
Fue el 14 de julio de 2016. El oficial mayor de la policía de Río Negro Lucas David Muñoz salió desde su casa en Bariloche rumbo a su trabajo en la Comisaría 42ª. Nunca llegó. Tras 27 días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado con un balazo en la cabeza en un descampado de las afueras de la ciudad. Vestía su uniforme. Pasaron más de seis años y el asesinato sigue impune. Ahora, un nuevo hallazgo da un giro en la investigación.
Un chaleco antibalas perteneciente al oficial mayor Muñoz, quien fue secuestrado y asesinado, fue hallado en una comisaría de Bariloche y la Justicia ordenó una serie de peritajes en busca de rastros.
El hallazgo del chaleco, junto a otros elementos de trabajo de la víctima, sucedió en enero último en esa sede policial, pero se mantuvo en reserva hasta que trascendió esta semana. “Actualmente, están siendo objeto de peritajes en Viedma en los Laboratorios Técnicos Científicos de la Procuración General”, según informó un vocero del Ministerio Público Fiscal.
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Además, paralelamente comenzó una investigación enfocada al hallazgo tardío de esta evidencia y la familia de la víctima fue inmediatamente notificada de la situación.
Luego de la desaparición del oficial hubo desplazamientos en la cúpula policial, retiros y policías investigados. Tras haber explorado numerosas líneas de investigación, en ese momento, la hipótesis más firme para los investigadores que trabajaron en el caso fue que se trató de un secuestro extorsivo seguido de homicidio.

Muñoz tenía 28 y era oriundo de la localidad rionegrina de Ramos Mexia, pero por ese julio previo a su desaparición estaba en la ciudad de Bariloche desde hacía poco tiempo: trabajaba en la comisaría 42ª. Justamente, el 14 de julio de 2016 iba a la seccional pero nunca llegó.
Tras 27 días de búsqueda, Muñoz fue encontrado asesinado de un balazo el miércoles 10 de agosto de 2016 en un descampado de las afueras de Bariloche y, de acuerdo a los peritos, la víctima vestía su uniforme policial y junto a su cuerpo se halló una pistola.
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La familia del oficial denunció que el cuerpo fue “plantado” en ese lugar, ubicado en una zona que había sido rastrillada el día anterior, y señaló como posible que haya estado oculto en una sede de la Policía Montada, la cual ya fue allanada dos veces en busca de pistas.
Según habían dicho, a Muñoz lo mataron en otro lugar, luego ocultaron el cuerpo durante varios días y finalmente lo “tiraron” en el sitio en el que lo hallaron, donde también se intentó montar la escena de un suicidio.
En su momento, el entonces gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck dijo que había “entre quince y veinte policías comprometidos” en la investigación por el crimen de Muñoz, y que aquellos que hayan cometido delitos “de encubrimiento para arriba” iban a “pagar por todo” en la Justicia, aunque hasta el momento el caso continúa impune.
*Con información de Télam
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