
Desde el inicio del 2024 hasta el 12 de octubre, Argentina registra un total de 578.259 casos de dengue, de los cuales 188.183 están confirmados por laboratorio, según datos del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0). Este incremento impacta especialmente en personas gestantes y menores de cinco años, poblaciones vulnerables que muestran cifras alarmantes durante la temporada 2023-2024, según la Circular de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud.
En el caso de las personas gestantes, el informe confirma 2.380 casos, de los cuales 21 evolucionaron a cuadros graves y cuatro resultaron fatales. Además, reportaron 15 casos en recién nacidos, hijos de personas gestantes infectadas antes o inmediatamente después del parto. Estos lactantes, en su mayoría hospitalizados, presentaron síntomas como fiebre, erupciones cutáneas y, en algunos casos graves, trombocitopenia y hemorragias.
En menores de cinco años, el dengue se manifiesta con síntomas comunes como fiebre aguda de entre dos y siete días, dolor abdominal, vómitos, diarrea y erupciones en la piel. Según el mismo documento, en el grupo de lactantes menores de un año, quienes representan seis de las diez muertes registradas en menores de cinco años, los síntomas pueden incluir llanto inconsolable e irritabilidad sin la presencia de fiebre, lo que complica la detección.
Ante esta situación, el Ministerio de Salud recomendó realizar pruebas de laboratorio específicas y monitoreo cercano en personas gestantes y neonatos expuestos al virus con el objetivo de realizar una mejora en la respuesta en zonas de alta circulación viral y optimizar el seguimiento en las poblaciones más vulnerables.

El impacto del dengue en embarazadas y menores de 5 años
La temporada de dengue 2023-2024 en Argentina presenta un impacto significativo en personas gestantes y menores de cinco años, dos de los grupos más vulnerables ante el virus. Según el documento emitido por el Ministerio de Salud, en personas gestantes se registran 2.380 casos, de los cuales 21 evolucionaron a cuadros graves y 4 resultaron fatales. Es por este motivo que desde la cartera sanitaria advirtieron la importancia de la atención y monitoreo especial para prevenir complicaciones graves.
En recién nacidos, el dengue puede transmitirse de madre a hijo si la persona gestante contrae el virus antes o inmediatamente después del parto. En ese sentido, se detallan 15 casos de dengue perinatal, de los cuales nueve neonatos muestran síntomas como fiebre y erupciones cutáneas, mientras que otros cinco permanecen asintomáticos. Aunque la mayoría de los lactantes afectados no presenta complicaciones graves, algunos desarrollaron trombocitopenia y otras alteraciones que requieren hospitalización y seguimiento intensivo.
En tanto, en los menores de cinco años, los datos indican una incidencia de más de 17.500 casos durante esta temporada, lo que representa una tasa de 482 casos por cada 100.000 habitantes en esta franja etaria. La letalidad es particularmente elevada en lactantes menores de un año, quienes representan seis de las diez muertes en este grupo. Esta alta vulnerabilidad se atribuye a la dificultad en la detección de síntomas, ya que los menores de un año a menudo no presentan fiebre y pueden manifestar el dengue con signos inespecíficos como irritabilidad o llanto inconsolable.

El Ministerio de Salud ha intensificado las recomendaciones para la vigilancia y monitoreo en estas poblaciones, con el objetivo de detectar casos de manera temprana y aplicar el tratamiento adecuado en zonas de alta circulación viral como instancia para reducir los riesgos asociados al dengue en personas gestantes y menores de cinco años.
Síntomas y señales de alerta
El documento establece, además, definiciones detalladas de casos para facilitar la detección de dengue en poblaciones vulnerables y proporciona lineamientos sobre los síntomas y señales de alerta a monitorear en cada grupo.
En el caso de las personas gestantes, la definición de un caso sospechoso se basa en la aparición de síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolores musculares y articulares, especialmente en aquellas que residen o han estado en zonas de alta circulación del virus. Si estos signos surgen dentro de los 15 días previos al parto o hasta 48 horas después, el riesgo de transmisión al neonato aumenta. Es por eso que es esencial realizar un seguimiento cercano para identificar posibles signos de transmisión.
Para los recién nacidos, por su parte, el dengue puede presentarse en los primeros días de vida si la persona gestante contrajo el virus poco antes o inmediatamente después del parto. Los síntomas en los neonatos incluyen fiebre, erupciones cutáneas y, en algunos casos graves, problemas de coagulación como la trombocitopenia. En los casos más severos, pueden desarrollar cuadros de insuficiencia circulatoria o síntomas que simulan una sepsis, es por ese motivo que sugieren el uso de RT-PCR y la detección de anticuerpos IgM en el suero del neonato como herramientas para confirmar el diagnóstico y guiar el tratamiento adecuado.

En menores de cinco años, los síntomas de dengue se presentan de manera diversa y a menudo pueden confundirse con otras infecciones virales. La fiebre suele ser el primer síntoma, pero puede acompañarse de dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea y erupciones en la piel. En los lactantes menores de un año, el cuadro puede ser aún más difícil de identificar, ya que la fiebre podría estar ausente y manifestarse, en cambio, con llanto persistente, irritabilidad o rechazo a la alimentación.
Ante la presencia de estos síntomas en menores de cinco años, el protocolo enfatiza la importancia de una atención inmediata, monitoreo constante y reposición de líquidos para evitar complicaciones graves.
Diagnóstico y monitoreo
Además, se establecen recomendaciones específicas para el diagnóstico en estos grupos poblacionales con el fin de mejorar la detección temprana en estos grupos vulnerables y garantizar una respuesta adecuada, la precisión en el diagnóstico y evitar falsos positivos. Es por este motivo que se desaconseja el uso de pruebas rápidas y se impulsa los test de RT-PCR para la detección del genoma viral y pruebas de ELISA para identificar la proteína NS1.
Asimismo, el Ministerio de Salud recomienda un monitoreo clínico cercano en personas gestantes y neonatos expuestos al virus, especialmente en áreas con alta circulación de dengue. En menores de cinco años, la vigilancia incluye una evaluación constante de los síntomas y un enfoque en la reposición de líquidos para prevenir complicaciones como el choque hemorrágico.
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