En diálogo con Pamela David, Facundo Manes reflexiona sobre la pandemia: "Se presentaron falsos dilemas como economía versus salud, cuarentena versus muerte”

Esta nueva edición de PamLive cuenta con la palabra del prestigioso neurólogo y neurocientífico, quien nos muestra el camino para superar la angustia en la que nos sumergió el coronavirus

Facundo Manes, con Pamela David (Video: "PamLive", @Pamedavid)

Está científicamente comprobado: el cerebro y nuestro cuerpo están conectados, y es imposible pensarlos por separado. Cómo pensamos es cómo sentimos. Por eso Facundo Manes, en esta entrevista con Pamela David para su ciclo PamLive -que se emite por su cuenta de Instagram: @Pamedavid- nos ofrece una guía de actividades y consejos para preservar nuestra salud mental y no aferrarnos al miedo, frente a tanta incertidumbre que nos rodea.

—Esto que sucede con la pandemia es un hachazo, un quiebre a nivel mundial. Y sigue pasando el tiempo y crece la incertidumbre y la angustia. ¿Qué tenemos a nuestro alcance para no sufrir las consecuencias en nuestra salud mental?

—Primero, hay que aceptar que nos sentimos mal. Uno piensa que el bienestar es estar siempre alegre, pero una parte del bienestar es aceptar las emociones negativas y la angustia. En este momento la estamos pasando mal y nadie queda exento. Alguien que no llega a fin de mes o que se está empobreciendo, es obvio que la pasa mal. Pero nos pasa a todos, aunque algunos no nos tengamos que preocupar por alimentar a nuestra familia. Todos, hace meses, dejamos de hacer las cosas que hacíamos. Dejamos de abrazar a las personas que antes abrazábamos, tenemos que lavarnos mucho más las manos que antes, etcétera. Esto requiere un gasto mental. Estamos fatigados. Hicimos un estudio en 10 mil personas y encontramos altos síntomas de ansiedad, angustia y fatiga mental. Los jóvenes la están pasando mal. En el año 2000, mediante estudios, se supo que los jóvenes se encuentran en una etapa donde están gestando sus emociones. En nuestro estudio detectamos que siete de cada 10 chicos están con angustia y síntomas de ansiedad. Las mujeres, también sufren lo mismo, debido a la inequidad en el trabajo domestico.

—¿Jóvenes de qué edades?

De 15 a 25 años. Los datos que tenemos de epidemias previas dicen que son el rango mas vulnerable, aunque los más chicos también la están pasando mal. Puede ser que, después de todo esto, les quede miedo de salir o miedo a abrazar. Hay mucho para hacer por la salud mental de los chicos. Lo principal es escucharlos. Hoy le propuse a mi hijo de 12 años salir a comer afuera y el no quería. Le insistí bastante y es raro insistirle a un chico de 12 años para que quiera salir. Mientras comíamos él me contaba por qué tenía miedo. Y lo empecé a escuchar. Hice un esfuerzo, me di cuenta de que él necesitaba expresarse, empecé a tener empatía y me imaginé lo que podía sentir. Hay que escucharlos genuinamente. El siguiente paso es que los adultos estemos bien. Cuando uno ayuda, debe estar bien; sino no puede ayudar. Para estar bien, deberíamos hacer campañas y hablar más de estos temas. Vamos hacia una epidemia de salud mental. La salud no es solo física, no se puede separar de la mente. Si no educamos, estos problemas pueden ser crónicos.

El mensaje es menos miedo y más cuidado. Vamos a tener que convivir con el virus. Esto va para largo

—En abril hablaste de un trauma social. ¿Cuáles pueden llegar a ser las consecuencias de este trauma?

—Lo que estamos haciendo ahora se llama psicoeducación. Existen herramientas para mejorar el ánimo, y con esta charla estamos ayudando. En abril yo hablaba de un trauma colectivo y escribí que había evidencia en España sobre esto, ya que la gente allí estaba sincronizada con una misma emoción: el miedo. Un miedo que nos paraliza. El miedo no puede ser la guía cuando hablamos de futuro. Hay que tener menos miedo y mas cuidado. Hay que empoderar a la gente porque vamos a tener que convivir con el virus. Me imaginé que esta pandemia iba durar mucho tiempo. Había una expectativa de que, con la cuarentena temprana, íbamos a poder ganarle al virus. Pero esto va a durar. Vamos a tener que convivir con el virus. Esto va para largo. Durante este tiempo se presentaron falsos dilemas: “Economía versus salud”, “Cuarentena versus muerte”. Cuando la gente ve que quienes deben ayudar están en una lucha de facciones, se pone peor.

