfume, me peino y encima te hago el personaje”, cuenta sin divismos y se ríe como persona que no se cree personaje.

Si le dan a elegir prefiere que le digan que es un gran tipo a un gran profesional
Si le dan a elegir prefiere que le digan que es un gran tipo a un gran profesional

La risa muta a seriedad cuando habla de la situación de Polka. “Me da una enorme tristeza. Sé que Adrián (Suar) está sufriendo mucho pero también sé que mis compañeros técnicos la están pasando mal y hay que hacerse cargo”, reflexiona con reconocimiento al empleador pero con solidaridad de laburante. Sin embargo defiende todo lo que significa Suar para la televisión: “Se preocupó por la micro y por eso se hizo macro. No olvidemos que cambió la tele y obligó a hacer cosas de calidad. Popularizó a actores del San Martín pero también a directores”. De Santo recuerda esos tiempos de Verdad Consecuencia cuando “los escenarios eran de telgopor y nadie te quería dar ropa. Olvidarse de donde Adrián partió y solo recordar donde llegó es injusto. Además su participación accionaria es mínima”, defiende al productor no desde la obsecuencia pero sí desde la memoria.

La entrevista es cada vez menos entrevista y más charla. De Santo dice que se siente cómodo en la actuación, que disfruta conducir pero que aunque lo convocaron muchas veces jamás se metería en un reality show: “Soy coherente, cuando algo me hace ruido no puedo continuar. Por eso, me alejo si algo no me da placer”. Recordando todo lo que hizo y los grandes con los que actuó, no sabe si es “por la suerte que tengo o porque me lo merezco”. Cuenta orgulloso que su esposa fue bailarina de Pugliese y esta cronista le pregunta si no será por eso que le va bien dada la fama “trae suerte” del tanguero. Lejos de enojarse, se ríe a carcajadas y admite “era eso, era por Pugliese”.

Casado hace 20 años con Vanina, da la fórmula: "Yo creo que lo mejor que te puede pasar es tener una pareja que de verdad te haga fácil la vida, que te facilite las cosas. Yo también soy así con ella"
Casado hace 20 años con Vanina, da la fórmula: "Yo creo que lo mejor que te puede pasar es tener una pareja que de verdad te haga fácil la vida, que te facilite las cosas. Yo también soy así con ella"

Cuenta una anécdota maravillosa que vivió con Oscar Martínez: “Él hacía ART y nos encontramos y me lanzó: ‘No te envidio la altura porque soy más alto, tampoco el talento porque soy mejor actor. Ni siquiera te envidio cómo imitás a Sandrini porque lo hago mucho mejor. Lo que sí realmente te envidio son tus cabañas en Córdoba’”. Lo narra imitando al actor y no hay manera de no sentir que la entrevista viró a maravilloso stand up.

De Santo dice que muchas veces, en esos atardeceres encantados que regalan las sierras, con su mujer miran el lugar donde viven y se dicen: “Mirá lo que construimos juntos una bailarina y un actor”. “No puedo creer esa gente que dice ‘ojalá mi hijo tenga guita’, ‘ojalá se case con alguien de plata’. Lo que hay que desear es que sea feliz”. En su reflexión hay poco de naif y mucho de sabiduría. “Conozco gente de plata muy feliz y gente de plata infeliz. Lo mismo con gente sin un mango. Es cierto, la guita resuelve. Pero cuando estás con una persona feliz y que te hace feliz, el espacio importa poco. Podés tener una prepaga increíble pero el que te atiende es el médico que también cura en el hospital”.

Gracias al apoyo familiar, el actor no abandonó su carrera. Y aunque es selectivo con los proyectos, lo convocan constantemente
Gracias al apoyo familiar, el actor no abandonó su carrera. Y aunque es selectivo con los proyectos, lo convocan constantemente

Después vuelve al modo divertido para responder a quiénes invitaría a pasar el verano en sus cabañas. “Me hago el machirulo e invito a todos varones para llevarlos a pescar”, pero enseguida se ríe y arma la lista. La formación sería: “En la cabaña 1, la Negra Pietra; en la 2 a Antonio Birabent. En la 3 meto a Fernán Mirás y le sumo a Adrián Vena, que como es chiquito no tendrá problemas con el espacio. En la 4 va Christian Sancho, en la 5 Santi Giorgini y de paso cocina para todos, y en la 6 a Zaira con Malena Guinzburg”. Pero después recuerda que el complejo cuenta con espacio para cuarenta y suma a Jorge Marrale, a Ernesto Claudio y a Gastón Ricaud. Al escuchar la lista ya no tenemos sospecha sino certeza de que todos le dirán que sí y que el único inconveniente es que no nos invite.

La charla termina y De Santo se despide con un “esperá que te comparto algo”, gira la computadora y enfoca un atardecer sobre la sierra. Es en ese momento, ante un De Santo barbudo, poco glamoroso y que acaba de salir de un incendio y pintar una cabaña que una recuerda a Nancy Sinatra cantando “Solo se vive dos veces o eso parece. Una vida para ti y otra para tus sueños”. Damián De Santo es de los privilegiados que vive unificado.

Dice que uno de los mejores consejos que recibió se lo dio su abuelo: "Comprate el auto que puedas mantener, no solo comprar"
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