Chunchuna Villafañe, una vida entre luces: la mujer que fue arquitecta, modelo, militante y actriz

Comenzó a trabajar en publicidades gráficas gracias a quien era su cuñado en ese momento, durante la dictadura militar estuvo exiliada en España, fue parte de la comitiva que escoltó a Juan Domingo Perón en su regreso al país en 1972 y tuvo un rol estelar en la primera película argentina en ganar un premio Oscar

Guardar
Google icon
Juana Molina Chunchuna Villafañe
Chunchuna Villafañe junto a su hija Juana Molina, fruto de su matrimonio con Horacio Molina (Instagram)

Chunchuna Villafañe murió este jueves 4 de junio de 2026 a los 92 años. La noticia la confirmó su hija, la músico Juana Molina, con un posteo en su cuenta de Instagram donde la despidió con profundo dolor. Arquitecta, modelo y actriz, Villafañe fue una de las figuras más completas y políticamente comprometidas de la cultura argentina del siglo XX.

Elba “Chunchuna” Villafañe nació el 9 de abril de 1934 en Buenos Aires. Su familia tenía peso en la historia del país: su bisabuelo Benjamín Villafañe fue gobernador de Jujuy y su padre César, militar de profesión, fue campeón olímpico de salto a caballo. La profesión paterna la llevó a vivir en distintas provincias durante la infancia, hasta que la familia se estableció en Buenos Aires. Allí cursó sus estudios en el Colegio del Sagrado Corazón y se graduó como arquitecta en la Universidad de Buenos Aires.

PUBLICIDAD

Para sostenerse mientras ejercía su profesión, comenzó a trabajar como modelo casi por casualidad. Un publicista, hermano de su entonces marido. el cantante Horacio Molina (padre de Juana), la convocó para un aviso. Cuando descubrió que un solo día de fotos le rendía lo mismo que un mes de trabajo en el Correo Central, donde dibujaba edificios, no dudó. La decisión cambió el rumbo de su vida.

Regreso de Perón 1972
Entró al mundo del modelaje gracias al hermano de Horacio Molina, en ese entonces su marido

“Fui modelo porque ganaba mucha plata, pero nunca me interesó. Y justamente fue ese no interés lo que hizo que yo a montones de cosas les dijera que no. Y solamente decía bueno, suponete, beso no, nada que ver, nada que mancillara lo que yo creía que era mancillable. Para hacer un beso de una pareja en esa época, por un producto de televisión, un producto para vender, le decía no. Era muy selectiva y creo que fue eso lo que me ayudó. Y entonces de repente me vi en un nivel que yo no había buscado”, contó en el libro que escribió Verónica Mejía titulado Chunchuna Villafañe: confesiones de un ícono pop.

PUBLICIDAD

Entre 1960 y 1976 protagonizó más de 200 avisos publicitarios en gráfica y decenas de comerciales televisivos. Vendió desde televisores hasta perfumes, autos de lujo y bebidas alcohólicas, y se convirtió junto a Claudia Sánchez en una de las modelos más cotizadas de la publicidad argentina. Las revistas de la época la describían como “una bomba sexy que factura millones”. Incluso creó su propia marca.

Su huella en el mundo del modelaje fue más allá de la imagen. El 30 de agosto de 1967 fue una de las fundadoras de la Asociación Modelos Argentinos, entidad que dio origen al Día del Modelo en Argentina, que se celebra cada año en esa fecha y que la canción de Pedro y Pablo inmortalizó.

Chunchuna Villafañe y Norma Aleandro en La Historia Oficial, la primera película argentina en ganar un premio Oscar
Chunchuna Villafañe y Norma Aleandro en La Historia Oficial, la primera película argentina en ganar un premio Oscar

Pero Villafañe nunca se limitó al mundo de la moda. Proveniente de una familia con fuerte interés político, en los años 70 comenzó a trabajar junto al padre Carlos Mugica en la Villa 31, mejorando viviendas y usando su popularidad para facilitar el acceso a la salud de quienes de otro modo quedaban postergados. El 17 de noviembre de 1972 integró la comitiva que escoltó el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina tras diecisiete años de proscripción. Su adhesión al peronismo le costó algunos contratos, pero no modificó sus convicciones.

Con el golpe militar de 1976, ella y su pareja, el realizador y político Pino Solanas, fueron amenazados y debieron abandonar el país. El exilio los llevó primero a Madrid y luego a París, donde vivieron varios años hasta el retorno de la democracia.

De vuelta en Buenos Aires, Villafañe tomó una decisión que definiría la segunda mitad de su vida pública: estudió actuación con Agustín Alezzo y apostó al cine. El resultado fue su papel de Cecilia en La historia oficial (1985), de Luis Puenzo, junto a Norma Aleandro. La película ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1986 y se convirtió en uno de los títulos más importantes del cine argentino. Por ese trabajo, Villafañe obtuvo el premio a mejor actriz de reparto en el Festival de Cine de Chicago de 1985 y una nominación al Cóndor de Plata.

Dos mujeres se abrazan en el borde de una piscina, con los pies sumergidos en el agua. Al fondo, una pared de arbustos verdes bajo un cielo claro
Villafañe era madre de Juana e Inés Molina, fruto de su relación con Horacio Molina

Su carrera actoral se extendió por décadas. Había tenido papeles anteriores en Un guapo del 900 (1971) de Lautaro Murúa y No toquen a la nena (1976) de Juan José Jusid. Más adelante trabajó en Vidas privadas de Fito Páez y en Extraño de Santiago Loza. En teatro dirigida por Oscar Barney Finn en Cartas de amor, y en televisión participó en ciclos como Atreverse, Mujeres asesinas y Tratame bien. También condujo su propio programa como arquitecta y decoradora: Estilo Chunchuna.

Madre de dos hijas —Juana, música, e Inés, actriz— pasó sus últimos años retirada en su casa de Florida, provincia de Buenos Aires, rodeada de su entorno más cercano. Tenía 92 años.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD