
En la cavidad bucal pueden aparecer lesiones conocidas como llagas o aftas, que se manifiestan como pequeñas heridas blancas rodeadas por un borde rojizo característico. Aunque no son contagiosas, suelen causar molestias al comer, hablar o cepillarse los dientes, lo que afecta la calidad de vida de quienes las padecen.
Estas úlceras pueden presentarse en diferentes formas y tamaños. Algunas son pequeñas y solitarias, mientras que otras aparecen en racimos o como sarpullidos.
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A menudo se confunden con el herpes labial, que surge fuera de la boca y es causado por el virus del herpes, a diferencia de las aftas, que se desarrollan dentro de la boca. Aunque son molestas, suelen desaparecer de manera espontánea en un plazo de hasta dos semanas.

Causas y factores desencadenantes
Si bien la causa exacta de estas lesiones es desconocida, existen factores comunes que se consideran desencadenantes. El contacto constante con objetos dentro de la boca puede ocasionar traumatismos que dañen la membrana interna.
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Prótesis dentales mal ajustadas, el cepillado agresivo, las mordeduras accidentales, ya sea en labios, mejillas o la lengua, y el consumo de alimentos o bebidas muy calientes son situaciones frecuentes que pueden provocar estas heridas.
El uso de brackets también puede aumentar la posibilidad de que se creen llagas, sobre todo porque a menudo generan lastimaduras que desencadenan en este fenómeno, según Medline Plus, sitio oficial del gobierno de Estados Unidos para informar sobre salud. Este sitio también agrega la exposición al sol como una posible causa, además del estrés.
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Además, ciertos elementos externos como el roce continuo de aparatos dentales también pueden afectar el revestimiento interno de la boca, favoreciendo la aparición de llagas. Aunque estas lesiones suelen sanar por sí solas, es importante consultar a un profesional si se vuelven recurrentes o persistentes.

Antes de que las llagas se hagan visibles, suelen manifestarse ciertos síntomas iniciales como una sensación de ardor o picor en la zona afectada. Una vez que aparecen, estas lesiones presentan diversas características según su tipo.
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Las aftas menores son las más comunes: pequeñas, de forma ovalada y con bordes rojizos. Suelen curarse en una o dos semanas sin dejar cicatrices. Las aftas herpetiformes, menos frecuentes y de tamaño muy reducido, aparecen en grupos y pueden unirse para formar una úlcera mayor, aunque también sanan sin dejar marcas, según el sitio de Viamed Salud, servicio de salud de España.
Por otro lado, las aftas mayores son más profundas y dolorosas, con bordes bien definidos. Su curación puede tardar hasta seis semanas y es posible que dejen cicatrices permanentes.
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Tratamientos recomendados
Aunque no existe un tratamiento específico para eliminar las llagas bucales, es posible aliviar sus síntomas y acelerar su curación mediante ciertos cuidados. Evitar enjuagues bucales con alcohol es fundamental, ya que podrían irritar aún más la zona afectada. En su lugar, se recomienda realizar enjuagues con agua salada, lo que contribuye a desinfectar y cicatrizar las lesiones en una o dos semanas, aún mejor es si se hace con agua fría, explicó Medline Plus.

Otro método efectivo es aplicar hielo directamente sobre las llagas, permitiendo que se disuelva lentamente para reducir el dolor y la inflamación. También puede utilizarse agua oxigenada aplicada con un poco de algodón, para limpiar la herida y favorecer su recuperación.
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En casos más severos, el médico puede optar por cauterizar la llaga con una sustancia química o un instrumento especial para eliminar el tejido afectado. Durante el proceso de curación, es fundamental evitar alimentos ácidos, picantes o muy condimentados, ya que podrían agravar el dolor y retrasar la recuperación.

Prevención y cuidados preventivos
Para prevenir la aparición de llagas, es esencial mantener una buena higiene bucal, utilizando cepillos de cerdas suaves y reemplazándolos con regularidad. Además, una alimentación equilibrada que incluya alimentos ricos en vitaminas del complejo B, hierro y zinc puede fortalecer el sistema inmunológico y disminuir la probabilidad de sufrir aftas, según explicó Viamed Salud.
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También es recomendable evitar alimentos irritantes como aquellos que sean picantes, ásperos o excesivamente calientes, especialmente en personas que tienden a desarrollar estas lesiones con frecuencia. Prestar atención a cualquier factor que cause roce constante en la boca, como prótesis mal ajustadas o aparatos dentales, puede ser clave para reducir el riesgo de aparición de aftas bucales.
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