Cuál es el rol del sistema nervioso en el desarrollo temprano del cáncer de páncreas, según un estudio

Investigadores de Estados Unidos identificaron, en modelos animales y cultivos humanos, una interacción inédita entre fibras simpáticas y células del entorno pancreático. Cómo este hallazgo podría abrir nuevas alternativas terapéuticas para una de las enfermedades oncológicas más agresivas

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El cáncer de páncreas se
El cáncer de páncreas se vincula a una interacción temprana entre sistema nervioso y tejido pancreático, según un nuevo estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un hallazgo reciente cambió la forma de entender el cáncer de páncreas. Investigadores del Cold Spring Harbor Laboratory descubrieron que el sistema nervioso no solo reacciona ante el tumor, sino que participa activamente desde las etapas más tempranas en su desarrollo.

El estudio, publicado en la revista Cancer Discovery y realizado en modelos animales y cultivos humanos, identificó un diálogo inesperado entre fibras nerviosas y células del tejido pancreático que podría convertirse en un nuevo blanco terapéutico.

El cáncer de páncreas —especialmente el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), su forma más frecuente y agresiva— es uno de los tumores con peor pronóstico. Suele diagnosticarse en fases avanzadas y muestra alta resistencia a la quimioterapia y a la inmunoterapia. Por eso, comprender qué ocurre en las etapas iniciales de la enfermedad es clave para diseñar estrategias más eficaces.

Un entorno que se organiza antes del tumor

Una característica conocida de este cáncer es la invasión perineural: las células malignas utilizan los nervios como vías para expandirse hacia otros tejidos. Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que la relación entre nervios y tejido pancreático comienza incluso antes de que el tumor esté completamente formado.

La investigación revela que los
La investigación revela que los fibroblastos myCAFs atraen fibras simpáticas antes de la formación del tumor pancreático visible (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo liderado por el investigador Jeremy Nigri descubrió que un subtipo particular de fibroblastos —células que forman parte del tejido que rodea al tumor— comienza a atraer fibras del sistema nervioso simpático (activa al cuerpo ante el estrés) incluso en etapas muy tempranas. Estos fibroblastos, conocidos como myCAFs, envían señales que convocan a las fibras nerviosas hacia zonas del páncreas donde todavía no hay un tumor completamente formado.

En otras palabras, el entorno que favorece el crecimiento del cáncer empieza a organizarse antes de que la masa tumoral sea visible.

Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en una obra en construcción: antes de que aparezca el edificio, alguien ya está tendiendo el cableado y preparando la infraestructura. Algo similar ocurre aquí. Estos fibroblastos crean una red de apoyo temprana que luego puede facilitar y acelerar la expansión del tumor.

Imágenes en tres dimensiones y un ciclo que se retroalimenta

Para observar esta interacción, los científicos utilizaron técnicas avanzadas de inmunofluorescencia de montaje completo, que permitieron reconstruir en tres dimensiones la organización espacial de los nervios y los fibroblastos en el tejido pancreático. “Nunca imaginé la lesión de esta forma. Solo la había visto en dos dimensiones”, explicó Nigri al describir el impacto de las imágenes obtenidas.

La comunicación activa entre fibras
La comunicación activa entre fibras nerviosas y fibroblastos crea un microambiente favorable para el desarrollo del cáncer de páncreas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los experimentos en modelos animales y en cultivos de células humanas revelaron un mecanismo en forma de bucle autorefuerzante. El proceso funciona así:

  • Los myCAFs liberan señales que atraen fibras simpáticas.
  • Estas fibras nerviosas liberan noradrenalina, un neurotransmisor del sistema nervioso simpático.
  • La noradrenalina se une a receptores en los fibroblastos.
  • Esa unión provoca un aumento de calcio en el interior de las células y refuerza su activación.
  • Los fibroblastos activados atraen todavía más fibras nerviosas.

El resultado es un ciclo patológico que fortalece el microambiente tumoral y facilita el crecimiento del cáncer. Este hallazgo posiciona al sistema nervioso como un actor activo en las primeras fases del desarrollo tumoral, y no solo como una estructura invadida por el cáncer en etapas avanzadas.

Interrumpir el diálogo como estrategia terapéutica

Para comprobar la relevancia de este circuito, el equipo utilizó una neurotoxina para inhibir las fibras simpáticas en modelos experimentales. La intervención redujo la activación de los fibroblastos y logró disminuir el crecimiento tumoral en casi un 50%.

Este resultado sugiere que la comunicación entre nervios y fibroblastos no es un fenómeno secundario, sino un componente central del proceso.

El bloqueo experimental de las
El bloqueo experimental de las fibras simpáticas redujo tanto la activación de fibroblastos como el crecimiento tumoral en modelos animales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio también plantea una posible aplicación clínica inmediata. Medicamentos ya existentes, como la doxazosina, que actúan sobre la señalización adrenérgica, podrían combinarse con quimioterapia o inmunoterapia para bloquear esta interacción.

En lugar de atacar exclusivamente a las células tumorales, la estrategia consistiría en desactivar el “soporte” que las ayuda a prosperar. Nigri subrayó que intervenir en este diálogo celular representa un objetivo terapéutico prometedor, con potencial para limitar tanto el crecimiento tumoral como la inflamación pancreática asociada.

Un nuevo enfoque para un cáncer letal

El adenocarcinoma ductal pancreático tiene una de las tasas de supervivencia más bajas entre los tumores sólidos. La remodelación nerviosa detectada en este estudio podría estar directamente vinculada con la agresividad de la enfermedad y con su capacidad de expansión.

Los investigadores advierten que serán necesarios estudios adicionales para confirmar estos hallazgos en humanos y comprender mejor cómo interactúan otros subtipos de fibroblastos en el desarrollo del cáncer pancreático.

Sin embargo, el avance modifica la manera de pensar el inicio de esta enfermedad. No se trata únicamente de células que proliferan sin control, sino de una conversación temprana entre tejido nervioso y estroma que prepara el terreno para que el tumor crezca.

Si futuras investigaciones logran interrumpir ese diálogo, bloquear la señal nerviosa podría convertirse en una herramienta decisiva frente a uno de los cánceres más difíciles de tratar.