Un grupo de delincuentes cayó en las últimas horas luego de un violento robo a turistas en el barrio porteño de La Boca. Los detenidos son tres sospechosos, de los cuales uno tenía una tobillera electrónica y sus cómplices poseían antecedentes por múltiples delitos.
El asalto ocurrió el 27 de septiembre pasado en la calle Wenceslao Villafañe al 800, a una cuadra de La Bombonera. En esa esquina, cuatro viajeros fueron abordados por los ladrones, que estaban a pie cuando interceptaron a sus víctimas. El suceso quedó registrado en cámaras de seguridad de la zona.
Luego de algunos segundos de forcejeos, que incluyeron amenazas con un arma, las delincuentes se quedaron con varias pertenencias de los turistas y escaparon corriendo. A los pocos metros se subieron a un auto Chevrolet Sonic negro, dato que fue determinante para su captura.
Luego de recibir la denuncia del robo, la Policía de la Ciudad abrió una investigación y efectivos de la Comisaría Vecinal 4C encontraron el vehículo en inmediaciones de la Plaza Solís, en Olavarría y Ministro Brin, a unas seis cuadras de donde se ocurrió el asalto.

Rápidamente, se desplegó un operativo en la zona y los oficiales porteños interceptaron el auto en la calle Aráoz de Lamadrid al 300, del mismo barrio porteño.
En el Chevrolet Sonic negro circulaban tres hombres. Uno de ellos, de 44 años, tenía antecedentes penales por robos, hurtos y portación de arma de fuego de uso civil. Se trata del delincuente que llevaba puesta una tobillera electrónica.
Junto a él, capturaron a otro joven de 26 años, que estuvo imputado por robo y delitos vinculados a ley de drogas. El último, de 23 años, también tenía antecedentes por robo.
Los involucrados quedaron a disposición del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°4, a cargo de Martín Yadarola.
Un policía mató y quedó detenido
El 30 de septiembre pasado el oficial Agustín Seia (23) de la Policía de la Ciudad se subió a su Fiat Punto de color blanco junto a un compañero, identificado como G.A.Z.. Ambos asignados a la Unidad Táctica de Pacificación 2 de la Villa Zavaleta, salían de franco de servicio y se dirigían a la Comisaría 4C del barrio porteño de La Boca para llevar agua mineral a sus colegas. Tomaron la calle Iriarte y se colocaron detrás de un taxi.
“Están robando”, advirtió Seia a su compañero. “Cuando levanto la mirada veo a dos hombres que gesticulaban, como si estuvieran armados, al conductor. Se notaban las armas de los dos. Estaban a cada lado del auto. Ahí se baja Seia, y da la voz de alto”, recordó G.A.Z. en su declaración. Luego, abrió fuego y tiró ocho veces. Tras los disparos, “se nos vino el barrio encima”, señaló a la Justicia el agente.
“Fue un descontrol, no podíamos parar a la gente, nos tiraban piedras, botellazos, lo que venía”, agregó sobre el episodio que se desató tras las detonaciones. “Le empezaron a pegar todos a Seia y a romper el auto. Le sacaron el chaleco, el corretaje y ahí lo protegí porque los familiares -del ladrón que había sido baleado- se le vinieron encima”, relató.
“Era todo una locura, la gente gritaba que había un herido en el pasillo”, añadió y contó que llamó a la jefa de servicio para pedir apoyo. Luego se conoció que el policía Seia había baleado a uno de los delincuentes en un hombro. Llegó con vida al Hospital Penna, pero murió minutos después por la hemorragia.
En el centro de salud identificaron al herido como Matías Sebastián Lobos, de 33 años. Entre sus ropas, los médicos encontraron una petaca, un encendedor y un billete de 10 pesos. También llevaba una navaja mariposa. Su tobillo izquierdo estaba envuelto por una tobillera electrónica. En uno de sus bolsillos cargaba el GPS del dispositivo con su nombre.
Más tarde se comprobó que el arma con la que Lobos amenazó al taxista era una réplica que decía claramente “Made in China”. El juez Julio Pedroso, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°53, dio intervención a la Policía Federal en la investigación y ordenó la detención de Seia por homicidio. Ahora, el oficial aguarda la resolución de la Sala VII de la Cámara de Apelaciones sobre el pedido de excarcelación que realizaron sus abogados.
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