
Corrían los primeros meses de 1949 cuando J. Edgar Hoover recibió una llamada del editor jefe del International News Service, William Kinsey Hutchinson. El periodista tenía una sola pregunta para hacerle:
—¿Quién es el delincuente más buscado por ustedes, el peor entre los peores? —quería saber.
El todopoderoso jefe del Federal Bureau of Investigation (FBI) no necesitó consultar ningún archivo para darle la respuesta.
—Thomas James Holden —le contestó.
El delincuente de marras era un ladrón y asesino de larga trayectoria, que había comenzado su carrera criminal en la década de 1920 con el robo de un tren correo. Capturado en 1930, no tardó en fugarse de la Penitenciaría de Leavenworth, pero fue atrapado poco después en un campo de golf de Kansas City. En enero de 1949 estaba en libertad condicional cuando tuvo una fuerte discusión con su esposa y dos de sus cuñados. La cosa pasó a mayores y terminó matándolos a los tres. Consumado el triple crimen, huyó sin dejar rastros.
La pregunta de Hutchinson no era novedosa, porque hacía años que el FBI había acuñado una categoría, la del “enemigo público número 1”, para señalar al hombre más buscado por esa agencia federal. Entre los que tuvieron el dudoso honor de merecerla se contaban el asaltante de bancos John Dillinger, el mafioso Al Capone y el asesino Geroge “Baby Face” Nelson, el hombre que más muertes de agentes del FBI cargaba sobre sus espaldas. Pero esa vez, el dato que buscaba el periodista hizo germinar una idea en la cabeza de Hoover: la de elaborar un listado con los diez criminales más buscados y difundir sus nombres y sus fotografías a través de los medios de comunicación y en carteles que se distribuirían por todo el país.
Así nació la famosa lista de “Los diez más buscados” del FBI, publicada por primera vez el 14 de marzo de 1950 y encabezada, claro, por Thomas James Holden, que fue capturado 13 meses después gracias a un llamado telefónico de una persona que, precisamente, lo identificó por haber visto la fotografía difundida.
El recurso demostró muy pronto su eficacia, de los primeros diez integrantes de la lista, siete fueron capturados relativamente rápido. Además de Holden, el FBI pudo detener a Morley Vernon King, William Raymond Nesbit, Henry Randolph Mitchell, Omar August Pinson, Lee Emory Downs y Orba Elmer Jackson.
Desde entonces, el FBI la renueva todos los meses, quitando de ella a los muertos y a los capturados, e incluyendo nuevos nombres. En la actualidad, la elaboración de la lista requiere un proceso que comienza en todas las oficinas locales del FBI, que ofrecen nominaciones para la selección. En la sede central, un equipo revisa los nombres y los califica en base a dos criterios principales: 1) ¿Es alguien particularmente violento y una amenaza para la sociedad?, y 2) ¿Existe una expectativa razonable de que la publicidad conduzca al arresto de la persona? Además, para poder ser incluido en el listado, se debe conocer el nombre del sospechoso, tener fotografías disponibles y contar con órdenes de arresto emitidas. Por eso nunca figuraron en ella criminales famosos como Unabomber, el Asesino del Zodíaco y los francotiradores de Beltway.

Los más famosos
Una de las características de la lista de los más buscados es que no es un ranking. Es decir, no van del uno al diez por orden de importancia, a todos se los busca por igual. Entre quienes integraron ese selecto club criminal muchos son delincuentes y asesinos legendarios. En ese sentido, Thomas James Holden se ha ganado un lugar en la historia por ser el primero en encabezarla. Pero hay más: Ruth Eisemann-Schier fue la primera mujer de la lista, a la que fue incorporada en 1968. Ella y su novio fueron acusados del secuestro de una joven de 20 años a la que enterraron en una caja para luego exigir un rescate de 500.000 dólares. La chica fue desenterrada 83 horas después y Eisemann-Schier y su pareja fueron identificados y arrestados cuando la policía encontró abandonado el auto que habían utilizado en el secuestro. Desde entonces, otras diez mujeres integraron, en diferentes momentos, el listado de los más buscados.
Leslie Isben Rogge se convirtió en fugitivo al escapar de la Penitenciaría de Leavenworth sobornando a un guardia. De nuevo en libertad, pasó del robo de autos al robo de bancos. Sin embargo, se entregó a la Embajada de Estados Unidos en Guatemala el 19 de mayo de 1996. Las autoridades guatemaltecas lo buscaban tras ser identificado por una persona que lo reconoció en la lista publicada en el sitio web del FBI. Fue el primer fugitivo de los Más Buscados capturado con la ayuda de internet.
James Earl Ray fue el primer hombre en figurar dos veces en la lista de los más buscados. Primero por el asesinato de Martin Luther King en 1968. Fue capturado dos meses después cuando un agente de aduanas del aeropuerto de Heathrow reconoció su alias en la lista de personas buscadas. Volvió a ser incorporado en 1977, cuando escapó de una cárcel en Tennessee. Cuando volvieron a atraparlo, se le agregó un año a su condena, elevándola a cien años.
El asesino en serie Ted Bundy también estuvo incluido en dos oportunidades. La primera vez en 1975, cuando se lo buscaba por 18 asesinatos; la segunda, en 1977, luego de escaparse del tribunal donde estaba siendo juzgado. Antes de que lo atraparan nuevamente cometió tres asaltos y dos asesinatos más.
