
Con la máscara para soldar puesta, empuñando una motosierra o con anteojos de seguridad, Luis Escobar (31) puede estar grabando un tutorial muy completo de carpintería, o bien actuando frente a cámara para entretener a la audiencia. “Sacala del ángulo Centennial. -No puedo controlar a Tuca. -¿A quién? -A tu carpintero mamee”, dice en una publicación de su Instagram enfundado en un traje con anteojos negros. El carpintero influencer se toma este tipo de licencias para hacer su show. Y por eso lo siguen. Nada de posteos y tutoriales aburridos: el oficio se enseña tomando mates lavados, con buena música de fondo, que puede ser soul, R&B, un hip hop suave, mientras se habla también de cualquier tema. ¿Quién dijo que solo los programas de cocina pueden hacerlo?
La plataforma de excelencia de Luis Escobar es YouTube (Proyecto Mueble), que vio crecer de manera imparable su número de seguidores durante la pandemia. “Como no había nada para poder disfrutar, la gente empezó a poner linda su casa. Lo que más me pidieron fue por el home office cómo armar zonas de trabajo en la casa, con escritorios funcionales.” Actualmente tiene 616 mil suscriptores que le piden contenido nuevo. Quienes lo siguen no solo piensan en construir una mesita de luz. Están quienes armaron su propio emprendimiento y aprenden como él, a base de tutoriales.
Luis Escobar no nació con vocación de carpintero. Sí de comunicador, porque estudió marketing y publicidad. Intentó ingresar a ese mundo reservado para pocos, que pensó en un momento que iba a ser suyo. Sus trabajos iniciales habían obtenido premios (Diente, Obrar y Fiap). “Pensaba que con eso iba a entrar a una agencia con algo fijo. Para iniciar también tenía que empezar por una pasantía y me frenó porque ya estaba trabajando. Era grande”. Tampoco le cerraban los horarios. Los estudios los pagó con su trabajo en embotelladoras de gaseosas. Hacía la preventa. Sus clientes estaban contentos, pero se quedó sin trabajo porque la empresa bajó la persiana.
En paralelo, Escobar había empezado a armar un pequeño taller de carpintería, que era su hobby. Había descubierto que un vecino tenía un garaje en desuso. Así que se lo alquiló y lo puso a punto. “Hasta ese momento todo lo que había aprendido había sido por YouTube para hacer mis propios muebles. Todo como autodidacta, en base a prueba y error. Tenía pocos muebles y poco dinero”. Cuenta además que era muy poco el contenido en español, y que los de España incluían maquinarias que acá con se consiguen. Aprendió con videos en inglés, incluso ruso… mirando cómo lo hacían.
Y así se hizo para su dúplex, en el que vive con su pareja Antonella, varios muebles mientras filmaba en ese pequeño espacio un paso a paso de manera artesanal. Se hizo una mesa ratona para el living con pallets que le habían regalado de la fábrica en la que trabajaba; un rack para el televisor y un placard para la ropa. Después le llegaron encargos y también los fue filmando. En esos tiempos, los contenidos no representaban ningún ingreso. Era la manera de empezar. Y Youtube se convirtió naturalmente en su plataforma porque los videos son largos. La carpintería requiere tiempo.
“Desde 2018 que vivo de esto. Cuando nos echaron a todos del trabajo, la indemnización me sirvió para equipar el taller de carpintería y dedicarme al contenido. El miedo era total, mientras iba invirtiendo, porque no sabés qué va a pasar, no sabés si va a funcionar. Lo único que sostenía el trabajo era la fe y la constancia”, explica sobre el momento en que decidió arrancar solo con su proyecto y vivir de eso.

“Al principio hacía los videos con vergüenza, hablando lento. Hacía todo yo”, explica sobre las primeras grabaciones. Filmaba, editaba y hasta mezclaba la música de fondo, de forma muy artesanal en base a lo que aprendía en tutoriales. Con la llegada de la pandemia, su modalidad de trabajo cambió de forma rotunda. Aumentó la audiencia, llegaron los sponsors y armó equipo para manejar el negocio. “De estar solo pasamos a ser cinco. Contraté filmador, editor, alguien para las redes sociales. Fue de golpe. Me lo pedía el trabajo”.
Luis sabía que tenía algo novedoso entre sus manos y que había un lugar vacante en la Argentina para lo suyo. Y capitalizó todo lo que sabía como vendedor y publicista. Le puso mucha creatividad, jugó con los planos y movimientos de cámara. “Hice una mezcla de blog, tutorial y videoclip y lo puse todo en una licuadora”, grafica el influencer, que es un hombre inquieto. Cuando la carpintería que era un hobby pasó a convertirse en su trabajo, se buscó otro: la música. “Estoy estudiando canto en una escuela de música, dedicada a géneros afroamericanos, de los 50′s, soul, jazz, blues, todo ese estilo. Y armamos una banda que se llama La Isla del Soul. Desde marzo estamos ensayando, haciendo covers, todavía está muy verde”.
Su brazo tatuado también hace referencia al mundo afro. Son rostros indígenas de África, Asia y América, inspirados en un mural que vio en Río de Janeiro, que se llama Todos somos um. Cuando nos fuimos de luna de miel con Antonella vi ese mural, me encantó y decidí tatuármelo en el brazo.
Cuenta Luis que a veces se cruza con su público por la calle. Le agradecen que existan estos tutoriales para aprender en español. Otros, haber aprendido la profesión. “Gracias a vos me dedico a esto”, le dicen. “El público es súper agradecido”, asegura. Sabe perfectamente quienes lo miran. Gente de entre 25 y 60 años. Los más jóvenes todavía no están muy interesados en la carpintería, que lleva mucho tiempo y muchas herramientas.
“Cuanto más tiempo le dedicás a este oficio, más dinero podés ganar. Las horas de dedicación van a dar sus frutos. Todos los carpinteros están con mucho trabajo y la agenda ocupada”, enfatiza. Y agrega: “Con este oficio se puede ser sostén de familia”.
Hace un tiempo el influencer tiene un taller más amplio que le permite trabajar mejor. Ya no toma más pedidos porque tiene cerrada la agenda para el resto del año. Uno de los proyectos que le encargaron es trabajar en un loft que un cliente está remodelando. También le encargaron un trabajo un tanto raro: tematizar una habitación con paneles, inspirados en Star Wars.

El influencer trabajó unos meses el año pasado como jurado en el programa de televisión Hogar dulce hogar, conducido por Eugenia Tobal en Canal 13 y que fue levantado por falta de rating. Le gustó mucho la experiencia y cree que si hubiese tenido un mayor presupuesto le hubiese ido mejor.
Su sueño es un contenido mayor, con formato de serie de 8 capítulos para una plataforma digital. Sería sobre la construcción de un motorhome para viajar por el país. También le interesan formatos más televisivos en los que pueda participar el público.
Mientras tanto, ofrece nuevos contenidos en todas sus redes. Luis se debe a su público del mundo digital.
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