
Con el paso del tiempo, la batería de los teléfonos móviles comienza a perder capacidad por el simple uso diario. Este desgaste, inevitable a largo plazo, puede combatirse si se siguen algunos hábitos cuidadosamente recomendados por fabricantes y especialistas.
La compañía tecnológica Oppo, a sugerido cuatro recomendaciones clave para extender la vida útil de la batería y aprovechar al máximo cada carga diaria.
1. Gestionar aplicaciones en segundo plano

Una de las causas menos visibles del agotamiento temprano de la batería está en las aplicaciones que operan fuera de la vista del usuario. Muchas apps, aun cuando parecen cerradas o inactivas, permanecen activas y consumen recursos energéticos en segundo plano.
Administrar el funcionamiento de estas aplicaciones es fundamental. Revisar de manera regular el listado de apps abiertas y cerrar aquellas que no sean necesarias otorga una mejora significativa en la autonomía. Además, la desinstalación de aplicaciones que ya no se utilizan ayuda a liberar recursos y a reducir el consumo global.
2. Mantener el software actualizado
Muchos usuarios dudan en instalar las actualizaciones de sistema operativo o de aplicaciones, convencidos de que podrían ralentizar el rendimiento del móvil. Los desarrolladores, sin embargo, diseñan estas actualizaciones con el objetivo de optimizar procesos internos, corregir errores y, en muchos casos, mejorar la gestión del consumo energético.
Mantener el dispositivo al día con las últimas versiones garantiza la mejor eficiencia posible del hardware y del software, lo que se traduce en una mayor duración de la batería en uso real.

3. Desactivar servicios innecesarios
Bluetooth, GPS, Wi-Fi y otros servicios de conectividad suelen permanecer activos aun cuando no se utilizan. Esta costumbre, extendida entre los usuarios, representa una fuente de drenaje constante para la batería.
Desactivar aquellos servicios que no se necesitan reduce de inmediato el consumo de energía del dispositivo. Hacerlo es especialmente relevante en situaciones en las que se prevé un uso prolongado del móvil lejos de un cargador, o en lugares con difícil acceso a tomas de corriente.
4. Activar el modo ahorro de energía
El modo de ahorro de energía es una función integrada en la mayoría de los móviles actuales. Cuando se activa, ajusta varias configuraciones del sistema para priorizar la duración de la batería, limitando procesos en segundo plano, bajando el brillo y reduciendo la actividad de ciertas aplicaciones.
Esta medida es especialmente útil cuando la carga restante es baja y no se prevé poder recargar el móvil a corto plazo.

Si bien algunas prestaciones se verán limitadas temporalmente, el usuario gana tiempo de autonomía y mantiene el dispositivo operativo por más horas.
Cómo cargar correctamente la batería del teléfono
Entre las prácticas que los técnicos y especialistas en tecnología aconsejan para cuidar la salud de la batería del teléfono móvil, sobresale la recomendación de retirar la funda protectora durante la carga. Este consejo responde a la naturaleza de los materiales con los que se fabrican la mayoría de las fundas, como silicona, goma o plásticos densos.
Estos materiales tienden a retener el calor generado durante el proceso de recarga en lugar de disiparlo. Cuando la temperatura interna del aparato supera ciertos umbrales, la batería sufre un desgaste acelerado, perdiendo capacidad de almacenamiento y eficiencia con mayor rapidez. El calor prolongado también favorece daños secundarios en el circuito de carga y en otros componentes electrónicos delicados.
Otra recomendación importante se refiere a evitar el uso del teléfono mientras se está cargando. Actividades de alto consumo, como videojuegos, videollamadas o transmisión de contenido en alta resolución, fuerzan al sistema energético a resolver simultáneamente el ingreso y el gasto de energía.
Esta doble exigencia provoca un aumento significativo en la generación de calor, poniendo presión innecesaria sobre la batería y el resto del hardware. A lo largo del tiempo, este hábito repercute directamente en la reducción de la autonomía disponible y puede derivar en una degradación prematura de las celdas internas.
Mantener los niveles de carga entre el 20 % y el 80 % es otra de las medidas más eficaces para prolongar la vida útil de las baterías de ion de litio. Las descargas completas frecuentes o las recargas hasta el 100 % de manera constante someten a este tipo de baterías a un mayor estrés químico.
Operar en el rango mencionado ayuda a reducir la velocidad de deterioro natural, favoreciendo ciclos de carga más eficientes y un mejor rendimiento general del dispositivo a mediano y largo plazo.
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