
En los restaurantes de Libertador San Martín, la mayoría de las personas toma gaseosas, mate o agua mineral. No hay colillas en las veredas ni botellas en las góndolas. En la estación de colectivos, un cartel da la bienvenida con una advertencia: “Ciudad libre de humo - ley N° 9.862”.
Los sábados a la noche, los jóvenes se juntan a tomar mate. Tampoco se oyen las clásicas motos que recorren las calles céntricas de cualquier otro pueblo del país.
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El pueblo que creció al margen de cualquier manual
A 40 kilómetros al sur de Paraná, enclavada entre Diamante y Crespo sobre la ruta 131, esta ciudad de la provincia de Entre Ríos de unos 9.500 habitantes desafía cualquier idea convencional de pueblo argentino.

Libertador San Martín, conocida durante décadas como Puiggari, no para de crecer. Su población aumentó un 30 por ciento entre los censos de 2010 y 2022, cuando registró 8.499 habitantes. Hoy ronda los 9.500.
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El adventismo como arquitectura urbana
“Es un pueblo de 120 años muy ligado a la comunidad adventista”, dice Horacio Rizzo, rector de la Universidad Adventista del Plata (UAP). “Empezamos con un colegio chacarero y luego fuimos creciendo.”
Cerca de la mitad de la población profesa el adventismo del Séptimo Día, según Rizzo. En cualquier caso, esta religión es la columna vertebral que sostiene toda la lógica del lugar. Hay siete templos adventistas, entre ellos el de la Universidad, con capacidad para 2.500 personas.
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El vegetarianismo es popular dentro del adventismo porque sus fieles valoran la salud como un modo de honrar a Dios. “En el comedor de la Universidad no servimos carne”, confirma Rizzo. El cuidado, de todos modos, no arranca en la alimentación. Implica un estilo de vida que incluye el agua, el aire puro, el descanso y el alejamiento de toda sustancia que dañe el cuerpo.

Una universidad con estudiantes de 50 países
La UAP tiene más de 3.000 estudiantes, unos 1.000 de ellos extranjeros provenientes de distintos países de América Latina, y más de 800 alojados en el campus. “Ofrecemos 22 títulos en cuatro ramas", detalla Rizzo. Una es la formación teológica adventista. Otra es humanidades, otra es economía y la última es salud: medicina, enfermería y odontología, carrera que acaba de abrirse.
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Los tres motores del crecimiento de la ciudad son la UAP, el Sanatorio Adventista del Plata y el Centro Adventista de Vida Sana (Cavs), los tres privados y pertenecientes a la Congregación Adventista Mundial. El sanatorio ofrece medicina de alta complejidad con 55 especialidades, atiende casi mil consultas diarias y recibe pacientes de toda Entre Ríos, del resto del país y del exterior. El Cavs funciona como su anexo. Es un centro de salud y bienestar por el que desfilan semana a semana personas que buscan bajar de peso, dejar de fumar, abandonar el alcohol o simplemente descansar. Entre ellos, políticos, figuras del espectáculo, deportistas y empresarios.
En Libertador San Martín se la toman muy en serio. La enorme mayoría de los comercios no expende cigarrillos. Si por casualidad se percibe un lejano olor a tabaco encendido, los lugareños saben de inmediato que el consumidor no es del pueblo.
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Con el alcohol ocurre algo muy similar. Los bares están llenos, pero sin estridencias. Rizzo lo resume con precisión. “En el casco urbano no hay locales de venta de alcohol a menos de dos cuadras de un colegio o del sanatorio”, explica. En los últimos años aparecieron algunos kioscos y una licorería. Sin embargo, referentes del pueblo le contaron a Infobae que se “maneja mucho por delivery sin compra en el lugar”.

Los sábados por la mañana, día del culto, los habitantes se visten con sus mejores ropas y caminan hacia los templos. La mayoría de los negocios cierran desde el atardecer del viernes.
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“Conviven los comerciantes adventistas que cierran sus puertas del viernes a la tarde al sábado. Pero también, otros locales que si están abiertos - explica Rizzo-. La comunidad adventista los sábados en general se reúne para hacer trabajo comunitario y para acudir a los templos”.
La ciudad tiene 13 geriátricos y una escuela primaria con 550 alumnos. “Desde el adventismo impulsamos la relación con nuestros adultos mayores de toda la comunidad como espacio de aprendizaje desde la experiencia”, dice Rizzo.
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La oferta turística de una ciudad sin playa ni montaña
Con 800 plazas de alojamiento entre hoteles, hostels, hosterías, hospedajes y cabañas, Libertador San Martín mantiene entre un 75 y un 80 por ciento de ocupación durante todo el año. Su fortaleza son las visitas relacionadas con la educación y la salud.
Los sábados a la noche, la avenida 25 de Mayo se llena de jóvenes que van a los restaurantes o heladerías. “En general no se ve consumo de alcohol y hay una gran tranquilidad”, dice Rizzo. “Porque todo se basa en el respeto mutuo.”
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Poco espacio para el alcohol y el tabaco
Hay algunos kioscos que venden alcohol y una licorería frente a la municipalidad, aunque se ven pocos vecinos comprando. Funciona mucho el delivery para evitar la mirada de otros vecinos. La otra excepción es una estación de servicio sobre la ruta 131, casi en las afueras, donde sí se consigue alcohol y tabaco. En general, los pobladores de Libertador San Martín si huelen tabaco es porque algún forastero llegó al pueblo.
Micael Silva llegó a Libertador San Martín hace más de diez años para estudiar en la UAP. Lo que comenzó como una etapa de formación terminó siendo un proyecto de vida. Hoy es director del Diario El Libertador y desde ahí cuenta todos los días la transformación de una ciudad que, según él, sigue conservando una esencia difícil de encontrar en otro lugar.
“La universidad me dio una profesión y las oportunidades laborales que me permitieron desarrollarme y crecer en la ciudad. Con el tiempo elegí quedarme. Hoy formé mi familia acá porque valoro la tranquilidad, la seguridad y, sobre todo, los valores cristianos que forman parte de la identidad de Libertador San Martín.”
Hace poco se llamó a un concurso para diseñar la bandera de la ciudad, a propósito del aniversario que se celebra el 26 de septiembre. Un jurado analizó todas las propuestas. En todas aparecían los mismos tres elementos. La salud, la educación y el aspecto espiritual.
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