(Facebook Milo Yiannopoulos)
(Facebook Milo Yiannopoulos)

Es antifeminista y conservador radical. Está en contra de la teoría de justicia social y todo lo que sea políticamente correcto. Se trata de Milo Yiannopoulos, un popular tuitero y periodista que fue dado de baja de la red de microblogging por haber acosado a Leslie Jones, una de las actrices de la película Cazafantasmas.

¿Un tuitero sin filtro o un troll?
Yiannopoulos criticó a la actriz de diferentes maneras. La llamó fea, gorda, y cuando ésta lo bloqueó publicó un tuit (desde su usuario @Nero) diciendo que "había sido rechazado por otro hombre negro".

(Twitter)
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Pero eso no fue todo. Sus seguidores se sumaron con una catarata de insultos que Jones retuiteó para dejar en evidencia lo que para ella se trataba de una campaña racista y sexista en su contra. Por eso, decidió darse de baja de la red social.

(Twitter)
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Pero antes de que eso sucediera, el CEO de Twitter, Jack Dorsey, le pidió que lo contactara en privado porque él estaba "siguiendo el tema". Poco después, la cuenta de Yiannopoulos, que contaba con más de 338.000 seguidores, fue bloqueada y ella volvió a darse de alta en la plataforma.

"Fui bastante malo en Twitter a lo largo de los años, pero creo que no es motivo para que me saquen. Mucha gente disfruta de lo que yo hago", dijo el tuitero que nació en Grecia y fue criado en Gran Bretaña, durante una entrevista en la cadena CNBC. Y añadió que "si un periodista no puede hacerle pequeñas bromas a una actriz de Cazafantasmas, entonces no sé de qué se trata esta plataforma".

Luego se desligó del maltrato que ejercieron sus seguidores porque, remarcó, no puede responsabilizarse por lo que otras personas hacen en la red.

En una nota que le hicieron en Breitbart, donde se desempeña como editor de la sección "Tecnología", fue un poco más vehemente todavía en sus críticas. "Con la cobarde suspensión de mi cuenta, Twitter se proclama como un lugar seguro para terroristas musulmanes y extremistas del Black Lives Matter, y una zona de exclusión para los conservadores", dijo.

Y añadió: "Como todos los actos de la izquierda totalitaria, les va a estallar en la cara, y me dará más fans. Estamos ganando la guerra cultural y Twitter acaba de dispararse en el pie. Cualquier persona que se preocupa por la libertad de expresión recibió un mensaje claro: no eres bienvenido en Twitter".

Según explicó, la red social le notificó por mail que su cuenta quedaba suspendida por "repetidas violaciones de las normas de Twitter (…). Específicamente, nuestras normas que prohíben participar o incitar al acoso a otras personas".

Esta no es la primera vez que el sitio toma medidas contra él. En diciembre de 2015 su cuenta ya había sido temporalmente suspendida luego de que asegurara que se había convertido en "jefe de la sección Justicia Social" de Buzzfeed.

Y en junio de este año volvió a ser suspendido por sus críticas al Islam luego del tiroteo de Orlando.

Cómo se define
Yiannopoulos se autodenomina como "libertario cultural" y "un fundamentalista de la libertad de expresión". Se ampara en esas banderas para decir todo lo que piensa de formas que son, cuanto menos, polémicas.

Es un ferviente admirador de Donald Trump, al que se suele referir como "su papá". Y quien, según él -que es gay-, es el "mejor aliado de la comunidad homosexual".

Es uno de los niños mimados del movimiento "alt-right", que es una corriente de derecha que se presenta como alternativa al sector más tradicional.

Sus inicios como influencer
Su nombre comenzó a sonar con más fuerza luego de que en 2009 publicara en el diario The Telegraph un artículo donde decía que "los hombres somos mejores que las mujeres en la mayoría de los trabajos tecnológicos. ¿Debemos pedir perdón por ello?". La polémica y el debate en las redes sociales no se hicieron esperar.

En 2011 creó la web The Kernel. En 2015 dejó el sitio y comenzó a editar la sección de "Tecnología" en BreiBart, donde todavía se desempeña.

En 2014 se convirtió en uno de los referentes del movimiento ultraconservador que intenta frenar la incorporación de mujeres a la industria de videojuegos y que se denomina #GamerGate.

El #GamerGate arrancó en 2014, cuando Zoe Quinn, una reconocida desarrolladora de videojuegos fue acusada en varios foros de intercambiar favores sexuales a cambio de críticas positivas en los medios.

En ese marco, muchas otras mujeres del sector reportaron haber sufrido acoso, maltrato y hasta amenazas de violación.

Yiannopoulos escribió sobre el tema y, entre muchas otras cosas, dijo que "la cultura de videojuegos había sido politizada por un ejército de programadoras feministas sociópatas y activistas, apoyados por dolorosamente políticamente correctos blogueros de tecnología estadounidenses".

"Estas mujeres cortejan a propósito -y luego explotan- escandalosas reacciones de jugadores hombres estupefactos y luego los usan para atraer la atención hacia ellas mismas", dijo.

También se proclamó en contra de lo que él considera es el "pánico moral" sobre la cultura de violación en los campus universitarios, algo que él asegura que es un simple "mito". En 2015, la Universidad de Manchester prohibió una presentación suya por considerar que era una "apología de la violación".

Más allá de las polémicas y de haber sido excluido de Twitter, Yiannopoulos sigue siendo un influencer y su popularidad es indiscutida. Sus seguidores se manifestaron en la red social de pajarito pidiendo que se le restituya la cuenta con el hashtag #FreeMilo.

Mientras tanto, el "más fabuloso supervillano de internet", como se autodefinió alguna vez, sigue generando polémica desde sus cuentas de Instagram y Facebook, así como desde sus diferentes artículos en la web. Y por si eso fuera poco, ya tiene acordadas giras hasta 2017.