El Paseo del Bajo es una de las obras más importantes de la gestión del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. No sólo por los 650 millones de dólares que cuesta el proyecto para enlazar las autopistas Buenos Aires-La Plata, 25 de Mayo e Illia, sino también porque se concretará una iniciativa anunciada por varias administraciones porteñas.

La traza del Paseo del Bajo comenzará al sur de la Ciudad, en el empalme con las Autopista 25 de Mayo y la autopista a La Plata, desde donde partirán ramas de vinculación que se construirán con la tipología de viaductos. A continuación, la traza comenzará a descender para transformarse en una trinchera semi-cubierta, entre las avenidas Moreau de Justo y Huergo/ Madero, hasta Córdoba. Por allí circulará el tránsito pesado, mientras que en superficie lo harán los automóviles.

Luego de un sector a nivel de intercambio con la Terminal de Ómnibus de Retiro, continuará en un viaducto elevado sobre la avenida Castillo, hasta su empalme Norte con el Puerto Buenos Aires y la Illia, a la altura del peaje. Por debajo irá el tránsito liviano.

"Paseo del Bajo brinda dos soluciones importantísimas para la vida cotidiana de los vecinos pero también de los que visitan la Ciudad: quitar el tránsito pesado de la superficie mejora el entorno del Bajo porteño eliminando la pared de tráfico en el horizonte del río, beneficiando el ambiente reduciendo la emisión de gases y generando espacio verde y público encima. Para los choferes y viajeros, reduce casi en 40 minutos el ingreso a la Ciudad", indicó a Infoabe Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte porteño que asegura que las obras estarán listas en dos años.

"Una de las principales partes del futuro Paseo del Bajo es el muro colado, que vendría a ser las paredes del sector de la autopista que estará bajo tierra. Esta estructura ya está ejecutada en más del 40%", indicaron en el gobierno.

Los trabajos avanzan en distintos frentes y dentro de un mes comenzará a construirse el tramo elevado en viaducto que correrá paralelo al puerto de Buenos Aires. Además de las complicaciones de tránsito y de las quejas de la cámara que agrupa a los bares y restaurantes de Puerto Madero, el gobierno porteño también suma críticas por parte de algunos expertos de la mesa de urbanización de las villas 31 y 31 bis, en Retiro.

"En los sectores donde el Paseo del Bajo toma altura y se convierte en viaducto ya se ejecutaron el 20% de las columnas que sostendrán la autopista y en febrero comenzará el montaje de los dinteles, que son las estructuras que permitirán sostener las vigas de hormigón que soportarán el tablero de la autopista", detallaron en la cartera.

Javier Fernández Castro, arquitecto y uno de los artífices del proyecto original de urbanización de las villas 31 y 31 bis explicó a Infobae: "El proyecto del Paseo del Bajo se aprobó y se analizó separado de la urbanización y deberían haberse estudiado en conjunto. Cuando se aprobó el proyecto urbanístico sólo se tuvo en cuenta para el impacto ambiental los terrenos de la ex YPF que están deshabitados, pero en el futuro habrá allí viviendas sociales y la sede del Ministerio de Educación. Ahora quedarán a metros de una vía rápida, como funcionará el viaducto elevado".

Fernández Castro indicó que, si bien la urbanización implica un desvío de la Illia y crea un parque lineal, los habitantes seguirán viviendo entre dos vías rápidas. "Los vecinos estarán encajonados y no hay un estudio de impacto", sostuvo el experto en la audiencia pública por la urbanización de los barrios en la Legislatura porteña hace tres semanas.

En el gobierno y en AUSA, la empresa estatal a cargo de la obra, desestiman estas críticas ya que aseguran que se hicieron los estudios y que habrá una superficie verde de amortiguación de los ruidos que pueda generar el tránsito pasante o la contaminación atmosférica.

Según el plan oficial, la solución urbanística más de 25.000 autos particulares y vehículos pesados atraviesan todos los días el centro porteño y podrán unir el Norte y el Sur bonaerense sin ingresar en él. La obra también sumará 60.000 m2 de espacios verdes.

Mientras los trabajos están en ejecución son un dolor de cabeza para los automovilistas y para algunos empresarios gastronómicos que trabajan en el barrio de Puerto Madero.

Verónica Sánchez, presidenta de la Cámara de Restaurantes de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares y Cafés sostuvo: "Puerto Madero es la insignia de la gastronomía y el turismo, es el lugar por excelencia donde los turistas que llegan a Buenos Aires van a comer carne. El corredor de Alicia Moreau de Justo tiene 45 restaurantes que emplean a 2049 empleados".

"El Gobierno de la Ciudad lleva adelante la obra del Paseo del Bajo, algo que celebramos porque era necesaria ya que era un caos transitar por Alicia Moreau de Justo. La realidad es que hoy el caos es tres veces mayor debido a que entró en una etapa de descoordinación que es contraproducente. Basta pensar en la experiencia que se lleva el turista al que le dijeron que vaya a Puerto Madero y se encuentra con ese caos", dijo y en la cámara indicaron que se trabaja en conjunto con el gobierno para intentar disminuir el problema.

"El Paseo del Bajo es una de las obras en las que implementamos trabajo en horario ampliado para llegar en tiempo y forma, minimizando el impacto que toda obra de esta envergadura tiene en el tránsito cotidiano. Estamos ahora aumentando los turnos nocturnos para poder llegar a tener los obradores trabajando constantemente", indicó Moccia.