Olivera tras ser detenido por la Policía Bonaerense.
Olivera tras ser detenido por la Policía Bonaerense.

La hipótesis que tiene la fiscalía a cargo de la doctora Patricia Hortel con respecto al asesinato de Guadalupe, la nena de 8 años que fue quemada viva en un departamento en Lobos el domingo, es espeluznante. Pocas veces una persona se ensañó de tal manera con una criatura para provocarle una muerte de este tipo. Luego del análisis de cámaras de seguridad y de los resultados de la autopsia que indicaron que la nena tenía golpes y que fue prendida fuego viva, la justicia realizó una reconstrucción de los movimientos previos y posteriores de Sergio Ramon Olivera, de 22 años, primo de la madre de la víctima que es el principal sospechoso y se encuentra detenido.

“Olivera es primo de la mamá de Guadalupe y entre ellos había una muy buena relación. Él también tiene una hija y era habitual que las nenas se juntaran a jugar. Por eso a nadie le llamó la atención cuando el hombre llamó el sábado a su prima para decirle que pasaría a buscar a Guadalupe para llevarla a jugar son su hija. Ese fue el comienzo de todo. Creemos que ese fue el primer movimiento del plan criminal”, dice a Infobae una fuente con acceso al expediente.

El domingo cerca de las 17:30, Olivera pasó a buscar a Guadalupe por su casa. La nena se subió al auto con su mochila cargada de cosas para pasar el día con su prima segunda, la mentira que había ideado Olivera. Ya con Guadalupe en el auto, el hombre se dirigió directamente a un departamento ubicado en la calle Yrigoyen al 1200 que había alquilado hacía algunos meses y donde vivía, un PH al fondo que en el frente tiene un comercio polirrubro. En el expediente ya figura el contrato de locación y la declaración del propietario.

Una cámara de seguridad ubicada en la parte superior derecha de la entrada al departamento registra el ingreso de Olivera junto a la nena, exactamente a las 18:02. La misma cámara toma al hombre saliendo una hora después, a las 19, pero esta vez solo.

Guadalupe, la víctima.
Guadalupe, la víctima.

En base a las pruebas obtenidas en el lugar y con los resultados de la autopsia al cuerpo de la nena sobre su escritorio, la fiscal Hortel elaboró una hipótesis de lo que sucedió dentro de ese departamento entre las 18 y las 19 que derivó en el femicidio de Guadalupe.

Según cree la Justicia, Olivera atacó sexualmente a su víctima que con sus 8 años y apenas 30 kilos intentó defenderse como pudo. El examen realizado al agresor, cuando fue detenido, determinó que tenía rasguños producto de la defensa de la nena, lo mismo ocurrió hace siete años con el portero Jorge Mangeri. No se puede saber a ciencia cierta si llevó a cabo la violacion pero lo que sí sabe es que el cuerpo de Guadalupe presentaba distintos tipos de golpes, aunque ninguno de ellos le provocó la muerte. Eso vendría algunos minutos después y de la manera más espantosa imaginable.

Siguiendo con el razonamiento de la fiscal, luego del intento de agresión sexual y con la nena probablemente inconsciente por los golpes, Olivera quiso destruir toda prueba que pudiera incriminarlo, incluyendo a su víctima.

La casa donde ocurrió el crimen en Lobos.
La casa donde ocurrió el crimen en Lobos.

Para hacerlo, tomó brasas calientes y las llevó a una esquina del departamento. Cuando había suficiente fuego, colocó a Guadalupe, aún con vida pero inconsciente, encima de las llamas. Cerró todas las ventanas y tomó una garrafa que la puso a escasos centímetros de la víctima. Luego salió del departamento, pero antes de irse se aseguró de que la puerta estuviera cerrada con llave.

El femicida logró su cometido, aunque sea en parte.

“Por un lado tuvo la intención de borrar toda prueba del abuso que había cometido. Eso lamentablemente lo logró porque en la autopsia fue imposible determinar si hubo violacion, ya que los genitales de la nena estaban totalmente calcinados. Pero el objetivo final que tenía era el de hacer explotar el departamento para que no quede ningún tipo de prueba. Esto no sucedió por la falta de oxígeno en el lugar y porque no había nada de madera que pudiera favorecer un incendio”, aseguran fuentes judiciales a este medio.

Luego de cometer semejante atrocidad, Sergio Olivera recorrió los 38 kilómetros que separan Lobos con Roque Pérez y se fue a la casa de su madre. Una vez en el lugar fingió un desmayo y dijo sentirse mal, tanto es así que tuvieron que llamar a la ambulancia. En el medio de la situación el hombre miró a su mamá y le dijo: “No la pude salvar”. La señora sin entender bien que pasaba le repreguntó hasta que las confusas palabras se convirtieron en una confesión: “Me mande una cagada”.

El sospechoso detenido.
El sospechoso detenido.

En paralelo a esto, a las 22, la mamá de Guadalupe ya llevaba una hora y media tratando de comunicarse con su primo o con su hija. Al no tener respuesta decidió ir a la comisaría de la zona y radicar la denuncia. La mujer le advirtió a los efectivos que una posibilidad era que hayan ido a la casa de la mamá de el, es decir, su tía. Por eso los policías de Lobos le pidieron a los de Roque Pérez que se acercaran a ese domicilio. Cuando llegaron se encontraron con el hombre siendo atendido por la ambulancia en medio de un ataque de nervios, pero sin rastros de la nena.

Mientras tanto la policía de Lobos comenzó un operativo de búsqueda en esa localidad. El primero de los lugares al que llegaron fue el departamento de Olivera en la calle Yrigoyen. Cuando al patrullero todavía le faltaban una cuadra para llegar los efectivos notaron una columna de humo que salía del fondo del PH.

Uno de los policías se asomó por una de las ventanas y alcanzó a ver la pierna de la nena. Derribaron la puerta e intentaron rescatarla aunque ya era tarde. Guadalupe llevaba varias horas muerta. Cuando los policías de Roque Pérez comenzaron a interrogar informalmente a Olivera, este primero les dijo que habían sufrido un asalto, versión que se desvaneció en pocos segundos. Luego intentó fugarse pero fue retenido.

La fiscal Hortel lo imputó por tentativa de abuso sexual seguido de muerte en concurso real con homicidio calificado por alevosía y criminis causa, una calificación casi idéntica al del femicida de Ángeles Rawson Un delito que tiene una pena en expectativa de prision perpetua. En la mañana de hoy el detenido se negó a prestar declaración indagatoria.

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