“¿Quién tiene una camita con vista al mejor estadio del mundo?” preguntó Wanda Nara desde sus historias en Instagram. Mientras, la cámara de su celular enfocaba el balcón de su departamento en el Chateau Libertador, un ícono del lujo porteño que se convirtió, desde hace semanas, en el escenario central de sus dramas familiares, sus declaraciones altisonantes y sus puestas en escena cuidadosamente diseñadas.
El ventanal parece sacado de un cuento de hadas moderno: una cama individual, perfectamente tendida, rodeada de almohadones, faroles y plantas que apunta directo a la cancha de River Plate, imponente incluso desde esa distancia. La postal, que compartió en sus redes, tiene algo de refugio emocional. “Chicos, mirá cómo quedó esto... no, no, amé mi camita”, repitió, casi en trance, como quien necesita convencerse de que está, al fin, en control de su mundo.
PUBLICIDAD
Pero no es solo una cama ni un balcón: es la escenografía íntima de un nuevo capítulo en su vida, a apenas días de un episodio de alta tensión que involucró al futbolista Mauro Icardi, sus hijas y una revinculación cargada de rumores, reproches y silencios.
Detrás del vidrio polarizado de su departamento se esconde los ecos de una separación, una mudanza, y una guerra mediática que no termina de apagarse.
PUBLICIDAD

Mientras en la calle se especula todavía con la naturaleza de su relación con L-Gante, y en la televisión y en las redes se mastica cada gesto, cada palabra pronunciada, ella se filmó junto a la cama del balcón con el detalle de un plan simple y revelador: “Este frío, camita, velas, pochoclos, Netflix. Si hay un plan mejor, no me interesa, gracias”. En ese espacio íntimo y cuidadosamente decorado, con vista a Núñez, es también una declaración de principios: el lujo no es solo un estilo de vida, es una forma de blindarse.
El Chateau Libertador, con sus más de 4.500 metros cuadrados de amenities, parece diseñado a medida de sus habitantes más mediáticos. Cada departamento -desde el más amplio, con 300 metros cuadrados, cinco ambientes, cuatro dormitorios en suite y dos cocheras, hasta el más “modesto” de 213 metros cuadrados, representa una isla de lujo en medio de la ciudad.
PUBLICIDAD
Y sin embargo, pese a sus muros insonorizados y sus jardines privados, el edificio se convirtió en un epicentro de controversia. Desde la mudanza de Wanda tras su separación, todo lo que ocurre dentro parece resonar fuera, amplificado por cámaras, titulares y filtraciones.
Porque en el Chateau, las paredes no solo tienen oídos: también tienen seguidores. De hecho, en momentos en que comenzó su relación con Elián Valenzuela, el exponente de cumbia 420, la polémica por su posible aparición en el edificio desató una ola de comentarios. Pero la empresaria, en su estilo, respondió con una mezcla de desafío y sarcasmo. Su frase “si hay alguien que no le gusta algún invitado mío, lo invito a retirarse” fue más que un comentario: fue un aviso. En su reino de mármol y vidrio, ella decide quién entra y quién sale.
PUBLICIDAD
El contraste entre el lujo del edificio y la crudeza emocional de sus habitantes produce una tensión casi cinematográfica. Es como si el esplendor arquitectónico del Chateau funcionara como una escenografía trágica para los capítulos de una telenovela sin guion.
Y mientras tanto, ella sigue decorando. Un sillón, una vela, una frase viral. Como si cada nuevo objeto fuera una pieza más en el rompecabezas de una mujer que necesita, urgentemente, una pausa, una tregua, una certeza. Por ahora, la encontró en una cama improvisada sobre un balcón vidriado. Y nada menos que con vista al Monumental.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Las mil vidas de Wanda Nara: de sus inicios mediáticos al desafío de encabezar su propia serie vertical
La empresaria suma un nuevo capítulo a su historia y se anima a protagonizar una ficción inspirada en su vida junto a Maxi López, en un formato pensado para la era digital

Malena Guinzburg: “Quiero dedicarme a esto toda la vida”
La comediante brilla en “Casual”, una obra donde salió de su zona de confort del stand up. En una charla con Teleshow habló de eso, de los secretos que se guardan en el celular, del paso de Las Chicas de la Culpa del teatro a la televisión, de su papá y de la nominación al Martín Fierro

Josefina Scaglione habla sobre su identidad creativa: “Me siento artista”
La intérprete, reconocida por su destacada trayectoria internacional, expresó lod sentimientos que marcan su arraigo a la Argentina en una charla con Teleshow. Se presenta junto a Santiago Otero Ramos en No me quieras tanto, en el Teatro El Picadero

Enrique Bunbury, el regreso a la Argentina y una nueva mutación: “El arte es un refugio infinito ante la desgracia”
En esta charla con Teleshow, el español anticipa el concierto del 4 de noviembre en el Movistar Arena. Los discos en los que se dejó atravesar como nunca antes por la música latinoamericana, la fascinación por el Polaco Goyeneche y la pregunta recurrente sobre el regreso de Héroes del Silencio

Tamara Meschller, la violinista que brilló con Milo J en el Tiny Desk: “Toda mi formación se la debo a la educación pública”
La joven multinstrumentista, directora de orquesta y folclorista conversó con Teleshow sobre las grandes alegrías que le trajo su llegada a NPR Music junto al cantante. Sus comienzos a los 6 años en Rafaela, Santa Fe. Visibilidad femenina y celebración de la “Argentina marrón”


