El Gobierno promete avanzar con el traslado de la cárcel de Devoto, pero los vecinos desconfían

Es la única prisión que aún funciona en la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto culminaría en 2019

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El gobierno nacional volvió a poner en agenda el cierre de la cárcel de Devoto, el único establecimiento penitenciario en funcionamiento dentro de la Ciudad de Buenos Aires.

Construido en 1927 y delimitado por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, el predio es considerado un problema para los vecinos del barrio. Sin embargo, estos no confían en los últimos anuncios, ya que han oído hablar del traslado del penal desde que los más antiguos tienen memoria.

Lo cierto es que el gobierno nacional y el de la Ciudad mantuvieron reuniones para avanzar en la concreción del proyecto, a la que se suma una iniciativa para reformar en forma integral el Servicio Penitenciario Federal, que incluye un nuevo modelo de establecimiento de reclusión.

Los reclusos, unos 1600, serían trasladados a una nueva cárcel en la zona de Agote, en el partido bonaerense de Mercedes, un proyecto anunciado en 2011 por la ex presidente Cristina Kirchner. En ese lugar se construye un edificio de 19.000 m2 con celdas individuales en un predio de 213 hectáreas. Según informó el Ministerio de Justicia y Seguridad al diario La Nación ese proyecto sólo avanzó en un 8 por ciento.

En ese ministerio aseguran que el proyecto está en pie, aunque demandará un tiempo importante, estimado al menos en tres años. La nueva cárcel tendrá una capacidad, en una primera etapa, para 1200 internos. El proyecto final contempla 1612 plazas. Falta establecer cómo será el financiamiento de todo el proceso.

Mientras tanto, los vecinos de Devoto denuncian múltiples complicaciones en la zona de la cárcel. Afirman que el Servicio Penitenciario se adueña del espacio público, dicen que hay autos abandonados, y que las cloacas de sus hogares se tapan porque los presos tiran objetos por los caños que atraviesan los pabellones.

Además, señalan que de noche, por el lado de Desaguadero, se oyen gritos desde adentro del penal.

Por lo pronto, el ministro Germán Garavano ya se reunió con el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, para ajustar detalles. En tanto, el subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial del Ministerio de Justicia de la Nación, Juan Ignacio Mahiques, se juntó con vecinos del barrio para conversar sobre el tema. Por ahora, estos sospechan que pueda tratarse de otra promesa incumplida.

Gonzalo Aguilar, de la Asociación vecinal Devoto sin Cárcel, pidió que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos firme un compromiso escrito que asegure que la promesa del nuevo Gobierno esta vez será cumplida. "No queremos nuevas desilusiones, no queremos sólo promesas", señalaron.