
La resistencia a la insulina puede mantener elevada la glucosa incluso después de varios días sin comer, según planteó el Dr. Jonathan Schoeff durante una conversación en el podcast de Thomas DeLauer.
Para el especialista, ese escenario refleja un deterioro metabólico que exige evaluar indicadores como la insulina en ayunas, el índice HOMA-IR, la grasa visceral y la posible presencia de hígado graso.
PUBLICIDAD
Schoeff sostuvo que el ayuno no debe entenderse solo como una cantidad de horas sin alimentos. “El ayuno no es una experiencia de tiempo. Es un proceso biológico”, afirmó durante la entrevista.

Bajo ese criterio, diferenció las estrategias de alimentación con horario restringido de protocolos más prolongados destinados a personas con alteraciones metabólicas marcadas.
El hígado, en el centro de la regulación metabólica
El médico describió al hígado como el órgano que organiza procesos vinculados con el uso y la producción de energía. Allí se regula la gluconeogénesis, mecanismo mediante el cual el cuerpo genera glucosa a partir de distintos sustratos cuando no recibe alimentos.
Según Schoeff, la disfunción metabólica suele involucrar primero al hígado y luego al músculo esquelético. En ese marco, mencionó la acumulación de grasa hepática, la resistencia hepática a la insulina y una alta carga de grasa visceral como señales que requieren atención clínica.
PUBLICIDAD

“Todo sucede a través del hígado”, expresó. También señaló que una persona con marcadores alterados puede mantener valores de glucosa por encima de 100 mg/dL tras tres días de ayuno. Para él, ese dato permite advertir que el organismo conserva una disponibilidad elevada de combustible, aun sin una ingesta reciente.
El especialista vinculó este comportamiento con la dificultad para alternar entre el uso de carbohidratos y grasas como fuente energética.
Durante las primeras etapas del ayuno, explicó, algunas personas experimentan debilidad, temblores, dolor de cabeza, hambre intensa o sensación de malestar. Schoeff atribuyó esos síntomas a una brecha transitoria entre el metabolismo de la glucosa y la activación de la lipólisis, la oxidación de ácidos grasos y la producción de cetonas.
PUBLICIDAD
Qué indicadores propone controlar antes de un ayuno prolongado
En la entrevista, el Dr. Schoeff planteó que la elección de un protocolo debe partir de datos objetivos y no de una fórmula general. Entre los parámetros que enumeró figuran la insulina en ayunas, el índice de resistencia a la insulina HOMA-IR, la grasa visceral, la masa muscular y las señales compatibles con enfermedad por hígado graso.

El médico indicó que utiliza mediciones de composición corporal, aunque también nombró la absorciometría de rayos X de energía dual, conocida como DEXA. Dentro de su práctica, consideró relevante una grasa visceral con índice superior a 10, junto con una insulina en ayunas por encima de 15.
PUBLICIDAD
“Tenemos que desmontar todo y reconstruirlo”, comentó al referirse a quienes presentan una alteración metabólica importante.
El experto sostuvo que un ayuno de 36 horas puede funcionar como una herramienta de optimización en algunas personas, aunque afirmó que quienes tienen una mayor carga de grasa visceral, hígado graso y baja masa muscular requieren otro enfoque.
La glucosa durante el ayuno y el papel de la gluconeogénesis
DeLauer consultó por qué algunas personas mantienen una glucosa elevada tras uno o dos días de ayuno. Schoeff respondió que existen múltiples factores y mencionó la gluconeogénesis como una parte del proceso.

Ambos abordaron la posibilidad de que parte de la glucosa producida durante el ayuno provenga del glicerol liberado cuando se descomponen los triglicéridos. DeLauer explicó que los ácidos grasos y el glicerol siguen rutas diferentes después de la movilización de la grasa corporal.
PUBLICIDAD
Schoeff coincidió en que la gluconeogénesis no implica necesariamente una degradación masiva del tejido muscular. “La gluconeogénesis como proceso biológico depende de una variedad de sustratos”, señaló.
También sostuvo que las cetonas pueden servir como un indicador indirecto de cambios metabólicos durante el ayuno, ya que su aumento requiere determinadas condiciones previas.
Ayuno, ejercicio y reducción de grasa visceral
El entrevistado presentó el ayuno como una herramienta dentro de una estrategia más amplia, que también incorpora actividad física y preservación de masa muscular. En su opinión, los programas de ayuno deben organizarse alrededor de una rutina de entrenamiento para sostener o estimular el músculo.

Además, cuestionó que la discusión sobre el peso se limite a la restricción calórica. “Mi enfoque está en las calorías que salen: consumo y utilización”, afirmó. En esa línea, planteó que el problema metabólico incluye la manera en que el cuerpo utiliza los nutrientes, con participación del músculo y las mitocondrias.
PUBLICIDAD
El médico situó la reducción de la grasa visceral y la normalización de la insulina como objetivos prioritarios. “Priorizar la reducción de la grasa visceral y la normalización de la insulina”, expresó al describir el enfoque que aplica en su práctica clínica.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
10 snacks con proteína y fibra para incorporar entre comidas
La selección compara alimentos cotidianos y advierte sobre azúcares agregados en productos envasados

La compleja maniobra que SpaceX debe dominar para llevar astronautas a la Luna en 2028
Para Artemis IV, la NASA prevé usar Starship como módulo de alunizaje, después de una cadena de recargas de combustible y acoplamientos en órbita que aún no fue validada por completo

Glúteos fuertes: los tres ejercicios que ayudan a proteger la espalda, las rodillas y prevenir caídas
Más allá de la estética, trabajar esta zona puede mejorar la estabilidad de la pelvis, la movilidad y el equilibrio a cualquier edad. Qué errores evitar y cada cuánto conviene incorporar estos movimientos a la rutina

Nueve hábitos para hacer una pausa de las pantallas y cuidar el bienestar emocional
La serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”, interviene en el ánimo, el descanso, el apetito y la respuesta al estrés. Especialistas consultados por Infobae explicaron qué prácticas cotidianas, desde estar al aire libre hasta tocar un instrumento, pueden favorecer la salud

¿Cuándo podrá superarse el actual límite de 120 años?: la respuesta de un reconocido endocrinólogo
Jesús Fernández-Tresguerres, miembro de la Real Academia Nacional de Medicina de España, dice que hoy le interesa más la calidad del envejecimiento que su extensión, pero que ya se trabaja en generar “piezas de recambio” para todo lo que se va dañando en el organismo


