Paola Krum comparte su regreso al teatro: “Volver es enamorarme otra vez”

La actriz retoma los escenarios junto a Pablo Echarri en esta nueva etapa de su carrera. En charla con Teleshow, reflexiona sobre la obra Maldita Felicidad, la búsqueda interior y los cambios en la ficción

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Paola Krum, protagonista de Maldita Felicidad
La actriz destaca la importancia del reencuentro con la pasión por actuar tras su vuelta a los escenarios teatrales, con la obra Maldita Felicidad

“Volver al teatro me enciende. Es como volver al amor, otra vez me enamoré”, cuenta emocionada Paola Krum a Teleshow. La actriz protagoniza la obra Maldita Felicidad junto a Pablo Echarri, bajo la dirección de Daniel Veronese, con un elenco que también integran Carlos Portaluppi e Inés Palombo, en el Teatro Metropolitan.

La actriz vincula el trabajo con la búsqueda de la felicidad, sin separar la rutina diaria de ese anhelo. Desde su perspectiva, la industria audiovisual impacta en la vida de actores, técnicos y espectadores, atravesando rutinas y expectativas. Su regreso al escenario marca un reencuentro con la pasión por actuar y los desafíos que implica.

Paola Krum, protagonista de Maldita Felicidad
Paola Krum celebra su regreso al teatro con la obra Maldita Felicidad, compartiendo escenario con Pablo Echarri

Paola Krum subrayó a Teleshow que los hábitos del público cambian, y que aferrarse a la nostalgia puede volverse un ancla. También agregó que aceptar nuevas realidades, es parte de la adaptación que impone la industria y la vida cotidiana. Es un terreno donde la felicidad y el trabajo se entrelazan, pero siempre bajo la premisa de aceptar lo que está en movimiento.

Un hombre canoso sentado en un sofá observa a una mujer de rojo inclinada sobre una mesa de centro con bebidas y documentos, frente a una estantería llena de libros
Krum subraya la fugacidad de la felicidad y la importancia de valorar los momentos simples y cotidianos con seres queridos

—¿Qué sentiste al volver al teatro?

—Tengo el registro de cuando empezamos a ensayar y la sensación de volver a actuar, de todo lo que me pasa en el cuerpo, es un encuentro amoroso con pasión, deseo, entrega...

—Compartís escenario con alguien muy cercano para vos...

—Es una enorme oportunidad y privilegio de estar con un elenco espectacular, donde está Pablo, que es mi amigo, mi compañero histórico, con quien trabajo espectacular. Nos queremos, nos reímos, tenemos un código, un lenguaje en común, con lo cual es un terreno ganado, y eso es buenísimo. Además un texto que me encanta, una autora argentina, Agustina Gatto, con la dirección de Veronese. No podría ser mejor proyecto.

Paola Krum, protagonista de Maldita Felicidad
El elenco de Maldita Felicidad incluye a reconocidos actores como Pablo Echarri, Carlos Portaluppi e Inés Palombo

—¿Cómo se dió tu participación en la obra?

—La obra me llegó cuando todavía no estaba terminado de armar el elenco. Faltaba el personaje de Pablo y yo apenas lo leí dije: “Esto lo tiene que hacer Pablo”. Finalmente se armó con él, con Carlos Portaluppi, que es un genio, y un honor para mi trabajar con él, e Inés Palombo, que es también una enorme actriz.

—¿Qué te sugiere el título “Maldita felicidad”?

—Se arma justamente en esa contradicción. La búsqueda de la felicidad es permanente. Felicidad como la quieras llamar, paz interior, o algunos estar exorbitados y excitados en la búsqueda del éxtasis. Para cada uno es algo diferente. En el transcurso de la vida va transformándose lo que para cada uno es la felicidad. Para mí ahora la felicidad son los pequeños encuentros con mi hija, tomar un cafecito, una charla por teléfono, darnos un abrazo. Esos momentos en los cuales vuelvo a encontrar paz, sentirme dueña de mi vida, de mis cosas, de mis días. La contradicción con maldita es porque esos momentos son muy fugaces. Uno quisiera más permanencia en ese estado, en el estado de la felicidad, y es ahí es donde decís: “Qué maldita”.

Paola Krum, protagonista de Maldita Felicidad
"Con Pablo, nos queremos, nos reímos, tenemos un código, un lenguaje en común", dice Paola Krum

—¿Antes qué te producía felicidad?

