El código secreto de las hermanas Legrand: cómo hacía Goldy para saludar al aire a Mirtha, y que solo ellas lo supieran

Lo reveló Marina Calabró, cuyos padres han sido amigos durante años de las gemelas. De qué se trataba este adorable artilugio televisivo

“¡Mi Goldy adorada! Mi querida, mi todo, nuestra infancia juntas siempre. ¡Las mellicitas Legrand! Qué será de mi vida sin mi Goldita. Ya estás en el cielo junto a José. Adiós, hermana adorada. Chiquita”.

Mirtha y Silvia Legrand
Mirtha y Silvia Legrand

Esas palabras eligió Mirtha Legrand para despedir a su adorada melliza en el aviso fúnebre que publicó en los diarios, donde también recordó a mayor de los hermanos, José Martínez Suárez, quien falleció en agosto pasado. Fue una alternativa quizás a la despedida que no pudo darle el sábado al mediodía, en un cementerio privado de Pilar: el protocolo sanitario por el coronavirus redujo el entierro de Silvia Legrand a su mínima expresión, con apenas un puñado de personas. Dos empleados de la cochería y el yerno de Goldy y su hijo; nadie más. La conductora no pudo acercarse a brindar sus condolencias, a compartir su tristeza con su familiares.

Es sabido que el vínculo con su hermana era por demás estrecho. Y preocupa mucho por estas horas la preocupación sobre el estado anímico de la diva, quien está en contacto permanente con Marcela Tinayre y Nacho Viale: su hija y su nieto le brindan toda la contención posible. “Creo que no lo va a superar nunca porque eran una sola persona”, afirmó su íntimo amigo Héctor Vidal Rivas. “(Mirtha) tiene un gran dolor. Y dentro de unos días va a ser todavía peor porque se va a dar cuenta de que no puede hablar dos o tres veces por día con Goldy”.

Esta simbiosis de las hermanas ocurrió siempre, a lo largo de 93 años. Y la comunicación no solo era diaria y repetida, lo que de por sí ya es poco habitual, sino que Chiquita la saludaba a menudo en su programa. Sucedía en el comienzo, cuando se sentaba en su escritorio a leer los saludos y realizar agradecimientos. La conductora no suele reparar demasiado en las palabras de sus televidentes. Solo en algunas ocasiones, sobre todo en las que puede instar a la solidaridad, es decir, brindar un mensaje para acercar ayuda a alguien de su público que lo necesitara.

Unidas: las gemelas Mirtha y Silvia Legrand, durante su juventud
Unidas: las gemelas Mirtha y Silvia Legrand, durante su juventud

Ahora bien, una fiel seguidora solía aparecer con mayor frecuencia. Una vecina del Gran Buenos Aires a la cual Mirtha parecía prestarle atención, aunque este dato era casi imperceptible para los demás: nadie en la producción de sus programas -tanto en Canal 9 como en América, y ahora en El Trece- parecía notar que una vecina de Olivos tenía su lugar destacado, luego de una determinada cantidad de emisiones.

“Cuando Mirtha leía los mensajes y decía ‘Paula, de Olivos’, quien se lo envía era Goldy”, reveló Marina Calabro en su programa, Confrontados. La periodista pidió disculpas por revelar la infidencia, a la que llegó porque alguna vez se la contaron sus padres, el recordado Juan Carlos Calabró y su esposa, Coca, de estrecha amistad con la diva.

Es que en todos estos años nadie cayó en la cuenta al relacionar el verdadero nombre de Goldy (María Aurelia Paula Martínez Suárez), y la ciudad donde vivía (Olivos). Así es, por supuesto: “Paula, de Olivos”. Un guiño que se hacían las mellizas a la vista de todos, como esas hermanas que se miran con complicidad en una reunión familiar, sabiendo que solo ellas están al tanto de alguna travesura.

¡Es más! Marina incluso resaltó que Mirtha, tras leer alguno de los mensajes en cuestión, hacía un gesto imperceptible para que Silvia entendiera que ella había captado sus palabras. “Ella me hace comentarios sobre mi programa, me da consejos. Me cuida, no me hiere, aunque me dice las cosas que no le gustan”, solía comentar la diva.

En la emisión de este 15 de marzo, una de las últimas que condujo, Mirtha le había enviado un saludo especial en vivo: “Un beso a mi querida hermana, que me está viendo. Te adoro, Goldita. Ahora no nos vamos a ver durante un tiempo (por los cuidados de la pandemia). Así que, ¡besos!”. Jamás pensó que ese “durante un tiempo” sería para siempre, y que ya no volvería a encontrarse con ella.

El 1 de mayo, en esa misma casa de Olivos casa desde la que le enviaba los mensajes a su hermana, Goldy, Silvia o Paula ya no se levantó de su siesta. Su corazón dejó de latir. Y no se sabe cuándo Mirtha podrá reponerse. Porque extraña horrores a su hermana. Y a sus saludos encriptados.

Y el público la extraña a Chiquita, en el aire de sus ciclos. La quiere allí, leyendo nuevamente los mensajes de su público. Aun cuando Paula, de Olivos, ya no los enviará más.

Hasta siempre: Goldy Legrand (Foto Fabián Uset / GENTE)
Hasta siempre: Goldy Legrand (Foto Fabián Uset / GENTE)

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