"Creo que tuve un poco de suerte": el relato del surfer argentino que fue atacado por un tiburón

Alejandro Travaglini contó detalles de lo ocurrido en las costas de Australia

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Alejandro Travaglini en compañía de
Alejandro Travaglini en compañía de su familia. Deberá ser operado por segunda vez para curar sus heridas

"Todo lo que podía pensar era en deshacerme de esa maldita cosa y volver a la orilla", describió Alejandro Travaglini, el surfer argentino que sobrevivió a un ataque de tiburón blanco en Australia. Lo dijo desde una cama de habitación del hospital Royal Perth, antes de someterse a una segunda intervención que limpie y cure las heridas de sus piernas.

Fue atacado por el animal a las 8:30 de la mañana del lunes en la playa Cobblestones en Gracetown, al sur de Perth y sobre las costas del océano Índico. Trabajaba en la coordinación del equipo de Surfing WA que gestiona la realización del Margaret River Pro, una cita perteneciente al calendario de la World Surf League. Sintió un dolor intenso en el muslo: era la mordida de un tiburón.

Su recuerdo es confuso, lo calificó de "borroso". "Sentí que me picaba una vez y me arrastró un poco. Se soltó y comencé a usar mi tabla como una especie de escudo para evitar que vuelva a morderme, pero cambió y me mordió en la otra pierna", explicó en diálogo con la televisión australiana. El dolor inicial fue despojado por una inyección de adrenalina que le motivó la lucha. Dominado por la impotencia y el espíritu de supervivencia, se defendió con gritos, puños y la tabla como escudo.

Es el hijo de Alejandro
Es el hijo de Alejandro “Chiquito” Travaglini, un ex jugador de rugby que llegó a jugar en los Pumas

Los golpes contundentes desairan al animal y otorgan tiempo de escape. "Todo lo que podía pensar era en meter la tabla en la boca, quitar esa correa y nadar lejos", reveló. Advirtió que un amigo suyo le había gritado para que se desprendiera de la tabla: "Al mismo tiempo recuerdo haber visto al tiburón frente a mí y dio la vuelta y casi abrió la boca". En ese instante, el océano obró a su favor: una ola y la ayuda de su amigo lo devolvieron a la costa luego de que el tiburón le propiciara tres mordidas: muslo izquierdo, rodilla derecha y pantorrilla izquierda. Definió a la ola que lo salvó como "un regalo del cielo".

Adam Kennedy, su compañero, describió la dramática escena: "Esta cosa era un gran tiburón y quería comérselo. Luchaba literalmente por su vida. Gritaba y golpeaba. Fue hacia él tres o cuatro veces". Cinco surfistas habían advertido la presencia de un tiburón en la zona horas antes del ataque a Travaglini. Una hora después del primer avistamiento volvieron al agua pensando que se había ido: "Nadie podía verlo, todos estábamos mirando las aguas y no había nada. Obviamente fue una mala decisión".

Alejandro Travaglini nunca perdió el
Alejandro Travaglini nunca perdió el conocimiento. Se recupera de manera favorable en el hospital de Perth (Twitter)

El argentino narró que segundos antes del hecho, un amigo suyo, que estaba cerca, se asustó: "Dijo 'ahí está'… y comenzó a remar". "Instintivamente empecé a hacer lo mismo, comencé a remar hacia la orilla y dos segundos después sentí que algo me atrapaba. Me mordió la pierna izquierda y comenzó la lucha", relató.

Una vez en la playa, luego de que la ola y otro surfer lo hayan rescatado, sabía que algo estaba mal en él. "Cuando me sacaron del agua miré hacia abajo y tuve una idea de lo que estaba sucediendo. Y decidí que no volvería a mirar hacia abajo", confesó. En la costa fue rápidamente asistido por sus compañeros, quienes le realizaron un torniquete preventivo y técnicas de primeros auxilios. Fue trasladado en helicóptero al hospital de Perth, ubicado a 270 kilómetros, donde fue operado. Nunca perdió la consciencia y su estado es estable. El primer mensaje que divulgó fue de agradecimientos: "Sólo quiero agradecerles a las leyendas que me ayudaron en la playa".

Alejandro Travaglini vive hace once
Alejandro Travaglini vive hace once años en Australia con su mujer y sus dos hijos

Alejandro -nació en San Isidro hace 37 años y vivió los últimos once en Australia- contó que antes de que llegara el helicóptero pidió hablar con su mujer y sus dos hijos. "Fue una llamada telefónica difícil de hacer, pero fue muy bueno para mí hablar con ellos. Evité decirles que me había mordido un tiburón. Les dije que estaba muy malherido y que me hicieron un par de cortes en la pierna, pero no quería preocuparlos demasiado".

En compañía de su familia, aseguró que volverá a surfear y buscará que su caso estimule la investigación sobre el comportamiento de los tiburones, a efectos de encontrarle una solución al creciente número de ataques de tiburones a surfistas. Su foco está en el desarrollo de dispositivos disuasivos. Todavía está sorprendido por haber sobrevivido al ataque. Por eso su agradecimiento genuino a los que hicieron posible su presta intervención quirúrgica. Dijo que cree que tuvo suerte: "Solo era un tiburón de tres o cuatro metros. Creo que si hubiera sido realmente grande me hubiera llevado".

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