Hace 9 años, el 10 de junio de 2013 cerca de las 9:52, Ángeles Rawson ingresaba al edificio de Ravignani 2360, en la Ciudad de Buenos Aires, para volver a su casa tras la clase de gimnasia. Ángeles no entró a su departamento de la PB “A” debido a que se topó en el camino —en el hall— con Jorge Néstor Mangerie, el portero del lugar. Luego, se dio el fatal desenlace que conmocionó a la sociedad entera: Mangerie atacó a Ángeles e inició un ataque sexual no consumado que, por la resistencia de la víctima, terminó en el homicidio.
Al otro día, su cadáver apareció en la planta de tratamiento de residuos de la Ceamse en la localidad bonaerense de José León Suárez. Ahora, Mangerie se encuentra encerrado en un calabozo en el módulo 1 pabellón “C” del penal de Ezeiza, donde es “fajinero” —realiza tareas de limpieza— y donde le restan al menos otros 26 años de encierro. El portero fue condenado a prisión perpetua confirmada por todas las instancias, incluida la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2018.
Tras el brutal femicidio, la madre Ángeles, Jimena Aduriz, se transformó en un emblema en la lucha por el movimiento Ni Una Menos. Hoy, Aduriz publicó en su perfil de Facebook un sentido posteo al cumplirse nueve años del crimen de su hija: “Es imposible imaginar lo que es transitar este camino cuando te arrebataron la vida siendo tan chiquita y que esto es irreversible”, escribió.
“No puedo dejar de pensar y sentir tu pelo enmarañado y medio dormido de la última vez que te di un beso y estabas viva. Fue el domingo 9 a la noche. Nuestra última conversación el lunes 10, cuando te avisé que había que comprar café”, siguió la mujer.
Y concluyó: “Hoy no puedo resignificar tu muerte; hoy no puedo ser un ejemplo de fortaleza. Hoy solo abrazo tu cajón tratando de sobrellevar este absurdo. Mañana será otro día. Te extraño mi vida, tanto que ahoga. Mami”.

Aduriz, por su parte, compartió con la agencia de noticias Télam un emotivo video de su colección personal y poco difundido en el que, meses antes de ser víctima de un femicidio, su hija de 16 años interpretaba una de sus canciones favoritas, “My inmortal”, de la banda de rock estadounidense Evanescence.
Según contó Aduriz, el video fue grabado unos pocos meses antes de su muerte, en una de las habitaciones del departamento de la calle Ravignani 2360, donde por aquel entonces vivían.
Es Juan Cruz, uno de los hermanos de “Mumi” y por entonces estudiante de cine, quien la graba interpretando esa balada que está incluida en “Fallen”, el primer LP lanzado en 2003 por Evanescence, la banda liderada por la cantante, pianista y compositora Amy Lee.

”La música era algo muy importante para ‘Mumi’ y éste era un tema icónico para ella, uno de sus favoritos. Ya lo había cantado en su fiesta de graduación de séptimo grado”, contó la mamá de Ángeles.
El video dura 4 minutos con 24 segundos en los que Ángeles interpreta el tema con una voz muy suave, sobre la base instrumental de un piano, y en el que alterna miradas al techo, a la cámara y un final con una encantadora sonrisa.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Los detalles y el audio de la estafa mortal de $14 millones para una limpieza espiritual: “Dios te va a castigar”
Hay una imputada y dos prófugas en la causa en la que una peluquera se quitó la vida tras entregarle sus ahorros a tres gitanas que le hicieron el cuento y le dijeron que le podían sacar todo lo malo limpiando su dinero

Caso Loan Peña: ante la demora por el inicio del jucio, la familia pidió nuevamente agilizar el debate
La defensa de la familia del nene de 6 años desaparecido en 2024 planteó la necesidad “favorecer la concentración de audiencias y avanzar con la celeridad que el caso requiere”
La Legislatura de Santa Fe suspendió a un fiscal imputado por abuso sexual contra una menor
De acuerdo con la denuncia, el acusado habría abusado de una adolescente entre los años 2008 y 2009. Como parte de su defensa, aseguró que se trataba de una venganza relacionada a su trabajo

Imputaron a una ex de Ariel “Guille” Cantero por liderar una banda narco en Rosario
La mujer era la encargada de decidir quién podía vender en la zona y fijando los precios de los estupefacientes, además de coordinar el uso de viviendas usurpadas como búnkeres y cobrar un cánon a quienes participaban del negocio ilícito



