
La camioneta Chevrolet Tracker que trasladó a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez hasta la casa de Florencio Varela, donde fueron asesinadas el pasado 20 de septiembre, había sido robada meses antes por un empleado infiel.
El hombre en cuestión aprovechó una oportunidad para sustraer el vehículo del depósito de la empresa donde trabajaba y usarlo para ir a una cita con una mujer sin imaginar que esa decisión, con el tiempo, lo ligaría a uno de los casos policiales más conmocionantes.
Todo empezó a mediados de junio, cuando los responsables de una empresa de la zona norte bonaerense que administra vehículos notaron que una Chevrolet Tracker no estaba donde debía, en el depósito alquilado en un centro comercial ubicado en la localidad de Munro.
Después de revisar los registros y de hablar con los empleados, la firma denunció la desaparición del vehículo y puso los datos a disposición de la Justicia.
Fuentes del caso contaron a Infobae que, tras algunas averiguaciones, el principal sospechoso resultó ser un empleado administrativo de 48 años, que cumplía funciones laborales en la misma sede donde se guardan las llaves de todos los autos que forman parte de la flota.
Según reconstruyeron los investigadores -y relataron para este medio-, este trabajador había tomado la costumbre de usar los vehículos para situaciones personales. Cada tanto, retiraba una unidad del depósito, la usaba para salidas y encuentros privados y, después, la regresaba, ocupándose de lavarla antes de devolverla.
Pero esa rutina terminó mal en uno de los recorridos.
El hombre de 48 años, ese día, sacó la Chevrolet Tracker para ir a una cita con una mujer. En el camino hacia la zona de Dock Sud, sufrió un asalto por parte de un grupo de ladrones armados que lo interceptaron y se llevaron el vehículo. Tras el robo, el empleado nunca volvió a presentarse en la oficina.
El Departamento Judicial de San Isidro recibió la denuncia del caso. Cuando las autoridades lo detectaron como sospechoso y decidieron buscarlo en su domicilio, él mismo admitió lo ocurrido.
En consecuencia, la Justicia lo imputó por hurto y le incautó el teléfono celular. Los peritos, por el momento, analizan el dispositivo. Una vez que estén los resultados, para la fiscalía será el momento de avanzar con la indagatoria.

Mientras tanto, los investigadores ya descartaron cualquier conexión entre este hombre y la banda narco señalada en el triple femicidio, ya que el empleado nunca tuvo antecedentes penales ni vínculo alguno con los acusados en la causa principal.
Así, el hombre permanece en libertad, aunque con el expediente judicial abierto.
Por otra parte, el destino final de la Chevrolet Tracker se supo mucho después. La madrugada del sábado 20 de septiembre, cerca de las 5:17, los Bomberos de Florencio Varela recibieron un llamado por un incendio en un descampado del barrio Mayol en Villa Vatteone, cerca de la calle Mar Chiquita y a unos 800 metros de la vivienda donde fueron hallados los cuerpos de las tres jóvenes.
Una dotación apagó el fuego, dejó el armazón en el lugar y regresó al cuartel una hora después. El vehículo había quedado prácticamente destruido.
Recién el lunes 22, y gracias al llamado de un vecino a las autoridades municipales, los restos del rodado se trasladaron al depósito judicial del distrito.
Al día siguiente, la DDI de La Matanza recibió una alerta por la aparición de un vehículo calcinado que coincidía -por sus características- con una Chevrolet Tracker, modelo del rodado al que se habían subido las víctimas.
Personal de Policía Científica se hizo presente y trabajó en los restos del vehículo. Encontraron prendas semicombustionadas, levantaron cenizas y también varios elementos metálicos como un cuchillo, una tijera, una punta de destornillador y herramientas de manicura.
Detectaron, además, que el número de motor correspondía a un vehículo que había sido denunciado por robo y que tenía pedido de secuestro activo desde principios de agosto.

Los cuerpos de Lara, Brenda y Morena fueron encontrados durante la madrugada siguiente. Habían sido torturadas y enterradas.
Por el crimen, hasta el momento, hay nueve detenidos: Magalí Celeste González Guerrero (28), Andrés Maximiliano Parra (18), Iara Daniela Ibarra (19), Miguel Ángel Villanueva Silva (27), Víctor Sotacuro Lázaro (41), Ariel Giménez (29), Florencia Ibáñez (30), Matías Agustín Ozorio (28) y Tony Janzen Valverde Victoriano (20), alias “Pequeño J”.
De acuerdo con la reconstrucción del caso, las víctimas fueron invitadas a una fiesta en el barrio porteño del Bajo Flores, pero en realidad era una trampa: las llevaron a la casa de Florencio Varela, donde fueron asesinadas.
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