Estudió teatro, letras y eligió la locución pensando en tener un plan B por si el original no funcionaba. Pero funcionó y funciona y muy bien. La actriz hoy brilla en Telefe, donde acaba de terminar de grabar la segunda temporada de Loco por vos, mientras analiza nuevas propuestas. Pese a todo, sueña con un programa de radio.
La hija de la diseñadora Clara Ibarguren creció disfrazándose con telas y muestras de ropa con las que jugaba a componer personajes. Si bien pasó por varios programas como Los únicos, Malparida, Los exitosos Pells, Los Roldán y Laboratorios Dormevú, entre otros, la consagración llegó de la mano de Solamente vos, donde interpreta a la particular hermana de Adrián Suar.
Las demostraciones de afecto del público llegaron de la mano de éxito, pero no le resultaron sencillas. No por creérsela, sino por una suerte de fobia que la lleva a elegir pasar desapercibida. Su vida alterna entre el trabajo en Buenos Aires y los "puentes aéreos" -como elige llamarlos-, para instalarse en Madrid cuando la profesión se lo permite. En la capital española disfruta del anonimato y de su curiosa pasión por escuchar charlas ajenas en cafés o transportes públicos.
Cuando llega al estudio y a la redacción de Infobae no disimula su sorpresa: "¿Cómo pueden trabajar así? Yo estaría todo el día boludeando con el de al lado".

—¿No tuviste nunca experiencia de trabajo en oficina?
—No. Viví en España durante tres años -de los 19 a los 22-, y trabajé en un despacho que era de cobro a morosos, pero estaba sola. Después, cuando trabajé con mi madre, estuve en el área de sótano, que era donde recibía la mercadería y la distribuía a los locales.
—¿Se llamaba "área de sótano" porque era en un sótano literalmente?
—Sí y además yo le puse "sótano" e instauré que levantaba el teléfono y decía "sótaaaano"… Siempre trataba de ponerle humor a todo.
—¿Desde cuándo el humor?
—Imagino que desde el día uno. Vi adónde me habían traído al mundo y tuve que echar mano rápidamente al humor.
—¿De qué sentís que te salvó?
—Me salva todos los días. Me río muchísimo. Sobre todo de mí misma. Soy mi chiste favorito, hacerme autobullying es un poco lo que me permite trabajar en mí. En mi vida tengo algunas cosas que no son muy graciosas en mi vida y el humor me ha ayudado a lidiar con eso.
—¿Es verdad que le hacías stand up a tu analista?
—¡Ay, sí! Le mandamos un beso, porque me estafaba un poco. Fui un montón, como siete años. Si él no se reía, era una sesión perdida para mí, un fracaso. Antes de entrar armaba más o menos cómo contarle tal cosa.
—Agotador.
—Agotador, inútil, todo pésimo. Igual nos reímos muchísimo, esto hay que decirlo. Algunas cosas, por supuesto, que trabajamos. Él es un genio total. Pero en un momento me di cuenta de que estaba laburando más que él. Entonces fui a otro y le conté este problema y fui directo a diván. Era muy frustrante, porque quería saber la reacción del público. A veces le decía: "¿Estás despierto?", "¿Estás con la compu?", "¿Estás chateando?". Me analicé toda la vida, desde los 9 y siempre con hombres, ahora quiero tener una analista mujer.

