El hacker argentino está detenido desde el año pasado y fue extraditado a EEUU
El hacker argentino está detenido desde el año pasado y fue extraditado a EEUU

Les ofrecía a sus clientas un servicio a través de distintas páginas de internet con la promesa de conseguir "amores imposibles", "retirar amores tormentosos" y hasta "recuperar a la pareja que las abandonó". Después de convencerlas y cobrar un valor que oscilaba entre los 250 y los 300 dólares a cada una por el trabajo, el "hechicero online" les pedía videos, fotos y audios eróticos como parte de un supuesto ritual que las ayudaría a lograr los objetivos sentimentales que buscaban. Ya con el material y el dinero en su poder, comenzaría el embrujo. Sin embargo, lo que ocurría después de esto era que al poco tiempo un desconocido se ponía contacto con ellas y las chantajeaba para que le pagaran más dinero en dólares a cambio de no hacer públicas las imágenes sexuales.

Así era el modus operandi de Ariel Boiteux (35), un hacker argentino conocido como el "Brujo Vip", que llegó a estafar a unas 200 mujeres de varios países y obtener una suma cercana al millón de dólares en solo dos años. El delincuente no estaba solo. Según la investigación, era el cerebro de una banda de al menos seis estafadores que operaban detrás de tres páginas web: amarres.com, amarre.com y brujovip.com, todas dadas de baja en la actualidad.

El delincuente tras ser detenido
El delincuente tras ser detenido

Boiteux es un ingeniero informático que vivió en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de San Juan. Después se mudó a Paraguay, donde estableció su centro de operaciones hasta que cayó a fines del año pasado tras una denuncia formal que hicieron dos mujeres del estado de California y que dio inicio a una investigación de las autoridades de Asunción.

Dentro de los detalles divulgados, se conoció la forma en la que la organización recibía el cobro. Después del chantaje, el "Brujo Vip" les daba la orden a sus víctimas de que transfirieran el dinero a través de Western Union. Muchas veces las obligaba a que dividieran el monto pues la compañía de envío de dinero controla los envíos que superan los 2.000 dólares. De hecho, se supo que en una oportunidad una mujer pagó hasta 25.000 dólares para evitar que difundieran sus imágenes.

Tras el caso de las dos estadounidenses, la policía de Paraguay se dio cuenta del alcance de la banda. En agosto del 2017 llegó a ese país la denuncia de la agencia federal norteamericana Homeland Security Investigations (HSI). De acuerdo con el exhorto, desde al menos junio de 2015 y hasta noviembre del 2017 Boiteux estuvo involucrado en una conspiración para operar un esquema de extorsión. De acuerdo con la agencia, una de las californianas no consiguió el dinero de la extorsión y pagó el precio: la banda del "brujo" publicó un video de ella con contenido sexual. Las mujeres que cayeron en sus redes abarcan grandes latitudes. México, Guatemala, República Dominicana, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, España, Suiza e Italia fueron los otros lugares a los que su red de engaño llegó.

A Boiteux lo detuvieron en noviembre del año pasado en Ciudad del Este, después de una emboscada que le hicieron los investigadores cuando iba a cobrar un nuevo giro de Western Union junto a un menor de 15 años. La fiscal de la Unidad Especializada en Delitos Informáticos, Irma Llano, imputó al hermano del líder de la banda, a la esposa y la madre porque ellos eran quienes "cobraban parte de los giros de dinero".

En junio luego de estar siete meses preso, Boiteux fue extraditado desde Paraguay por pedido del Tribunal del Distrito Sur de California por la estafa contra las dos mujeres que sirvieron como puntapié inicial para el desmantelamiento de la organización. Cuando vio que podría ser enviado a los Estados Unidos, el hacker hizo una huelga de hambre para evitar la extradición y hasta se cosió la boca con alambre. Su último recurso no sirvió y ya viajó.

Ahora sostiene que sufrió un brote psicótico y sus abogados buscan que lo declaren inimputable. El juicio fue suspendido hasta que los peritos determinen si sufre o no de algún trastorno mental.