La Justicia de Neuquén imputó y le dictó la prisión preventiva a Federico Costich (39), el hombre que se entregó a la Policía y confesó ser quien causó el incendio en el que murió uno de sus hijos, Nazareno Jara (19). Además, al detenido le formularon cargos por haber golpeado y quemado a su hija unos días antes del siniestro.
Los hechos sucedieron en el domicilio en el que Costich y sus hijos convivían, en el barrio Cumelén de la capital neuquina. La fiscal del caso, Lucrecia Sola, de la unidad de Delitos Contra las Personas, contó que todo comenzó el domingo pasado, aproximadamente a las 3 de la madrugada, cuando el imputado le propinó una golpiza a su hija, también de 19 años al igual que su hermano Nazareno.
Según describieron desde el Ministerio Público Fiscal, el padre golpeó a la joven en el rostro y la arrojó al piso. Luego, tomó un insecticida, inició un fuego y la quemó en el rostro. La hija trató de irse, pero no pudo hacerlo porque Costich trabó las puertas y no la dejó.
“Estamos frente a un caso de violencia de género, con una víctima en una clara situación de vulnerabilidad, producto de una situación de consumos problemáticos y que fue objeto de una violencia física y psicológica a lo largo de mucho tiempo”, explicó Sola.
Dos días más tarde, durante la noche del martes, se desató un incendio feroz en el interior de la vivienda. Cuando los bomberos apagaron las llamas, encontraron los restos calcinados de Nazareno. El cuerpo fue hallado en el sector del lavadero de la casa ubicada a metros de la esquina de Carlos H. Rodríguez y Mastropiedra.
Al momento en que los bomberos llegaron para combatir el fuego no había nadie más en la propiedad. En la hipótesis de la fiscalía hay una explicación sobre esto.
De acuerdo a la reconstrucción de los investigadores, Costich y sus hijos estuvieron consumiendo drogas antes del incendio, hasta que en un momento los dos varones empezaron a discutir. Tras el altercado, Nazareno se fue a dormir a una habitación de la planta alta, mientras que su padre y su hermana fueron a comprar bebidas alcohólicas.
Al regresar, el imputado tuvo alucinaciones. Decía que escuchaba ruidos arriba y que se trataba de un grupo de personas con las que tenía una disputa previa. En ese contexto, inició el incendio en el garaje.

Según detalló el diario LMNeuquén, Costich prendió fuego unos trapos y los arrojó a distintos lugares de la casa. La paranoia incluso lo habría llevado a encender las hornallas de la cocina y a arrojar encima un buzo bañado en aceite.
Después, cuando las llamas se propagaban por toda la propiedad, “arrastró a su hija al exterior y cerró con llave. Ella le decía que adentro estaba Nazareno, pero hizo caso omiso”, describió la fiscal Sola.
El imputado permaneció sentado en una plaza que se encuentra frente a la vivienda por unos instantes, hasta que, ayudado por familiares, se dio a la fuga y se mantuvo en esa condición por tres días. Finalmente, se entregó en la Comisaría 3° de Neuquén, donde llegó acompañado por su abogado, y confesó los hechos.
Costich pertenece a una familia de la comunidad gitana de Neuquén, vinculada al comercio de vehículos, según detalló el diario Río Negro. Su hijo utilizaba el apellido materno (Jara) y por eso en las primeras horas fue difícil cotejar datos filiatorios.
Este sábado se desarrolló la audiencia imputativa. El detenido fue formalmente acusado de los delitos de lesiones leves, agravadas por el vínculo y por violencia de género, en concurso real con privación de la libertad agravada por haberse producido con violencia y amenazas y por el vínculo, respecto de la agresión a su hija; en concurso real con homicidio agravado por el vínculo y por haber utilizado un medio idóneo para causar un peligro común, respecto del incendio que acabó con la vida de Nazareno.
Tras presentar los cargos, la fiscal explicó que en el caso se dan los tres riesgos que prevé el Código Procesal Penal de Neuquén. Es decir: de fuga, de entorpecimiento de la investigación y el peligro para la integridad de víctimas o testigos.
En esa línea, Sola resaltó un historial de situaciones y hechos de violencia que testigos le atribuyen a Costich y el temor que les infunde, pero también se refirió a que la pena de prisión perpetua que enfrentaría en caso de ser declarado responsable acrecienta el riesgo de fuga. Por eso, pidió 8 meses de prisión preventiva.
Luego de escuchar a las partes y descartar los distintos planteos que realizó la defensa, la jueza de Garantías Estefanía Sauli hizo lugar a la formulación de cargos y coincidió en la existencia de los tres riesgos procesales planteados por la fiscal, aunque fijó la prisión preventiva por 4 meses, en coincidencia con el tiempo ordenado para la investigación.
Por su parte, la hermana de Nazareno sigue siendo asistida por el Servicio de Atención a Víctimas y Testigos (SAVyT) de la fiscalía.
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