—¿Te sigue gustando escuchar charlas ajenas?
—Siempre. Me fascina.
—¿Dónde las escuchás?
—En los bares. Soy muy fóbica, entonces me cuesta un poco. Paso varios meses del año en Madrid, cuando no estoy trabajando acá. Ahí soy muy libre. Voy a los bares, me siento en una mesa… o en el transporte público. Y puedo escuchar muchísimo. No me dan ni pelota, nadie me mira. O no me siento mirada.
—¿En Buenos Aires te miran mucho?
—Tampoco es que soy Madonna acá. Pero uso el transporte público y me siento observada, entonces a lo mejor voy con un auricular o leyendo, mirando para abajo. No puedo estar tan atenta porque siento que enseguida se complica, me empiezan a mirar a mí. No se me da tan fácil el voyeurismo acá, pero es algo que me gusta mucho.
—¿Cómo es tu vida cuando estás en España?
—Tengo muchos amigos. Siempre tuve un gran amor por la cultura española, también por la mexicana, por la iberoamericana en general…
—¿Te quedarías a vivir allá?
—No sé si a vivir otra vez, me gusta la idea de andar yendo y viniendo. Me surgieron un par de posibilidades de trabajar en España y justo estaba grabando acá la segunda temporada de Loco por vos, así que no lo pude compatibilizar. Pero sí, es probable que en algún momento me instale allá.
—Hablaste de Loco por vos recién y te conocí como chica Pol-Ka. ¿Cómo fue la experiencia del pasaje?
—Me sigo considerando una chica, porque hay algo de todo lo que dejé ahí muy mío: mi tiempo, mi creatividad, mis afectos. En Pol-Ka me pasaron millones de cosas… Fueron cinco años que viví ahí adentro, pegué una tira tras otra. Tengo un vínculo de mucha gratitud, de mucho afecto. Me hice muchos amigos, incluso con Adrián tengo una relación de amistad.

—Pero llegó el pase a Telefe.
—El pase a Telefe justo me tocó en un programa con amigos de toda la vida. Tuve mucha suerte. Tengo miles de amigos que tuvieron experiencias desagradables o fallidas, más incómodas; yo siempre me encontré con gente que trabaja con mucho amor y con mucho humor.
—¿Qué cambió con la fama?
—Me cambió algo de la personalidad. Yo era mucho más extrovertida, me volví bastante para adentro.
—¿Seguís padeciendo el reconocimiento en la calle?
—No consigo naturalizarlo. Me rebelo, me resisto a que sea una regla del juego. No soy imbécil, entiendo que entrás a la casa de las personas y que ellos, como me pasa a mí, creen que te conocen… Pero, en realidad, las personas solo me conocen a través de mis personajes.
—Debe haber un lado lindo de la fama.
—Me han pasado cosas lindas, que también quiero decir, no quiero ser ingrata. Una vez, una mujer me hizo llorar cuando me contó que estaba atravesando un tratamiento para el cáncer muy jodido y me dijo que me había venido a agradecer: miraba Solamente vos y todas las noches yo la hacía reír. Te lo digo hoy, que hace cuatro años de esto, y me sigue conmoviendo. Hice reír a una persona que la estaba pasando como el culo y está buenísimo. No salvo vidas, mi trabajo es súper efímero, empieza y termina, muere.
—Quizás hay algo en esta fobia que puede tener que ver con la sensibilidad y con cómo te llega esto que transmite ese amor. Porque la gente que te esperaba en la puerta de Pol-Ka era gente que te quería, que buscaba la foto.
—Sí, obvio, y que te dejan regalos. Pero yo me quiero morir porque "No, por favor no gastes plata en dejarme unos chocolates". No sobredimensionemos el trabajo que hago. No salvamos vidas. Creo que a mí me sirve más el trabajo actoral que al público, porque a mí me ayuda a conocerme, a crecer como persona. Yo aprendo cosas poniéndome en otros zapatos.
—La locución fue un plan B en tu vida por si no salía lo otro. ¿Dejaste de sentir que necesitás un plan B?
—No, para nada. De hecho, tengo unas ganas de hacer radio que me muero. Tengo ganas de usar el plan B cuanto antes.
—Pero eso tiene que ver con el placer y con el disfrute, no con el temor a quedarte sin trabajo. ¿Ya te sentís bien plantada en la profesión?
—No, para nada.
—Es una profesión muy difícil en cuanto a la inestabilidad de depender de un proyecto que se termina y tiene que empezar otro. Hay quien eso lo disfruta y hay quien lo padece.
—Estoy aprendiendo a no padecerlo. Nosotros vamos de 0 a 100 y de 100 a 0. Terminé de grabar el viernes, hoy es lunes y me levanté y no tenía dónde ir. Es muy heavy. Hay que encontrar la manera de amigarse con esta inestabilidad. Yo lo encontré porque también me gusta mucho no trabajar. Me gusta el ocio, me gusta el tiempo libre. Incorporo actividades, hago música…

