La elección entre leche entera y descremada impacta en la salud cardíaca

Los especialistas aconsejan adaptar la elección de lácteos al estilo de vida y necesidades individuales, priorizando un patrón alimentario equilibrado para reducir riesgos cardiovasculares

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La leche contiene calcio, yodo
La leche contiene calcio, yodo y proteínas esenciales para la salud ósea y el bienestar general (Imagen Ilustrativa Infobae)

La leche ocupa un lugar central en la alimentación de millones de personas en todo el mundo, reconocida tanto por su sabor como por su aporte de nutrientes. Más allá de su función tradicional en la salud ósea, recientes investigaciones la posicionan en el centro del debate sobre la salud cardiovascular.

Esta controversia responde a la inquietud sobre si la versión entera, la baja en grasa, la semidescremada o la descremada son iguales de beneficiosas o presentan diferencias significativas para el corazón. Estudios recientes analizan de manera comparativa el efecto de cada variedad sobre la salud cardíaca y general.

La leche: un alimento completo

Todos los tipos aportan calcio, yodo y proteínas, fundamentales para el desarrollo y la fortaleza de los huesos. Según la Asociación Dietética Británica, reducir la cantidad de grasa para obtener leche descremada o semidescremada no disminuye de modo relevante el contenido de calcio. Como remarcó Nichola Ludlam-Raine, portavoz del organismo, estos nutrientes se mantienen en la fracción acuosa del lácteo. Así, tanto la versión entera como las opciones reducidas en grasa ofrecen minerales y vitaminas esenciales.

Estudios indican que quienes prefieren
Estudios indican que quienes prefieren leche baja en grasa presentan un menor riesgo de mortalidad y enfermedades cardíacas (Imagen ilustrativa Infobae)

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido confirma que estos beneficios se conservan independientemente del contenido graso. Tom Sanders, profesor emérito del King’s College de Londres, agrega que la diferencia en la vitamina A entre la leche entera y la semidescremada carece de importancia clínica en la mayoría de los contextos. Por ello, cualquier tipo se considera fuente valiosa y versátil de nutrientes.

Los beneficios al corazón

La relación con la salud cardiovascular ha sido examinada a través de numerosos estudios. La revista encargada del ensayo científico, The American Journal of Clinical Nutrition, menciona: “Las asociaciones entre el consumo de leche y la enfermedad cardiovascular o la mortalidad por todas las causas variaron según el tipo de leche”. Las evidencias más recientes indican que quienes consumen la opción entera presentan un mayor riesgo de muerte por cualquier causa y de enfermedades cardíacas que quienes eligen leches bajas en grasa.

El NHS precisa que la mayoría de la grasa en la leche es saturada y, si se consume en exceso, puede elevar el colesterol en sangre. Este proceso aumenta el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. Por este motivo, las directrices internacionales insisten en limitar la grasa saturada presente en los productos lácteos enteros y priorizar grasas insaturadas para la salud del corazón.

Estudios indican que quienes prefieren
Estudios indican que quienes prefieren leche baja en grasa presentan un menor riesgo de mortalidad y enfermedades cardíacas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación noruega, publicada en el Journal of Clinical Nutrition, realizó un seguimiento de 73.860 personas durante 33 años. De este grupo, quienes consumían más leche entera mostraron un 22% más de riesgo de morir por cualquier causa y un 12% más de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en comparación con quienes ingerían una menor cantidad.

Al comparar ambas alternativas, el estudio halló que quienes elegían la opción con grasas reducidas presentaban un 11% menos de riesgo de mortalidad y un 7% menos de riesgo de enfermedad cardiovascular. Estos resultados se mantuvieron incluso descartando muertes prematuras o participantes con enfermedades previas, de acuerdo con los autores.

Si bien estas diferencias respaldan la preferencia por aquellas reducidas en grasa, algunos estudios recientes mencionados por Walter Willett, profesor de la Universidad de Harvard, advierten que los productos lácteos pueden ser “neutrales” para la salud cardiovascular, dependiendo de con qué se los compare en la dieta. El docente explicó en una columna en el Washington Post que cuando se sustituyen leches enteras por bajas en grasa el beneficio para el corazón es modesto. El carácter “neutral” de los lácteos significa que, en conjunto, no resultan ni mucho más perjudiciales ni más saludables que el resto de los alimentos habitualmente consumidos.

Si bien la leche entera
Si bien la leche entera puede tener otros efectos, no deja de ser un alimento saludable (InfografíaIA)

Otras opciones: leche semidescremada y descremada

Las alternativas semidescremada o descremada contiene menos calorías y grasa saturada que la entera, pero mantiene el mismo contenido de micronutrientes y proteínas, explica la Asociación Dietética Británica. Esta característica las convierte en una preferencia útil para quienes buscan controlar su peso o reducir el colesterol sin perder los beneficios esenciales del lácteo.

Sanders, del King’s College de Londres, subraya: “No hay razones de salud para cambiar de leche semidescremada a leche entera, y el cambio sería perjudicial para las grasas saturadas y las calorías”. También aclara que la descremada no se clasifica como ultraprocesada: ambas pasan únicamente por procesos mecánicos simples, como la eliminación de grasa o la pasteurización.

Por otro lado, las diferencias de textura o sabor pueden influir en la elección diaria. Por ejemplo, la leche entera logra más espuma en cafés y yogur. No obstante, en ausencia de riesgos específicos para la salud, la preferencia por un tipo de leche puede ajustarse a gustos personales y necesidades energéticas individuales.

Optar por leche descremada resulta
Optar por leche descremada resulta útil para controlar el peso y reducir el colesterol, sin perder nutrientes clave del lácteo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas coinciden en que el patrón de alimentación general es más relevante que la selección aislada de un solo tipo de leche. Willett indica que cuando el consumo de lácteos es bajo, el contenido graso pierde importancia en el impacto sobre el corazón, pero advierte evitar compensar la reducción de grasa con azúcares o almidones refinados. Recomienda también priorizar una combinación de lácteos, frutas, verduras y proteínas de origen vegetal sin aumentar el total de calorías diarias.

La variedad de alternativas permite adaptar el tipo a distintos estilos de vida y necesidades de salud. Para favorecer la salud cardiovascular, los expertos aconsejan priorizar alimentos frescos y moderar la ingesta de grasas saturadas, manteniendo la leche como una fuente cotidiana de nutrientes.

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