Omar Mollo: "Si un músico argentino va con ganas de laburar, en cualquier lugar de Europa es Gardel"

Luego de transitar el rock, donde dejó su huella en grupos como "MAM", se volcó al 2x4: acaba de sacar su segundo disco, "Tango Cosmopolita". Desde hace tres años vive en Holanda, y de paso en Argentina (por apenas 10 días) habló con Teleshow sobre su enriquecedora experiencia en el Viejo Continente

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Omar Mollo (67) no descansa. Luego de lanzar su álbum Tangamente, ganador del premio Gardel y nominado al Latin Grammy como mejor disco de tango en 2016, está presentando su nuevo álbum. Se trata de 13 canciones con artistas de distintos países europeos, que por lógica decantó en el nombre Tango Cosmopolita.

Desde hace tres años Mollo reside en Holanda con su pareja. Transita un momento de serenidad y felicidad. Desde que desenchufó la guitarra eléctrica y se animó a cantar tangos, encontró su lugar en la música, y el reconocimiento internacional.

—¿Trabajar en Holanda es más fácil que hacerlo en la Argentina?

Es más fácil. Tuve la suerte de caer en un ámbito donde fui muy bien recibido, muy respetado y querido, entonces se me hizo fácil. Yo te digo mi experiencia. Pero en general consideremos que ellos están más adelantados que nosotros, en tecnología y en un montón de cosas, que también te hacen más fácil un show.

—Y cuando venís a la Argentina, ¿extrañás Holanda?

—Algunas cosas sí, otras no… ¿Pero sabes cuál es mi mayor interés y lo más importante? El trabajo y la salud. Mientras yo esté bien de salud y pueda trabajar, mi lugar es… no sé. Estoy trabajando y estoy sano.

—En cuanto a la música, ¿creés que estamos atrasados?

—No, acá hay genios. El que va de la Argentina y tiene ganas de laburar, en cualquier lugar de Europa y es Gardel.

— ¿Por qué?

—Por ser latino, nada más. Porque acá vivimos… En Europa hay cosas que son muy fáciles de digerir y no te cuestan, entonces en la vida te pones más burgués. Acá se sufre más. Entonces, en una canción yo te doy también el mensaje de mi vida, ¿y allá cuál va a ser el mensaje si tienen todo servido? Es una vida muy linda, es muy linda, pero a lo que voy es que cualquier argentino que toca, pero te estoy hablando figuras, no cualquiera, si acá es un groso allá es tres veces mejor. Aparte, acá está el sistema o el medio, y no podés. Allá no; allá, al contrario.

—Encima te pagan en otra moneda, que no está devaluada…

—No… No importa eso. Pero vos podés, si tenés condiciones, te apoyan. No te portes mal, nada más. Hay que portarse bien, y fluye. Allá me quieren mucho, porque ven una interpretación y un power. Yo soy muy pasional, y cantando los tangos, por ejemplo, se acercan en inglés y me dicen: "No entendemos, pero nos emociona".

En Rigas Kongresu Nams #omarmollo

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—¿Hacés referencia a los argentinos en general?

—Sí, a todo el mundo, ¿eh? Te estoy hablando porque ahora estoy acá y por ahí me encuentro con cierta gente que decís "No cambió, no evolucionó". Yo no soy quién para decirlo, pero estando en otro lugar te das cuenta, ¿viste? Yo igualmente acepto y comprendo muchísimo, y te doy un abrazo y te digo: "Que Dios te ayude". No tomo distancia, ni siquiera repelo nada; yo estoy en esta vida para amar.

—¿Cuánto te llevó conseguir esta perfección en la música?

—Es de todos los días. No te puedo decir cuánto me lleva, no te puedo decir mirá estuve 15 años, porque no. Empecé a los cinco años zapateando folclore, bailando zamba, chacarera y cantando tangos.

—¿Y eso te ayudó a estar hoy donde estás parado?

—Eso me ayudo más que nada en la libertad que me dieron mis viejos, porque yo no era fácil: era bravo. Siempre tuve la libertad de hacer lo que quise, y fueron pasando los años y por supuesto que uno se va perfeccionando. Y pasaron más años. Y en un momento mi mujer me dijo: "Vámonos a abrir el abanico a Europa, pero no a España ni a Italia, vamos a Europa del centro".

—Hay que animarse a ir…

—Pero, ¿qué pasaba? Vino un productor que se interesó en mí, y me contrató por dos conciertos y un mes de estadía gratis. Y conseguimos 10 contratos más, y no paro más. Eso fue muy lindo.

—¿Como eras en tu adolescencia?

—Era vago. Y mi viejo un poco me apañaba, entonces, ¿cómo te puedo decir? Me divertía hasta en la escuela: hice primero, segundo, tercero, cuarto y quinto en Pergamino, cantando, no estudiando. Cuando llegué a Buenos Aires casi repito sexto porque me dijeron "Dejá la guitarrita y estudiá". Desde muy chico con la música, educado mal y mimado por los mayores. Tuve una vida muy linda, igual.

—¿Eras el típico rockero que rondaba mucho en la noche?

—Bueno, sí. Mi viejo era lo contrario, y me decía: "¿Por qué no te acostás de noche? La noche es para dormir". Si te empiezo a contar mi vida, no terminamos más. Pero con la edad que tengo he llegado a la conclusión de que la noche es para dormir y hay que levantarse muy temprano para gozar del día.

2017!

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—¿Cuándo te diste cuenta de eso?

—Ya hace 20 años. Desde que empezamos juntos a transitar… aquella no es fácil tampoco (habla de su esposa). Hablemos en clarito: nos curamos los dos de todas las cosas y de las conductas, y dijimos "Vamos a ser una familia de dos, pero porque queremos hacer esto". Dejamos de fumar en Ámsterdam, o sea, todos esos vicios que lo único que hacen es mal olor… Bueno, yo no como carne hace 45 años y ella tampoco, hace muchísimo. Caminamos muchos kilómetros por día y tomamos lo que hay que tomar.

—¿Alcohol?

—No, yo no tomo más. Realmente hace mucho tiempo que no tomo alcohol.

—¿Lo dejaste por alguna razón en particular?

—No, no, nunca me fue una debilidad el alcohol, nunca llegué y dije: "Che, qué ganas de tomarme una…". No, realmente no. Me decís otra cosa por ahí te digo que sí, y todavía extraño, pero alcohol no. No era mi fuerte, no sentía esa cosa de… Pero cigarrillo sí, por supuesto, me costó mucho dejarlo y otras cosas.

—¿Otras cosas que se pueden contar o no?

—No sé a esta edad. Ya lo conté tantas veces.

—¿De que te sentís orgulloso?

—No, de donde llegamos. Del grupo que tenemos. Y estando en Holanda he aprendido muchísimo de muchas cosas, porque es otro ritmo, es otra palabra, es otro respeto, un montón de cosas que después las empleo en mi mundo.

— El famoso te abrió la cabeza, se podría decir.

—Sí. Yo la cabeza la tuve abierta siempre, pero hasta que no experimentas la realidad… Allá me topé con tres o cuatro cosas que dije: "Ah, me está pegando a mí". Porque no me contaron, yo lo viví. Y aprendés mucho, más que nada del amor que hay hacia el otro, del respeto, de la tolerancia, de la simpleza. Yo tengo todo mi entorno es hermoso, pero sé que hay una gran parte también que es jodido.