Hace 25 años, Italia se conmovía por la acusación de un joven fiscal federal que denunciaba que los empresarios y la política de su país habían creado un sistema de corrupción monumental de proporciones incalculables. Las imágenes de un hombre de negocios filmado cuando le entregaba una valija con 7 millones de liras de coimas a un ministro socialista de Bettino Craxi fueron el puntapié inicial para que el fiscal Antonio Di Pietro se convirtiera en una estrella popular que contaría cómo la extorsión y los negociados habían hecho colapsar la economía italiana.

La "tangente" es la coima. "Mani pulite", manos limpias, la creación de Di Pietro para intervenir con cirugía mayor en la corrupción italiana. Cinco lustros más tarde, el mismo fiscal, ya apartado de la carrera judicial y de la política que abrazó siendo senador, diputado y miembro del parlamento europeo, visita la Argentina. ¿Qué quedó de aquello? ¿Hay similitudes con lo que ocurre en la Argentina?

Sobre estos y otros temas, Infobae TV conversó con él. Aquí, parte del diálogo:

—Han pasado 25 años de la denominada Tangentopoli y del Mani pulite. ¿Nos puede contar lo que siente?

—Primero de todo expliquemos la enorme diferencia que hay entre los dos términos. Eran términos que no estaban ni en el diccionario italiano y terminaron en la Wikipedia. Tangentopoli es un término que inventó un gran periodista, Nicola Brito. Se lo inventó luego de ver el resultado de las primeras investigaciones. ¿Que se entiende por tangentopoli? Es una situación ambiental de un país tal que aparece como una ciudad basada en el sistema de un intercambio de dinero y otras irregularidades entre el sistema empresarial y el sistema político. Así funcionaba el del país: si querías hacer política, si querías hacer negocio. "Mani pulite" es todo otra cosa.

—Expliquemos y usted hágase cargo de traducir este término de tangentopolis en español.

—Coimopolis o algo así. Muy difícil de pronunciar. Es una polis basada en la coima. Sobre el intercambio ilícito de dinero público y oficial y el empresario. "Mani pulite" es otra cosa. Es una investigación judicial nacida en 1992. En vez tangentopoli luego de la Segunda Guerra Mundial, para vencer el cáncer de tangentopoli. Para limpiar la ciudad virtual que era todo el país, para curarla de ese mal de corrupción que gobernaba tanto el sistema empresarial como el sistema político. Uno es la enfermedad. El otro, el médico que la curaba. Por eso, no confundir el bien con el mal.

—Tomo esta clara diferencia, ¿la enfermedad murió?

—Las enfermedades, como siempre, si no las curas, tienen recidiva. Así se llama en el ámbito judicial también ¿Qué quiere decir? Que por definición, el cirujano saca el mal cuando abre el cuerpo, del cuerpo social. Nosotros hicimos una intervención judicial que permitió descubrir no solamente los hechos individuales de delitos sino entender la enfermedad que arruinaba el país. El endeudamiento fuerte, la creación de un sistema de corrupción del poder. Descubrimos no solamente el mal específico y el tumor para sacar sino lo que había que hacer para evitar que volviese. El sistema político en vez de curar la enfermedad, curaron a los médicos, nos trataron a nosotros. Nos impidieron ir hacia adelante. En algunos casos llegando a matar a algunos jueces. En otros…

—El juez Falcone y tantos otros…

—Sí, sí..

—Esta es una enfermedad absolutamente política. Es creada y pensada en este sistema político que usted dice tiene estas malas relaciones. ¿Podemos decir que esta enfermedad depende mucho del poder que tienen los jueces, de esa magistratura que sea capaz de combatir la enfermedad?

—En Italia tenemos un gran mérito. Que la magistratura es totalmente independiente. Y donde no lo es, es porque no quiere serlo el magistrado. No porque se lo impide alguien. Es verdad que en Italia esa enfermedad se podía descubrir antes. Tanto es verdad que en los años 60 se hicieron filmes de la tangente. En el el 91 se hizo un film que cuenta "mani pulite". Lo sabían todos, hasta las piedras. Pero también es verdad que para combatir esta enfermedad hacía falta magistrados que tuvieran la independencia y la ejercitasen. Nosotros la ejercitamos hasta donde pudimos. El error que se comete es pensar que de la otra aparte solo teníamos políticos corruptos. El sistema estaba corrupto.

Se hizo en Italia el sistema muy importante de trenes de alta velocidad. Es un sistema que permite ir a 300 o 350 kilómetros por hora para llegar a varias ciudades. No lo hizo solo Italia sino en toda Europa. Se hizo en Alemania o en Francia. En Alemania se hizo con un costo de 9 millones de dólares. En Italia, 38 millones. Y el kilómetro es siempre el mismo.

—Quería subrayar algo que encuentro muy importante de lo que ha dicho. El juez que quiere aplicar esta medicina contra la corrupción solamente tiene que tener la voluntad de hacerlo. Si no lo hace es porque no quiere hacerlo.

– El juez que es independiente puede hacer lo que debe hacer. Lo puede hacer en los límites y de acuerdo lo que prevé la ley. En nuestro país, ¿qué pasó? Que había las normas que daban la posibilidad de combatirlo. Tanto es verdad que yo pude hacer la acusación no de manera ilícita o utilizando poderes que no tenía o cometiendo abusos de oficio. Cumplí simplemente mi deber.

—¿Encuentra similitudes con el "mani pulite" y la Argentina de hoy?

—Con el debido respeto por las instituciones, encuentro una particularidad interesante y distinta. En Italia había un sistema judicial que buscaba corregir la corrupción. El sistema político, no. En Argentina, al menos desde el 2015, he visto que el sistema político actual es el que tiene buena voluntad de combatir la corrupción y deseo que el sistema judicial colabore con esto. Para eso, la política debe salir absolutamente de la Justicia. Los jueces tienen que ser elegidos por concursos transparentes, por fuera de la política. Sin embargo, siento que hay grandes cambios hoy día en comparación con los anteriores gobiernos.

—Se suele decir que a la ciudadanía no le preocupa el tema de la corrupción si la economía del país anda bien. ¿Usted cree en eso de que los pueblos toleran a los que "roban pero hacen"?

—Yo no he encontrado un solo país en el mundo en donde el país vaya bien y haya corrupción. No comparto eso en absoluto. Si se combate la ilegalidad hay oportunidades para todos. No creo en eso de "Roban pero hacen". El que roba te da una migaja de pan, pero se queda con toda la panera.

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