—¿Te administrás bien para poder tener esos momentos de ocio?
—Tengo la economía de mi abuelo materno, que era un desastre. Heredó un campo cuando era muy joven y metió toda la guita en una bolsa de consorcio debajo de la cama. Iba sacando, sacando, sacando hasta que un día metió la mano y no había más. Mi economía es más o menos así.
—¿Qué hacés con la plata que ganás?
—Lo que tiene esta profesión es que cuando tenés trabajo y tenés guita, no tenés tiempo para gastarla. Entonces, cuando llega el tiempo libre te la gastás. [Mauricio] Dayub tiene una frase que está buena, dice que hay que vaciar las arcas para que se vuelvan a llenar. Él, justo antes de que lo convoquen para Toc-Toc, estaba sin laburo y se quería comprar un auto. Se lo compró y se quedó medio ahí justito, y enseguida vino Toc-Toc. Entonces me quedó la parábola de Mauri: Hay que vaciar las arcas. Así que, Mauricio, si me estás escuchando, a ver si se vuelven a llenar.
—¿Cuál es tu peor TOC?
—Hay alguito del orden y de la limpieza que podría suavizar. En una cena en mi casa, yo en un momento me levanto y puedo empezar a barrer. Y las servilletas bollitos no las puedo ver.
—¿Cuando la gente ya se fue?
—No, no, no, estamos todos ahí… pero no le hago mal a nadie, eh.
—¿Vestidor o placard acomodado por colores?
—Supo estar acomodado por colores. Cada tanto me agarra. Lo que tengo acomodado por colores son los libros, que es muy lindo.
—O sea, no por temática, no por autor, por color.
—Por colores, sí. Es una berretada para una estudiante de letras como supe ser, pero queda muy bien.

