
Pablo Ventura, de 21 años, fue el último detenido por el brutal crimen de Fernando Báez Sosa a la salida del boliche La Brique en Villa Gesell. A diferencia de los otros diez acusados, a los que la policía encontró en una casa de la ciudad balnearia, Ventura fue aprehendido en Zárate, a más de 400 kilómetros del lugar del hecho.
Tanto sus padres como su abogado rápidamente señalaron que el joven no había estado en Villa Gesell aquella noche e incluso adelantaron que aportarían pruebas contundentes para demostrarlo. En esa línea, argumentaron que fue señalado por los rugbiers a raíz de una disputa de carácter personal. El joven de hecho practica otro deporte, el remo, y no es parte del grupo de amigos que atacó a Fernando.
Otra diferencia notable es que fue el único que decidió declarar ante la fiscal Verónica Zamboni en la Fiscalía N° 6 de Villa Gesell. El resto optó por guardar silencio por el momento.
La más contundente de las pruebas en su favor sería un video de las cámaras de seguridad de un restaurante de Zárate, llamado “La Querencia”, que mostraría a la familia Ventura cenando la noche del homicidio.
Sin embargo, la fiscal Zamboni todavía no admitió el video como prueba debido a que no se trata de la grabación original, sino una captura hecha con un celular de un monitor. Por el momento no se puede acceder al archivo original porque el único empleado del restaurante que conoce el código para acceder al sistema está de vacaciones en Brasil.
La defensa de Ventura también aportó un examen médico que mostraría que no presenta heridas ni marcas compatibles con haber estado involucrado en una pelea, el relato de cuatro testigos que dicen haberlo visto en Zárate, y el teléfono celular para ser peritado (su análisis demorará varios días más). También explicaron que el joven calza 50 y adelantaron que ese talle no coincidirá con ninguno de los 19 pares secuestrados en la casa de los rugbiers, algunos de los cuales tienen manchas de sangre de la víctima.
No obstante, el fiscal general de la jurisdicción de Dolores, Diego Escoda, reconoció que existe otro elemento que podría cambiar la situación del remero.
Un auto igual al de la familia Ventura quedó registrado por cámaras de seguridad cuando regresaba a Zárate desde la Costa Atlántica. Los investigadores continúan analizando las imágenes para determinar si efectivamente podría servir para ubicar al remero en Villa Gesell la noche del crimen, lo cual derribaría su coartada.
“Es precisamente uno de los elementos de prueba. Estamos analizando unas filmaciones de un vehículo desde el lugar hasta donde se lo detuvo. Va desde Gesell hasta Zárate, en principio. Esto es muy reciente y vamos a ver qué medidas se toman al respecto”, aseguró Escoda en diálogo con TN.

Los fiscales continúan trabajando sin descartar ninguna hipótesis. Mientras tanto, los diez rugbiers y el remero seguirán detenidos a la espera de evidencias más contundentes que prueben su culpabilidad o inocencia.
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