—Siento que las autoridades a nivel mundial no toman decisiones para perjudicar al otro, sino que lo que falta es escuchar a todas las voces. Quizás se subestima la salud mental. ¿Estamos a tiempo de hacer algo?

—Muchas veces me preguntan: “¿Qué opinás de las medidas que se tomaron?”. Yo les respondo que estamos en medio de la maratón, que me pregunten en el año 2022. Ahora no es momento de evaluar. Salud y economía deben convivir. Es una discusión multisectorial. Esto es global, no es de la Argentina. Si la sociedad que la está pasando mal ve que las autoridades no asumen que no saben, o sospechan que trabajan para su futuro político y no para el bien común, esto puede perjudicar e impactar en la salud mental. Hay que convocar a todos los expertos y poner perspectivas. Vamos a tener que convivir varias veces con el virus. El “sálvese quien pueda” genera un desastre. Hay que enfrentarlo unidos, expresando nuestras emociones.

—Cómo lastima y hiere la política cuando debería ser para el bien de la sociedad y el mundo. Creo que de todos los costados se está actuando de una manera egoísta.

—Totalmente de acuerdo. No es momento de evaluar medidas. Esta es una maratón que recién estamos comenzando a correr. Pero podemos ayudar evitando que cada tema sea una lucha de facciones. Vemos: “¿La cuarentena si o no?”, y ese es un falso dilema. Los humanos somos tribales, y esto es lo peor que podemos hacer.

—Hay que dejar de polarizar.

—A veces veo que hacemos lo contrario de lo que debemos hacer. Yo no entro en lucha de facciones. Hay que bajar los decibeles de la agresión y salir entre todos, sino va a ser un desastre.

Si estoy todo el día viendo noticias sobre los muertos en el mundo, voy a tener una conducta llamada negligencia de la probabilidad, es decir, voy a estar abrumado, pensando que me voy a morir

—Dependiendo de las provincias y de los municipios, caminar, con todo el cuidado que se pueda tener. ¿Es necesario para bajar la ansiedad?

—Hagamos una lista sobre todo lo que podemos hacer para reducir el impacto mental y para pasarla mejor posible, en estos tiempos. Hacer ejercicio o caminar, 30 minutos los chicos y una hora los adultos: el ejercicio refuerza el pensamiento creativo, es el mejor antidepresivo y ansiolítico. Vincularnos socialmente a través de la tecnología: el virus usa en nuestra contra la capacidad de abrazarnos; debemos cumplir con el distanciamiento físico, pero estar conectados Poner esto en perspectiva: pensar que le vamos a ganar al virus, que esto va a pasar, gracias a la ciencia, a la medicina. Tener una rutina: aunque parezca una pavada, tener rutinas nos da previsibilidad; comer o almorzar a la misma hora, trabajar en determinado horario. Todo esto ayuda a bajar la incertidumbre. Dejar de ver noticias sobre muertos e infectados. Solo informarse 30 minutos por día en lugares confiables. Meditar o hacer mindfulness. El mindfulness significa estar concentrado y atento al presente. Es una meditación para mejorar el bienestar y disfrutar más la vida. Se trata de contemplar el presente, sin juzgar. Cuando estamos tensos o ansiosos lo primero que se afecta es la respiración. El ejercicio que podemos hacer es comenzar a manejar la respiración. Respirando de forma consciente y repetitiva podemos bajar la ansiedad. Si tenés, aferrate a tu sistema de creencias, ya que puede servirte como brújula moral. Dormir ocho horas por día: el sueño consolida la memoria, tiene un impacto en el sistema inmune, hay que invertir en dormir. Dieta balanceada e hidratarnos: en estos momentos estamos tentados a consumir más alcohol, tabaco, o drogas; hay que estar atento a no hacerlo, ya que estamos más predispuestos.

—Está comprobado que ver películas que nos angustian nos hace mal, o ver malas noticias nos hace mal, ¿Cuál es tu explicación científica?

—Yo tengo 51 años, y antes de la pandemia me hice un chequeo anual que me dio bien. Estoy sano. Las posibilidades de que muera de coronavirus son muy bajas. Yo tengo mas posibilidades de que me muera en un accidente de tránsito que de coronavirus. Ahora, si estoy todo el día viendo noticias sobre los muertos en el mundo, voy a tener una conducta llamada negligencia de la probabilidad, es decir, voy a estar abrumado, pensando que me voy a morir. Hay evidencia de que estar todo el día viendo estas noticias nos produce una negligencia de la probabilidad, pensando que nos podemos enfermar más gravemente de lo que realmente podemos enfermarnos estadísticamente.

—Los chicos, de una manera inconsciente, tienen información. Ellos deben estar enterados de lo que está pasando. Pero, ¿cómo les afecta?