—¿Cómo estás viendo el país?
—Estoy con mucha tristeza. Hacía mucho que no me pasaba. Yo me crié en los 90, en un momento en el que estábamos todos completamente despolitizados. Después me pasó algo que le pasó a muchos con la irrupción de Néstor Kirchner, y que para mí fue algo muy genuino y muy honesto: me empecé a interesar por la política.
—Te gustó la propuesta política de Néstor Kirchner.
—Por primera vez en mi vida apareció una figura que me representaba. Entonces, quería estar informada, quería participar. Me pasó. Por eso te digo que fue muy genuino y para nada mediático, porque era un momento en el que estaba en el anonimato. Soy una persona que siempre va a estar apoyando a los gobiernos más sensibles a las necesidades del pueblo.
—¿Algo te desencantó de la política o no?
—Estoy triste porque me gustaba implicarme. Sigo implicada y sigo activa. Desde lo mínimo, que es informarse, hasta sumarme a las causas con las que estoy de acuerdo y a las que quiero defender.
—¿Cómo está hoy tu vínculo con el kirchnerismo?
—Mirá, acá hace un año y medio que el kirchnerismo perdió una elección. Soy una persona democrática. Hace un año que se está estigmatizando al kirchnerismo y a la militancia de una manera que me preocupa, que me parece peligroso.
—¿Por ejemplo?
—Cuando fue lo de la represión a los docentes en el Congreso, y escuché o leí a los periodistas haciendo malabares para poner eufemismos -"sacaron a gremialistas"-, pensé que yo también era gremialista. Soy actriz, estoy inscrita en un gremio que es el que me contiene -el de actores-, y vos no decís: "Estamos acá con la gremialista Marina Bellati". Esa manera de estigmatizar a los gremialistas, a las personas que hacen política y que se implican, me parece una vuelta brava al pasado.
—Volviendo a tu personalidad, ¿qué es lo que menos te gusta de vos?
—Puedo ser un poco solitaria, por demás a veces. Soy bastante egoísta con mis afectos. No soy egoísta con ellos, con la gente que quiero, sino que soy egoísta a la hora de elegirlos. Tengo muchos amigos, pero son pocos. Incluso de mi familia elijo. No soy muy generosa con mi amor.
—¿Es verdad que te fuiste por un fin de semana a España?
—Sí, ahí fui muy generosa con el amor. Me fui a ver a un novio a Madrid. Estaba grabando en Pol-Ka Solamente vos, y mientras almorzaba un viernes con Adrián Suar y con Marcos Carnevale, les conté que extrañaba a este chico. Estos dos me dijeron: "¿Por qué no te vas el fin de semana?". Y yo: "¿Pero qué? ¿Están en pedo?". Empezaron a mirar pasajes. Se cebaron con la historia: me iba a reencontrar con alguien después de muchos años. Medio Antes del amanecer, en esa línea. Hoy somos bastante amigos.
—¿Cómo fue el viaje? ¿Salió como esperabas?
—Terminé en Pol-ka a las 7 de la tarde, pasé por mi casa, agarré dos telas, las metí en una valijita pequeña y me tomé un taxi. Me fui a Ezeiza sin pasaje, sin nada, hablando con él todo el tiempo por WhatsApp. Una amiga que me dijo: "¿Agarraste el pasaporte?", "Sí, claro". Llegué a Ezeiza, el pasaporte estaba vencido hacía un mes y medio. Estaba Solamente vos en su momento pico y la verdad es que eso me facilitó todo, porque te hacen el pasaporte en Ezeiza rápidamente, pero no en media hora. ¡Y lo logré! Volé el domingo, llegué el lunes acá con esos vuelos absurdos que llegan a las 5 de la mañana. Me fui directo a Pol-ka.
—¿Valió la pena?
—¡No entendés cuánto! Siempre se lo agradezco a los dos, porque además de la anécdota, que es simpatiquísima y loca, hay algo de mi personalidad ahí que se destrabó para bien. Me volví muy valiente. Porque yo llegué a Barajas y era la aventura total: me estaba esperando esta persona ahí, paradito, que podría haber sido un desastre pero no lo fue. Todo fue una maravilla.
PARA VER LA ENTREVISTA COMPLETA:
Últimas Noticias
Técnico de Portugal advirtió que el partido ante Colombia en el Mundial 2026 será “el mejor parámetro”
La expectativa por el duelo en Miami crece entre aficionados y especialistas, ya que Portugal y Colombia son considerados los equipos de mayor nivel en el grupo K del certamen

EN VIVO| México vs Bélgica: Jorge Sánchez abre el marcador 1 - 0
El equipo de Javier Aguirre tendrá su último juego de preparación del mes antes de definir su lista de convocados para el Mundial 2026

La gran atajada del Dibu Martínez en la goleada de Argentina ante Zambia que le permitió acercarse a un récord que lo obsesiona
El arquero marplatense suma 41 vallas invictas y se arrimó a la marca que ostenta Sergio Romero
Manifestaciones, accidentes, bloqueos en CDMX y Edomex hoy 31 de marzo: marcha continua sobre Calzada de Tlalpan
Mantente informado en tiempo real sobre el acontecer del Valle de México

El insólito pedido que Darío Barassi le hizo a su esposa para sacar un grano de una zona íntima: “Muy generosa”
El conductor volvió a demostrar que no tiene reparos en hablar de salud, anécdotas personales y momentos incómodos, usando el humor como puente con el público