—Fue mutando. Según las circunstancias, según el momento histórico, pudo haberme puesto feliz...un amor o un trabajo. Nunca lo relacioné mucho con el éxito. Pero si ahora mi propósito es estar en paz, hoy tenía un día de notas y mi propósito era estar conectada conmigo y con lo que quería decir, y lo logré. Eso huele a felicidad. Fui exitosa en mi día. Ese sería el éxito diario. Si lo relaciono con el éxito a nivel de cuántos números, cuántas entradas, eso no depende de uno. Si uno va a aferrarse a esas cosas para sentirse feliz, sonaste, porque estás a merced de algo de lo que no tenés control.

—¿Todos los protagonistas de la obra buscan la felicidad?

—Cada uno está en la búsqueda de su propia felicidad. Mi personaje con el de Carlos, es un matrimonio, de opuestos. Ella es una sacada que un poco lo maltrata, desesperada por conseguir lo que quiere a cualquier costo, pero enamorada de su marido. Construyó con él algo que ama, que quiere, que necesita, a medida de su neurosis. El personaje de Pablo, que es el escritor, acaba de escribir una novela que se convierte en best seller. Pareciera que alcanzó el éxito, lo que siempre deseó... y está más deprimido, sacado, neurótico, alcohólico, narcotizado que nunca. Entra en una crisis brutal y está pensando en cuál va a ser su próxima novela. Decide que el tema es la felicidad. Eso funciona como disparador de lo que para cada uno significa la felicidad. Como son personas que se conocen mucho, empiezan ahí, sacan los cuchillos y lastiman donde más duele. Por eso se convierte en una comedia dramática.

Cuatro actores, dos mujeres y dos hombres, se toman de la mano y se inclinan en un escenario teatral, con una biblioteca al fondo, mientras el público aplaude
La búsqueda de la felicidad es el eje central de Maldita Felicidad, una comedia dramática escrita por Agustina Gatto y dirigida por Daniel Veronese

—¿Cómo encontrás el equilibrio entre felicidad y tristeza?

—Esa es la búsqueda permanente. Todos atravesamos tristezas, dolores, angustias, imposibilidades, cosas que uno necesita trabajar porque siente que pueden mejorar. Ese es el trabajo del día a día. Cómo estar más cómodo con uno mismo. Sin tener que desdibujarse tanto, sin hacer cosas fuera de vos en pos de algo. También saber que la vida no es pura comodidad, puro confort. Mil veces voy a estar incómoda y mil veces voy a hacer cosas que no tengo tantas ganas de hacer, pero es en pos de algo.

—¿Extrañás la ficción nacional en televisión?

—Sí, yo veo que el público lo extraña, cambiaron los paradigmas. Esa comunión, los rituales, la gente se juntaba a una hora a ver el capítulo porque pasaba tal cosa, antes era así. Me acuerdo con Montecristo cuando se veía por primera vez, se juntaban todos los amigos a ver el capítulo. Esas cosas eran divinas y se perdieron porque todo cambió. También hay que aceptar que las cosas cambian y no quedarse en ese lugar de nostalgia porque se transfromar en resitimiento.

Todo el elenco de Montecristo, recibió el Martín Fierro de Oro, año 2007
Todo el elenco de Montecristo, recibió el Martín Fierro de Oro, año 2007

—¿Puede volver?

—No, creo que no. Me encantaría que sí. Me gustaría que vuelva la ficción nacional en televisión abierta. Es un deseo porque era muy feliz. Hoy, cuando me fui a un canal por una entrevista, y me encontré con gente con la que trabajaba en Telefe, con técnicos, que tuvieron que buscarse nuevos lugares de trabajo. El otro día mi hija subió a un remis y el remisero era un técnico de esa época que yo adoraba. No solamente los actores, sino toda la parte técnica perdió su lugar de trabajo. La industria cayó muchísimo y por supuesto que extraño eso.

Paola Krum, protagonista de Maldita Felicidad
Paola Krum resalta el deseo del público de consumir historias locales, remarcando la vigencia de clásicos como Montecristo en plataformas digitales

—Hay nostalgia por los actores y las historias locales...

—También me asombra, que veo chicas muy jóvenes que me conocen porque ven Montecristo en Netflix o en YouTube. La gente tiene ganas de ver a sus actores, a los actores del país. Hay una remembranza y una nostalgia de verlos y tal vez algo no algo tan globalizado, volver a nuestras historias, nuestros paisajes, nuestras casas, nuestros decorados. Eso se extraña, porque era mi vida. Tenía la fortuna de pasar de una ficción a la otra, era como mi familia llegar a Canal 9 o a Telefe y encontrarme con mi gente y contar entre todos un cuento. Era muy hermoso.