Osama bin Laden figuraba en la lista mucho antes de planear la tragedia del 11-S. Se convirtió en uno de los más buscados en 1993 por un atentado con bomba en Mogadiscio que mató a 18 estadounidenses y por el primer atentado contra el World Trade Center, que cobró la vida de seis personas. También fue responsable de otros atentados contra bases militares y embajadas estadounidenses en Oriente Medio, que causaron la muerte de unos 250 estadounidenses.
Billie Austin Bryant fue el que menos tiempo pasó en la lista. Condenado por robo a un banco, escapó de la custodia y mató a dos agentes federales. Mientras el FBI lo incorporaba al listado de los más buscados, se escondió en el ático de una casa cercana. El dueño de la casa oyó ruidos, llamó a la policía y Bryant fue arrestado cuando apenas llevaba dos horas en la lista.
Eugene Palmer es todavía hoy el hombre de mayor edad en ser incluido. Su nombre y su foto aparecieron en 2019, siete años después de que asesinara a su nuera. Hoy tendía 86 años y continúa prófugo.
William Bradford Bishop golpeó brutalmente a su esposa, madre e hijos hasta la muerte y desapareció en 1976. En los años siguientes, varios testigos afirmaron haberlo visto en distintos países. Sin embargo, no fue añadido a la lista hasta 2014, cuando el FBI obtuvo foto actualizada para facilitar su captura. No se encontró ninguna pista y dos años después, fue eliminado de la lista. Hoy tendría 89 años y no se sabe si está vivo o muerto.
Víctor Manuel Gerena es el criminal que más tiempo permaneció entre los diez más buscados. En septiembre de 1983 perpetró un robo a mano armada y se llevó 7 millones de dólares de un camión blindado de Wells Fargo, la empresa donde trabajaba. En ese momento fue el mayor robo de dinero en efectivo de la historia de Estados Unidos. Fue incorporado a la lista el 14 de mayo de 1984 y eliminado de ella el 31 de marzo de 2007, luego de 25 años, 10 meses y 27 días, cuando lo dieron por muerto.

La lista actual
Cualquiera que entre hoy a la página web del FBI no tendrá dificultades para encontrar los nombres, las fotos y los antecedentes de los diez más buscados, así como las recompensas que se ofrecen a quienes proporcionen información que permita capturarlos. Al tope de la página se puede leer una advertencia: “Esta información puede copiarse y distribuirse; sin embargo, cualquier alteración no autorizada de cualquier parte de los carteles de los Diez Fugitivos Más Buscados del FBI constituye una violación de la ley federal (Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 709). Quienes realicen o reproduzcan estas alteraciones estarán sujetos a enjuiciamiento y, de ser condenados, a una multa o pena de prisión de no más de un año, o ambas”.
La primera fotografía que aparece es la de Samuel Ramíres Jr., acusado de fuga ilegal para evitar el procesamiento, asesinato en primer grado, asesinato en segundo grado, e intento de asesinato en primer grado. La recompensa es de un millón de dólares. “Debe ser considerado armado y peligroso”, se advierte en letras rojas. Lo sigue Omar Alexander Cárdenas, buscado por asesinato y fuga ilegal. En su caso también hay videos de su fuga y se ofrece un millón de dólares de recompensa. También se lo considera “armado y peligroso”.
A Yulan Ardonai Archaga Carias, el tercero de la nómina, se lo busca por conspiración para la Extorsión, según la ley Rico; conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y conspiración para poseer ametralladoras. En su caso, la recompensa es mayor, cinco millones de dólares, pero también es mayor la advertencia, ya que se lo “debe considerarse armado y extremadamente peligroso”.
“Debería considerarse armado y peligroso y en riesgo de vuelo internacional”, se advierte sobre el cuarto de la lista, Fausto Isidro Meza-Flores, a quien se supone escondido en México. Se lo busca por “conspiración para fabricar y distribuir quinientos gramos o más de metanfetamina, distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, distribuir un kilogramo o más de heroína y distribuir mil kilogramos o más de marihuana para su importación a los Estados Unidos; uso y posesión de un arma de fuego”. La recompensa es alta: cinco millones de dólares. La misma cifra se ofrece por Giovanni Vicente Mosquera Serrano, el quinto en orden de aparición, considerado uno de los líderes del Tren de Aragua y requerido por la Justicia por conspiración para la distribución internacional de cocaína y proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera, entre otros cargos.
La única mujer en la lista actual es la búlgara Ruja Ignatova, de 45 años, buscada por conspiración para cometer fraude electrónico, fraude electrónico, conspiración para cometer lavado de dinero, conspiración para cometer fraude de valores y fraude de valores. Según el FBI, su incorporación a la lista se debe a “su presunto liderazgo de un plan de fraude masivo que afectó a millones de inversores en todo el mundo”. La recompensa es de cinco millones de dólares.
Desde su creación, la lista de “Los más buscados” ha mostrado un alto grado de eficacia. “La usamos como una combinación de herramienta de investigación y campaña publicitaria para básicamente hacerle saber a los estadounidenses, primero, que estos son criminales que están entre ellos y que estamos tratando de encontrarlos y, segundo, que nos gustaría mucho que tuvieran alguna información que pudieran compartir con nosotros”, explica el historiador del FBI John Fox. Y recuerda una frase de un artículo publicado en 1953, cuando el programa recién comenzaba, pero que conserva toda su vigencia: “Es difícil convertirse en miembro del club de los ‘más buscados’, pero aún más difícil es seguir siéndolo, porque se los atrapa rápidamente”.
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