—Tenemos que escucharlos, mantenerlos tranquilo y darles información confiable sin abrumarlos. La información tiene un impacto en la salud mental de los chicos. No hay que sobrexponerlos a la información. No debemos intoxicarlos.

—Volviendo a nuestra lista de actividades: si una persona adicta, le brinda a su organismo todo lo que nos proponés, lo ayudaría.

—Totalmente. Mi mamá tiene 83 años y vive en Salto, sola. Yo la llamaba una vez por semana y ahora hablamos todos los días. Una simple llamada le puede cambiar el día o la semana a un adulto mayor. Los mayores vivían en soledad antes de la pandemia. La soledad crónica es un factor de mortalidad muy grande. Acompañemos a los mayores llamándolos. Ser altruistas, o ayudar al otro, es importante, porque mejoramos nosotros, nos hace bien, activa los sistemas de placer. También hay que ser autocompasivo: si no rendimos como antes no pasa nada, no podemos exigirnos como en momentos previos a la pandemia. Hay que tener gratitud. Cuando algo anda mal, agradezco estar vivo. Cuando todo anda mal, hay algo en mi vida que anda bien. Ya estar vivos es una cosa maravillosa. Otra cosa importante es que se ha estudiado que, en las crisis y los desastres, mucha gente sale mas resiliente. La resiliencia es una conducta humana que nos permite enfrentar un problema, atravesarlo y salir más fortalecido. El mecanismo es que al comienzo hay un shock, una perdida, pero luego experimentamos nuevos propósitos en la vida y le damos más valor a lo colectivo. Hoy el bienestar colectivo es más importante que el individual. Empezamos a entender que la sobrevivencia de uno está relacionada con al sobrevivencia de los demás.

Hay síntomas de angustia. Y se da en todo el país, es decir, no está asociado a lugares donde hay más muertes. No hay miedo solo a la salud sino miedo a la economía, al trabajo

—Lo primero que pensé con la pandemia fue: ¿aprenderemos a ser mejores personas? El mundo no daba más como estaba y por eso nos pasó esto. Así como hay gente que es más empática, también se ven muchas miserias. El “sálvese quien pueda”. ¿De qué manera podemos concientizar que el mundo es de todos?

—Esta crisis puede sacar lo mejor de nuestra especie humana: la inteligencia colectiva, el altruismo. Pero puede sacar lo peor: el individualismo, el autoritarismo, la discriminación. Si uno ve la historia de la humanidad, grandes epidemias o guerras han sacado cosas positivas. Por ejemplo, después de las plagas mas importantes de Europa, nació el Renacimiento. Luego de la guerra civil americana, Lincoln y aliados desarrollaron universidades y el ferrocarril. Después de la segunda guerra mundial nació el “bienestar europeo”. Pero en la peste bubónica hubo una matanza generalizada de catalanes y más de mil comunidades erradicadas. En el 2001, el ataque terrorista dio lugar a que los gobiernos controlen más, que lancen invasiones injustificadas a otros países. Podemos salir mejor o peor de esto, depende de nosotros.

—Si querés ser egoísta, no hay nada mejor que hacer algo por el otro, así te sentís mejor vos. Está comprobado.

—Hacer el bien activa los circuitos de placer del cerebro.

—Hablemos de la psicoeducación. ¿De qué manera podemos tener todos psicoeducación?

—Antes había una división entre la mente y el cuerpo. Hoy sabemos que no se puede separar: de la manera que pensamos es la manera en que sentimos. El cerebro crea nuestra realidad. Por eso es muy importante eliminar los pensamientos tóxicos.

—¿Algún ejercicio para lograr eso? Muchos piensan cosas catastróficas y saben q les hace mal, ¿Cómo hacen para controlar y modificar esos pensamientos?

—Hicimos un análisis en el día 80 de la cuarentena y encontramos que había síntomas de ansiedad, pero ahora hay más síntomas de angustia; síntomas, no diagnostico. Lo que encontramos es que se da en todo el país, es decir, no está asociado a lugares donde hay más muertes. No hay miedo solo a la salud sino miedo a la economía, al trabajo. El resultado no está relacionado a lugares con mayor infecciones. Todos estamos sintiendo experiencias y emociones negativas. El mensaje es menos miedo y más cuidado; ese es el mensaje.

—No espera un mundo diferente.

—Para mí el día después ya empezó. Algunos piensan que habrá un nuevo mundo, y hay otros que pensamos que algunas tendencias que venían sucediendo se han acelerado. Tendencias en salud, en comunicación. Esta es una oportunidad para repensar quiénes somos, redescubrir nuestra mejor versión.

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